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Marianito

Investigando la sorprendente trayectoria humana y política de Antonio Espinosa Rodríguez, Antoñito el Dulcero, (cuya biografía esperamos publicar en los próximos meses), nos encontramos con un desconocido y luctuoso suceso que tuvo como protagonista a otro majorero: Mariano Cabrera López, Marianito. Esta es su resumida historia.

Antoñito, que había emigrado hacia Tenerife desde La Oliva en 1924 con deiciséis años, fue un activo militante anarquista, ideología mayoritaria en el Santa Cruz de entonces. Participó activamente en todas las huelgas, mítines y actos que acontecieron en la capital tinerfeña durante la segunda República; fundador de las Juventudes Libertarias, fue detenido y encarcelado en numerosas ocasiones; conoció a Durruti y sufrió el destierro, la represión y la cárcel tras el golpe de estado de julio de 1936. Murió, humilde y anarquista, en su Fuerteventura natal donde se había convertido en un conocido personaje por la calidad de sus dulces, por ser un amante del folclore majorero (era de los pocos que aún conservaba la costumbre de tocar las lapas en las parrandas), por ser un enamorado y defensor de la lucha canaria y por ser imbatible en el juego de las damas.

Entierro de Marianito.

En una entrevista realizada en 1992, Antoñito recuerda el siguiente acontecimiento: Me acuerdo también de otra huelga que hubo, con un muerto, precisamente de Fuerteventura, un luchador llamado Marianito Cabrera, de Tiscamanita, sindicalista muy conocido allí y buena persona. Iba por la calle San Martín, para la casa cantando y un guardia municipal llamado Abreu, una mala persona, se metió con él. Marianito, que iba bebido, le contestó y el guardia municipal lo mató. Al día siguiente hubo una huelga general, ¡pero de todo!, ¡se paralizó todo1!

Marianito había sido un excelente luchador de lucha canaria y en el momento de su asesinato trabajaba como empleado en las labores de carga y descarga en el puerto de Santa Cruz siendo miembro de la Federación Obrera. Su caso sirve para explicar el clima de tensión que se vivía en aquellos momentos. También sirve para explicar cómo la solidaridad entre las clases populares estaba arraigada y cómo actuaban los poderes políticos, policiales y judiciales.
Era un hombre conocido ya que practicaba el más popular de los deportes de la época. La luchada solía ser uno de los actos principales de cualquier fiesta que se preciase y, todavía en aquella época, los equipos solían representar a bandos, comarcas, pueblos, ciudades o islas. Pero también significaban lugares de encuentros populares, ajenos al control del poder, en donde los asistentes podían compartir, hablar y maldecir sin la necesidad de esconderse. Eran actos lúdicos en espacios liberados de la presencia de jefes, patronos y policías (su presencia solía ser testimonial) en donde tanto los practicantes como el público compartían la misma extracción social, las mismas penas y las mismas alegrías. Y los buenos luchadores, amén de obtener una fuente de ingresos complementaria, eran reconocidos popularmente. Para obtener ese reconocimiento debían ofrecer espectáculo dentro de las ya consabidas reglas ancestrales de ese juego convertido en deporte. Fue el caso de Marianito.
Ya con dieciocho años era un consumado y reconocido luchador que era llamado a participar en todas las luchadas -en la mayoría representando al bando o partido de Santa Cruz- por muchos pueblos y ciudades de Tenerife. En otros casos formaba parte de la selección insular en sus históricos enfrentamientos contra Gran Canaria o, incluso, participando en bandos que dividían la ciudad en dos, como la luchada organizada por la asociación libertaria Luz y Vida en julio de 1924 y en la que capitaneó el bando norte frente al que representaba a los barrios del sur capitaneado por José Martín, Sopo.
Algunas veces se realizaban también luchadas que enfrentaban a tinerfeños y a majoreros residentes en la isla. De una de ellas obtenemos esta crónica sobre Marianito y sus mañas: Mariano Cabrera nos hace olvidar las peripecias de la lucha anterior haciendo derroche de su arte (la anterior brega, entre Leonardo elZurdo y Luciano Piel Roja, acabó en separada). A tres adversarios hizo sucumbir, entre ellos al maestro José López y todos fueron derribados con la suprema habilidad e insuperable destreza que caracterizan a este gran luchador, de ataques fulminantes y sorprendentes…¡Bravo por Marianito! Eso es tener sangre y genio de luchador. (El respetable público aplaude calurosamente al pequeño héroe y caen algunas pesetas, no tantas como merecía el campeón)2.
A pesar de no ser muy corpulento, Marianito despertaba el asombro y la consideración de los amantes a las buenas luchadas. En otra crónica se realiza la siguiente semblanza: Algunos luchadores llegaron a ser verdaderos ídolos para los aficionados; a muchos nos agradaba ver en el terrero por la limpieza de su juego, por el nervio o animosidad en las defensas; pocos lograron inspirar la sensación de dominio que conquistaron Guerra Brito, Mariano Cabrera y Rafael Déniz. No obstante, consideramos que fue Mariano Cabrera el luchador de la emoción. Algo así como los que los críticos del toreo nos dicen de Belmonte, este Marianito se nos presentaba siempre desgarbado y apático; pero agarraba y desaparecía el Mariano Cabrera, con su aire de poca cosa, para convertirse en Marianito, el maestro de las luchas más gallardas, limpias y dominantes3.
Las últimas luchadas en las que participó Marianito -de las que hemos encontrado referencias- datan de 1927. Cinco años más tarde se ve envuelto en un extraño suceso, cuando de madrugada es sorprendido en una chalana acompañado de otro hombre, en plena bahía del puerto de Santa Cruz. Al ser llamados a detenerse por dos soldados -ya que efectuaban movimientos de desconfianza– emprendieron la huida, por mar y por tierra, razón que bastó para que les disparasen aunque sin que resultasen heridos. Después de una larga persecución fue detenido sin que sepamos el objeto de su navegación nocturna.
Peor suerte tendría la noche del 11 de noviembre cuando resultó muerto de un disparo por la espalda efectuado por el guardia municipal Vicente Pérez Soto, al que Antoñito confunde en su relato con un tal Abreu. La versión policial explica que esa noche cuatro policías municipales vestidos de paisano efectuaban labores de vigilancia en la calle San Martín cuando advirtieron que dos hombres –Marianito y Ramón Expósito- se dedicaban a pegar pasquines en las paredes de carácter comunista y como tenían órdenes de su jefe de prohibir tales hechos los requirieron dándoles el alto. Los obreros se habrían resistido, con agresiones e insultos, sacando una navaja. Se efectuaron disparos al aire y el guardia Pérez Soto habría disparado en su huida a Marianito, perdiéndolo de vista. Detenido Ramón Expósito lo llevaron a la Casa de Socorro para que se curara de las heridas encontrándose con que Marianito ya estaba allí herido. A los dos días fallecería.
La versión del acompañante de Marianito es diferente. Según éste, él y Marianito se encontraban en una esquina despidiéndose e incluso invitó a Marianito a tomarse una copa, a lo que se negó alegando que hoy tenía que trabajar en el muelle. En ese momento aparecieron tres individuos vestidos de paisano, a los que no conocían, que los obligaron a levantar las manos y comenzaron a registrarlos. Como pensaban que eran ladrones tanto Marianitocomo él se resistieron, momento en que los policías, que no se habrían identificado, sacaron las pistolas efectuando varios disparos, uno por la espalda a Marianito a muy corta distancia. A él lo esposaron y apalearon y Marianito, atemorizado y herido, logró huir.
El parte médico especificaba que la herida mortal de Marianito le había afectado la pleura y el pulmón derecho causándole una hemorragia interna. Al día siguiente fueron cesados por el alcalde el jefe de la Guardia Municipal y los cuatro agentes involucrados4.
Conocidos los hechos, al día siguiente se produce un cese en la actividad laboral que tiene carácter espontáneo, como espontánea fue la concentración de más de mil personas frente al Gobierno Civil de la que sale una comisión que se reúne con el gobernador para hacerle llegar su protesta. Para el día 14, cuando se conoce el fallecimiento de Marianito, se decreta una huelga general convocada por la Federación Obrera que paraliza totalmente la ciudad. Durante el paro acaeció otra muerte: un comerciante viajaba en su coche conducido por su chófer, el joven de 19 años Celestino Ramos, quienes, según la versión del empresario, desconocían la orden de paro total. Al transitar por La Cuesta, rumbo a La Laguna, el coche fue apedreado por varios obreros. Una de las piedras golpeó la cabeza del joven chófer que falleció.
A las tres de la tarde se procede al entierro de Marianito. La manifestación popular de apoyo desbordó todas las previsiones y más de cinco mil personas acompañaron al cortejo fúnebre. El féretro, con la bandera del Gremio de Carga y Descarga, fue llevado a hombros por sus compañeros. Un mes después la Plaza de Toros de la capital acogerá una luchada benéfica para recaudar fondos para los familiares de Marianito y Celestino Ramos.
Este episodio tendrá su desenlace casi un año después. En octubre de 1934 tendrá lugar el juicio contra el guardia municipal que asesinó a Marianito. En el juicio se mantuvieron las dos versiones antes explicadas y el fiscal pidió que se declarara culpable al reo por un delito de homicidio. El guardia Vicente Pérez Soto fue declarado inocente. La sentencia no sorprende tanto por su veredicto -algo a lo que estaban acostumbrados los obreros- como por los motivos de su absolución. La defensa había llamado a declarar a dos médicos que afirmaron que Marianito no había fallecido por el disparo sino por una peritonitis que le sobrevino por tener la víctima un hígado muy voluminoso y enfermo5. Caso cerrado.
1El Surrón, nº5, junio – julio 1992.
2La Prensa, 17 de septiembre de 1917
3La Gaceta de Tenerife, 17 de agosto de 1922.
4Las citas y las versiones están basadas en lo relatado en La Gaceta de Tenerife del 12 de noviembre de 1933.
5La Prensa, 21 de octubre de 1934.

Basura

Una vaca europea está subvencionada con dos euros diarios mientras el cincuenta por ciento de la humanidad subsiste con menos de un euro al día. En este mundo es mejor ser una ternera gallega o una vaca holandesa que un humano bengalí o una ruandesa. También es mejor ser una moto de alta competición. La moto de la fotografía tuvo la suerte de no nacer en Sierra Leona. Nació en Japón, en un parto asistido por tres mil ingenieros que costó un millón y medio de euros. De ahí que esté permanentemente controlada por veinticinco personas todos los días de su vida. En la imagen podemos ver a dos médicos de motos que le miden sus constantes vitales tras una prueba de esfuerzo. Le están tomando la presión y la temperatura. Con asepsia, con dulzura, con los últimos avances tecnológicos puestos a su disposición en una operación que se repetirá a lo largo de su existencia cada vez que salga a dar un paseo o a echar unas carreras. Uno de los médicos registra los datos que luego procesará en un ordenador y prescribirá cuántos octanos, cuántos millones, cuánta propaganda más le harán falta para su mejoría. Luego la abrigarán, le harán un chequeo en profundidad y la trasladarán entre algodones hasta un garaje hospitalario de lujo.
La historia y el azar genético hicieron que estos hombres no nacieran en Japón. Nacieron en una tierra invisible salvo cuando los titulares periodísticos la convierten en un peligro. Entonces los titulares los ponen en su sitio y en el mapa. Son africanos que llegaron a Canarias en un precario barco, atravesando un trozo de océano que esconde en sus fondos cientos de sueños tan invisibles como sus orígenes. Exhaustos quedaron en la arena de Maspalomas y, como no son motos ni venían patrocinados por una multinacional, tardaron seis horas en prestarles asistencia médica. Luego alguien llamó al camión de la basura y elevaron el volquete para recoger los despojos del sistema. Al menos alguien tuvo la delicadeza profiláctica de agenciarles unas mascarillas para evitar que se contagiaran de nuestro miedo, de nuestra miseria, de nuestra ignorancia y de nuestra estupidez.
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Tindaya y las Prospecciones

Recordemos: cualquier lugar de Canarias y del Estado español que albergue pinturas o grabados rupestres son, por ministerio de Ley, Bienes de Interés Cultural (BIC). En el caso de Canarias los órganos competentes para su declaración y delimitación son los Cabildos Insulares. Desde 1990 profesionales de la arqueología, grupos ecologistas y personas independientes han exigido al Cabildo de Fuerteventura que declare a la Montaña de Tindaya como BIC. Solo una sentencia ganada por la Federación Ecologista Ben Magec ha obligado al Cabildo a proceder a su delimitación.
La propuesta realizada por el Cabildo es esperpéntica, reduciendo su perímetro de protección para que la obra de Chillida pueda prosperar. Cuenta con los informes desfavorables de las dos Universidades canarias y se realizó vulnerando trámites administrativos obligatorios. Las más de cien alegaciones presentadas por colectivos, profesionales y personas anónimas han sido desestimadas. Solo tres han sido admitidas parcialmente. Para que se entienda mejor la lamentable labor del Departamento de Patrimonio y Consejería de Cultura del Cabildo exponemos un cuadro comparativo entre el BIC propuesto para Tindaya y los ya existentes en Fuerteventura: Barranco del Cavadero y Barranco de Tinojay. En él se puede observar el diferente criterio para su delimitación y su consecuente superficie delimitada:
BIC
Ámbito de acogida
Superficie protegida
Barranco del Cavadero
Los criterios utilizados para la delimitación del Bien de Interés Cultural de la Zona Arqueológica del Barranco del Cavadero están determinados por el sitio o lugar donde se inserta el conjunto de grabados. Este sitio constituye el elemento geomorfológico definido por el Barranco, sobre cuyos márgenes formados por rocas basálticas se han realizado las inscripciones. Esta unidad de acogida constituida esencialmente por el tramo del Barranco que contiene las tres estaciones de grabados rupestres corresponde al Bien de Interés Cultural declarado con la categoría de Zona Arqueológica, según ministerio de la Ley.
En ese sentido el sitio del Barranco donde se ubican los grabados es el elemento definidor del conjunto y el que adquiere un relevante protagonismo y entidad frente al resto del territorio.
La delimitación del Bien de Interés Cultural, Zona Arqueológica, alcanza una superficie de 83.364 metros cuadrados, siendo su perímetro de 2.060 metros.
Barranco de Tinojay
Los criterios utilizados para la delimitación del Bien de Interés Cultural de la Zona Arqueológica Grabados Rupestres del Barranco de Tinojay, están determinados por el sitio o lugar donde se inserta el conjunto de grabados. Este sitio constituye el elemento geomorfológico definido por el barranco, sobre cuyos márgenes formados por rocas basálticas se han realizado los grabados. Esta unidad de acogida, constituida esencialmente por el tramo del Barranco que contiene las tres estaciones de grabados rupestres, corresponden al Bien de Interés Cultural declarado con la categoría de Zona Arqueológica, según ministerio de la Ley. En este sentido, el lugar del Barranco donde se ubican los grabados es el elemento definidor del conjunto, y el que adquiere un relevante protagonismo y entidad frente al resto del territorio.
La delimitación del Bien de Interés Cultural Zona Arqueológica Grabados Rupestres del Barranco de Tinojay alcanza una superficie de 227.123 m2, siendo su perímetro de 2.060 m2.
Montaña de Tindaya
Los criterios utilizados para la delimitación del Bien de Interés Cultural de la Zona Arqueológica de los grabados rupestres de la Montaña de Tindaya están determinados por el sitio o lugar donde se inserta el conjunto de grabados. Este sitio constituye el elemento geomorfológico definido por el espacio sobre cuyas rocas se han realizado los grabados rupestres.
La delimitación de la Zona Arqueológica alcanza una superficie de 1.442m2
viñeta tindayaEl caso de Tindaya es sintomático del doble lenguaje de los partidos e instituciones que gobiernan Canarias y Fuerteventura. En el siguiente cuadro se exponen algunos de los argumentos utilizados por las instituciones para oponerse a las prospecciones petrolíferas y cómo esos argumentos han sido los contrarios para la actuación de las instituciones en el caso de Tindaya. Que cada cual saque sus conclusiones.
ARGUMENTOS CONTRA LAS PROSPECCIONES desde las INSTITUCIONES
ACTUACIONES SOBRE TINDAYA
Es una decisión antidemocrática: no se respeta la voluntad del pueblo.
Es complejo saber qué significa el concepto “pueblo” para las instituciones canarias. Pero, en el caso de la Montaña de Tindaya, una parte considerable del pueblo canario ha emprendido una larga, compleja y abnegada defensa de ese entorno cultural y natural. Primero denunciando su destrucción de las canteras (denuncias desde 1984 mientras las instituciones defendían la extracción de piedra) y luego contra su destrucción a través del Proyecto de Chillida.
Para Mario Cabrera, presidente del Cabildo de Fuerteventura, ese “pueblo” que defiende la Montaña son “solo cuatro gatos”.
Es una decisión antidemocrática: no se respeta las denuncias e informes de los colectivos ecologistas y de las organizaciones de defensa medio ambiental.
Las principales organizaciones ecologistas del Estado y de Canarias se han opuesto a las prospecciones y explotaciones petrolíferas en nuestras aguas próximas. Los mismos grupos (ADENA, SEO Bird Life, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Ben Magec, Amigos de la Tierra) se han manifestado y actuado en contra de la destrucción de Tindaya. Cuando estos colectivos han exigido la paralización del Proyecto de Chillida, desde las instituciones se han referido a ellos peyorativamente como “los ecologistas, que si es por ellos nunca se podría hacer nada”.
Es una decisión antidemocrática: no se tienen en cuenta los informes y opiniones de la comunidad científica.
En julio de 2011 se entregaron más de 200 firmas de personas expertas en las distintas disciplinas que hacen de Tindaya un lugar único en Canarias y el mundo. Varios premios de Canarias, catedráticos, doctores y profesores universitarios solicitaban el abandono del proyecto y la protección real de la Montaña.
Mario Cabrera valoró de la siguiente manera a la comunidad científica: “Los Premios Canarias también tienen derecho a equivocarse”; “200 firmas siempre serán menos que los miles de majoreros que apoyan el Proyecto” y que “esas firmas provienen de gente de afuera”. Para el presidente la comunidad científica canaria es “gente de afuera”; en cambio la familia Chillida debe ser de Tiscamanita.
Es una decisión antidemocrática: no se respeta la opinión de las instituciones.
Aquí hay plena coincidencia. Los grandes partidos políticos (CC, PSOE, PP y NC) apoyan en las diferentes instituciones la barbaridad de destrozar el espacio natural más protegido por leyes de Canarias. De hecho este ha sido el argumento “democrático” para seguir adelante con la idea de acabar con Tindaya: la democracia reside en las instituciones y somos mayoría.
Hay que hacer una consulta popular para que los canarios/as decidan.
Pero…¿no estaba claro que la democracia residía en las instituciones?; ¿se consultó al pueblo su opinión sobre el puerto de Granadilla?, ¿han planteado alguna vez consultarle al pueblo sobre Tindaya?
Nuestras aguas marinas son un santuario de biodiversidad que no se puede poner en riesgo.
La Montaña de Tindaya es un santuario de diversidad. Posee valores singulares y reconocidos por su geología, paisaje, flora, fauna, historia y etnografía. ¿Por qué sí se pueden poner en riesgo?
Existen posibilidades de un derrame por accidente.
Las principales autoridades de geología y geografía de Canarias han manifestado que el proyecto, tal y como lo planteó Chillida, es absolutamente inviable dada la estructura interna de la Montaña. El propio informe geotécnico (realizado a dedo por Estudios Guadiana, empresa del ingeniero Fernández Ordóñez) reconoce, en sus conclusiones, “que se despiertan innumerables incertidumbres que no podrán ser resueltas” hasta que se empiece a taladrar la montaña.
Los beneficios serán solo para la compañía.
Pues en Tindaya los beneficios ya han ido directamente, sin moverse una piedra, para políticos, empresarios y las familias Chillida y Fernández Ordóñez. Aproximadamente 40 millones de euros de todos los canarios han sido saqueados de las arcas públicas para un proyecto que aún no se ha iniciado.
Para realizar el Proyecto las instituciones están negociando con empresas para que sean ellos los que pongan el dinero a cambio de la concesión y explotación del pretendido monumento. ¿Para quién serán entonces los beneficios que se pudieran generar?
El Gobierno de España y Repsol han ocultado información y han manipulado las leyes a su antojo.
En 1995 el Cabildo de Fuerteventura, ante la polémica desatada por el proyecto, encarga un informe a cuatro doctores y catedráticos de Derecho y Prehistoria. El informe fue contundente: la Montaña está protegida y no se puede agujerear. Además se exponía que, con la máxima celeridad, se declarara Bien de Interés Cultural toda la Montaña. El informe fue ninguneado.
Desde 1990 profesionales de la arqueología han presentados reiterados escritos para que se declarara y delimitara el BIC de Tindaya. Solo la sentencia del TSJC ganada por Ben Magec ha logrado que se delimite el BIC algo que se debiera haber hecho -obligatoriamente- desde hace años por el Cabildo Insular.
La cantidad de manipulaciones, ocultación de información, obstáculos para impedir la participación ciudadana en el caso de Tindaya no caben es este cuadro de resumen.
Repsol y el Gobierno de España minimizan las afecciones negativas que causarán los sondeos.
Para la persona que aún no lo sepa, el proyecto de Chillida se concreta en el vaciado del interior de la Montaña mediante un cubo de 50 metros de lado. Al cubo se accedería por un túnel (aproximadamente a mitad de la Montaña) de 15 metros de lado en su abertura. En el techo del cubo se excavarían dos grandes orificios, a modo de chimeneas, hasta la cima.
Para Mario Cabrera el Proyecto supondría un menor deterioro ambiental que “poner una escalera alrededor de la montaña”.
El argumento más utilizado últimamente para minimizar el impacto medioambiental del proyecto es que sólo afecta al 0’3% de la superficie de la Montaña. Si ese es el argumento ¿cómo oponerse a unas prospecciones que afectarán a un porcentaje millones de veces inferior del océano? ¿Es este un argumento?

El notición

Observen esta portada. Es la del Canarias7, uno de los principales periódicos de este archipiélago. El día anterior se vivió un acontecimiento sin precedentes en la historia de estas islas.

Nunca antes había salido tanta gente a las calles en todas las islas a protestar por un asunto que nos concierne y afecta como pueblo. Estas manifestaciones superaron el insularismo, un mal endémico que los poderes nos han inoculado para gestionar mejor sus chiringuitos locales. En todas las islas mucha gente se manifestó por un objetivo común.

Algunas de esas manifestaciones superó cualquier expectativa. Fuerteventura, por ejemplo, vivió la mayor manifestación de su historia. Debería haber sido el titular principal de cualquier medio periodístico canario. La mayoría así lo entendió pero el Canarias7 tiene otra prioridad: el fútbol. Entendemos que la clasificación de la Unión Deportiva para las eliminatorias de ascenso a la primera división sea noticia. El sufrimiento que ese equipo hace padecer a sus seguidores hace que se merezcan esa fotografía. Pero ¿alguno de ustedes está preocupado por la venta de televisores de última generación? Canarias7 sí.

Un verdadero notición que mereció el titular principal el día de más ventas del periódico; el día siguiente a que doscientas mil personas dedicaran su tiempo y su energía a protestar porque alguien, con ayuda de los medios, nos quiere hacer callar.

Últimas hazañas militares en Fuerteventura

Estas dos soldados posan alegremente al saberse enfocadas por la cámara. Sus gestos son incógnitas. Una parece estar indicando que los tienen así de grandes, lo que no sabemos es el qué. La otra da la impresión de que se va echar a volar en cualquier momento. Lo mismo a Afganistán, donde el Gobierno de Zapatero las mandó a implantar la democracia porque la española es digna de exportar. El balance comercial democrático español tenía superávit y había que abrir nuevos mercados. De sus cuellos cuelgan dos armas humanitarias que disuaden insurgentes. Las prácticas para que las armas sean útiles para el desarrollo democrático de los bárbaros las realizan en Fuerteventura. Aquí tienen cuarenta millones de metros cuadrados para que las balas y los cañonazos despejen el camino hacia las urnas. Pero los campos de maniobras se les quedan chicos. Por eso todas las mañanas, como la de la fotografía, los soldados pasean sus uniformes y armas por la avenida marítima de Puerto Cabras. Un desfile militar permanente, de ida y vuelta, por si acaso desde el Sahel nos vigila Al Qaeda con prismáticos. Quizás esa sea la razón de los gestos enigmáticos, códigos militares indescifrables para los humanos que no han jurado bandera. No hay nada más que ver el careto de la guiri que regresa al crucero. De su escala en la isla se lleva un misterioso recuerdo: decenas de soldados armados patrullando por el centro de la capital de una isla que en los folletos le aseguraban que era la Isla Tranquila. Oh my God!

Imagenes obtenidas de La Provincia
El comando de operaciones especiales ha tomado por sorpresa Puerto Lajas. Aprovecharon que había marea baja y la resistencia estaba cogiendo carnada para viejas. A eso se le llama inteligencia militar. Se desplegaron, a la hora del cortado, por las calles. Silenciosos, camuflados, adiestrados para las situaciones más hostiles, los soldados del Regimiento Soria han pacificado un pueblo cuyo nivel máximo de conflictividad son los voladores de la fiesta de El Pino o cuando a Gilberto o a El Colorado les da por parrandiar. A estos escenarios la inteligencia militar los denomina teatro de operaciones. Buscan un territorio similar al que irán a llevar su ayuda humanitaria y lo ocupan. Los vecinos de este pueblo no pueden pasear los perros por la playa por orden del señor alcalde. Pero un ejército se cuela armado hasta los dientes por sus calles y no los multan. Ni a ellos ni a sus dueños. Es normal. Los enormes peligros que nos acechan requieren de situaciones excepcionales. No se sabe dónde puede esconderse el enemigo. Miren si no a esas dos señoras que aparentan normalidad, como si fuesen a preparar la comida, a tirar la basura, a coger la guagua. ¿Hay algo que nos haga sospechar que pretenden autoinmolarse? A nosotros quizás no, pero en el comando se respira tensión. Un soldado, rodilla al suelo, subfusil en mano, no les pierde la vista; otro se esconde tras una esquina, mimetizado como un perenquén y el tercero vigila las calles no vaya a aparecer cualquier chiquillo en bicicleta silbando con disimulo. No nos gustaría estar en la piel de esos soldados. Les habían explicado que el ejército es sacrificio, pero la amenaza de ese bolso blanco en el hombro de la mujer de rojo, no hay dinero ni patria que lo pague.
La ocupación militar de Puerto Lajas tuvo su efecto en forma de protesta. El asunto debe de ser tan ilegal que el Teniente General Pedro Galán García, Jefe del Mando Militar en Canarias, vino a disculparse. Para lo ocasión vino vestido como mandan los cánones militares, con uniforme convertido en obra de arte como el de la fotografía. Este precioso uniforme posee varias muestras de orfebrería castrense entre las que destaca una hermosa y nostálgica insignia, la que nos recuerda que, antes de entregar vilmente el Sahara a Marruecos, aquello era una provincia española. Es posible que usted no aprecie la belleza o la creatividad, valores intrínsecos al arte. Pero eso es porque usted no entiende de arte. En el Cabildo de Fuerteventura sí; por eso le han cedido la Sala de Arte Juan Ismael al ejército que empezó ocupando Canarias hace 425 años (y ha terminado rindiendo a Puerto Lajas) para que celebre una imprescindible exposición. Nadie debería perdérsela para que sepan, con un ejemplo práctico, cómo se manipula la Historia. Uno asiste a la exposición y si no la ve con ojos críticos piensa que el ejército en Canarias ha sido una ONG. Total, que después de visitarla, lo mismo le entra una gratitud fervorosa y termina cuadrándose, en señal de agradecimiento, a la amable soldado que la custodia.
En la exposición destacan dos personajes que en sus días fueron nuestros Capitanes Generales. El hombre que ven en este cuadro es Valeriano Weyler. En los paneles nos explican que puso mucho empeño en construir edificios militares en Tenerife. Por falta de espacio quedan ausentes otras hazañas personales. La más destacada, sin duda, fue su papel de inventor. En sus años de Capitán General de Cuba inventó, para orgullo de la humanidad, los campos de concentración. Y los llevó a la práctica con exquisitez militar: entre doscientas mil y quinientas mil personas de las zonas rurales de la isla murieron hacinadas, desnutridas y maltratadas en aquellos campos. Las que escapaban o se negaban a entrar eran juzgadas, de aquella manera, y fusiladas. En Canarias se celebra este año el 176 aniversario del nacimiento del pensador, escritor y político Nicolás Estévanez Murphy que no ha tenido el reconocimiento del Cabildo majorero porque su patria solo era la sombra de un almendro. Estévanez le dedicó a Weyler el siguiente soneto:
Mirada de reptil, cuerpo de enano,
instinto de chacal, alma de cieno,
hipócrita, cobarde, vil y obsceno,
como el más asqueroso cuadro humano.
Azote un tiempo del país cubano,
a todo noble sentimiento ajeno,
hasta al mismo Satán convierte en bueno,
esa excrecencia del linaje humano.
Ruinas, desolación, hambre y miseria,
las obras son que a ejecutar se atreve
ese horrible montón de vil materia.
¡Y a un monstruo tal con intención aleve,
el Gobierno de Cuba encarga Iberia
al acabar el siglo diez y nueve!
Este hombre al que dan ganas de cogerle los mofletes es Francisco García-Escámez e Iniesta. La exposición cuenta maravillas de él. Al frente del Mando Económico de Canarias el hombre se desvivió por el desarrollo económico y social de las islas impulsando barriadas, presas y hasta hoteles. De hecho, el Capitán General posa en este cuadro con el Hotel Mencey de fondo, una de sus obras emblemáticas. Sabemos, aunque la exposición no lo mencione, que la Cruz Laureada que cuelga de su corazón la ganó con arrojo y valentía en la Guerra del Rif. En esa guerra contra los bereberes rifeños el ejército español tuvo a bien contribuir al bienestar humano bombardeando, por primera vez en la historia, poblaciones civiles, mercados y ríos con el gas mostaza. No sabemos si las prominentes orejas de García Escámez son resultados de una mutación por el contacto con los agentes químicos, pero se sabe -y no lo cuentan- que miles y miles de inocentes murieron envenenados y que sus consecuencias llegan hasta hoy donde el cincuenta por ciento de los casos de cáncer en Marruecos están concentrados en la zona del Rif. También olvida la exposición artística que este santo benefactor preparó, junto al general Mola, el golpe de Estado y se levantó en armas contra la democracia en 1936. Asuntos menores que se obvian porque el ejército español siempre ha sido una suerte de beneficencia altruista que convierte la guerra en arte gracias a instituciones como el Cabildo de Fuerteventura.

“UNA ISLA EN GUERRA”

En los últimos años tres infraestructuras militares de la isla de Fuerteventura han sido declaradas de interés para la Defensa Nacional. Se denominan zonas de interés para la Defensa Nacional las extensiones de terreno, mar o espacio aéreo que así se declaren en atención a que constituyan o puedan constituir una base permanente o un apoyo eficaz de las acciones ofensivas o defensivas necesarias para tal fin[1]. En total cerca de 50 kilómetros cuadrados, el 3% de la isla, tienen la máxima protección que les otorgan las leyes españolas para el entrenamiento, el espionaje y como centro de operaciones para el desplazamiento de tropas a otros países. Una base militar con carácter ofensivo no declarada oficialmente.

En el año 2009 la montaña de La Muda (municipio de Puerto del Rosario) fue declarada de interés para la Defensa Nacional[2]. En junio de 2012 se amplía la zona declarada para permitir la instalación de nuevas infraestructuras vinculadas al Sistema Conjunto de EW «Santiago»[3]. Este “Sistema” es un programa secreto que complementa la red de espionaje militar destinado a la denominada Guerra Electrónica[4]. El programa se articula a través de varios proyectos de espionaje. En el caso de La Muda sus instalaciones -blindadas- estás destinadas al proyecto SCATER II, siglas de Sistema de Captación de señales Terrestres. Salvo que Defensa considere a los habitantes de esta isla como enemigos potenciales para su seguridad, las antenas van dirigidas a captar señales terrestres de los países cercanos del norte del África continental, en especial en los países ribereños y la zona del Sahel[5].

En marzo de 2012 se declaró de interés para la Defensa Nacional el campo de tiro de Pájara, municipio del sur de la isla[6]. Este campo de tiro se creó en 1976, para que los legionarios, recién desembarcados de la colonia española en el Sahara, pudieran seguir entrenando con armas y fuego real. El paso del Tercio Juan de Austria por Fuerteventura (2.500 legionarios a una ciudad de tan solo 12.000 habitantes) se saldó con innumerables enfrentamientos con la población civil, atemorizando a sus pacíficos habitantes y dejando un reguero de tropelías que van desde el asesinato de civiles hasta el secuestro de barcos y aviones. Los 42 millones de metros cuadrados expropiados pertenecían a 35 vecinos particulares aunque la gran mayoría del espacio era terreno mancomunado, propiedad municipal. Desde entonces los vecinos y vecinas de Pájara han tenido que soportar no solo el robo por parte del Estado de unos terrenos heredados y custodiados desde hacía más de cinco siglos, sino también las continuas molestias de convoyes, helicópteros, bombazos y el destrozo continuo de ese espacio natural y etnográfico. Quizás por eso, en su estrategia de intentar vender las excelencias de la presencia militar en la isla, se ha llegado al más ridículo de los oxímoron: en el primer acto de celebración del 425 aniversario de la Capitanía General de Canarias se presentó el libro Amanay: naturaleza y conservación para demostrar, en palabras del Jefe del Mando en Canarias, que en ese campo de tiro se hace “adiestramiento sostenible”[7].
Con su declaración de interés para la Defensa Nacional, el campo de tiro ha aumentado de hecho su perímetro de seguridad, apropiándose así de más terreno particular y comunal. No está de más recordar que el campo de tiro ha sido utilizado innumerables veces para el entrenamiento de las tropas que defienden la seguridad española en lugares tan cercanos y amenazantes como Afganistán,  como la llevada a cabo en marzo de 2013 con presencia incluida del ministro de Defensa, Pedro Morenés.Apenas un año más tarde, en abril de 2013, el acuartelamiento Teniente Coronel Valenzuela, en el municipio de Puerto del Rosario, también se declara como de interés para la Defensa Nacional, ampliándose su perímetro de seguridad[8]. Esta instalación, utilizada como centro de instrucción de reclutas para la Legión hasta 1996, está situada estratégicamente al lado del aeropuerto de Fuerteventura y posee el triste honor de haberse transformado en campo de reclusión para los inmigrantes que en la década pasada arribaban en pateras a las costas de la isla.
El seis de enero del presente año el teniente general Juan Martín Villalón, jefe del Mando Militar de Canarias, manifestó que de acuerdo con el concepto de «frontera avanzada» en el continente africano, el Mando de Canarias debe mantener un papel predominante como vanguardia ante posibles intervenciones en ambiente desértico». El alto militar se entretuvo en detalles: la principal unidad de despliegue con la que cuenta el Archipiélago, la Brigada Ligera Canarias XVI, una de las cinco brigadas ligeras con las que cuenta el Ejército español, está en condiciones de desplegarse por sorpresa, en cortísimo espacio de tiempo, a través de unidades helitransportadas donde fuera necesario. También reveló que esta Brigada recibirá en breve un número significativo de blindados medios sobre ruedas, vehículos protegidos y de alta movilidad táctica, así como morteros y cañones que aumentaran «considerablemente su potencia de combate y exigirán un esfuerzo adicional en el adiestramiento». Por último, también informó de que esta Brigada ha ejecutado ejercicios militares simultáneamente en Fuerteventura y Mauritania, en cumplimiento de un acuerdo de colaboración con el Ejército de Mauritania, y que ha «contribuido con un batallón a la Fuerza Conjunta de Reacción Rápida y con otro a la Fuerza de respuesta de la OTAN»[9]. Apenas unos días después, el 30 de enero, desembarcaban en Fuerteventura 16 vehículos blindados que habían sido retirados de la ocupación española en Afganistán además de una cantidad de munición sin especificar ni cuantificar.A todo este escenario prebélico se une la peligrosa circunstancia del proyecto de Repsol y del Gobierno de España de realizar prospecciones petrolíferas en las aguas colindantes a Lanzarote y Fuerteventura. El asunto, si hemos de creer al entonces jefe del Mando Militar de Canarias, teniente general César Muro Benayas, no es baladí. Según este militar “el tema del petróleo, que va a saltar, va a ser un foco de inestabilidad y aumentará la tensión”. Añadiendo una sui géneris  clase magistral de geopolítica militar: “Esto no es León o Segovia. Hay que ser conscientes de que vivimos en las Islas a cien kilómetros del continente africano, y por aquí pasan todos los barcos; y cerca está Al Qaeda del Magreb islámico, el grupo más violento de los terroristas. Los europeos saben qué significa ser agredidos por un vecino”[10].Así pues, Fuerteventura, la más cercana de las Islas Canarias al continente africano, cuenta con un sistema de espionaje dirigido hacia él; con un campo de adiestramiento geográficamente similar al que se encontrarán en la más que probable guerra en esa zona; con una Brigada, convertida en unidad especial para los ambientes desérticos, que regularmente se entrena en ella; con acopio de armas, municiones y vehículos preparados para una intervención rápida y un acuartelamiento colindante al aeropuerto que ha extremado recientemente sus medidas y zona de seguridad. Estos datos quedan, además, refrendados por las manifestaciones de los militares de mayor graduación en Canarias. Lejos de alimentar teorías conspirativas la realidad contrapone su lamentable versión: la de una isla que contra su voluntad prepara la guerra que luego veremos por televisión camuflada, como siempre, de intervención humanitaria y democrática.

[1]     Artículo 2 del Real Decreto 689/1978, de 10 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de zonas e instalaciones de interés para la Defensa Nacional, que desarrolla la Ley 8/1975, de 12 de marzo, de zonas e instalaciones de interés para la Defensa Nacional.
[2]     Orden DEF/1411/2009
[3]     Orden DEF/1413/2012
[4]               Sofisticados equipos radiogoniométricos de interferometría correlativa, radiogoniómetros de banda ancha, receptores de comunicaciones de exploración rápida, receptores digitales de exploración de señales radar, sensores optrónicos, sistemas de clasificación de señales, sistemas de análisis y fusión de datos, sistemas de proceso y sistemas de comunicaciones específicos.
[5]     Información publicada en el periódico El País (29-10-2013).
[6]     Real Decreto 600/2012
[7]     Canarias 7,  11-1-2014
[8]     Orden DEF/609/2013
[9]     Extracto de la pregunta parlamentaria presentada por el diputado de Nueva Canarias Pedro Quevedo Iturbe. Boletín Oficial de las Cortes Generales de 27 de enero de 2014.
[10]   La Provincia, 24 de enero de 2014.