Jue. Jun 18th, 2026

Por Victor O. Martín Martín.

En el mes de mayo de 2024 el catedrático de Historia Económica de la Universidad de La Laguna presentó su último libro titulado “Los aborígenes canarios. Tres milenios de Historia” en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria. En dicha presentación el profesor Macías dijo:

El libro es un relato sobre la historia de nuestra comunidad aborigen. No es casualidad que el libro comience con una descripción física del territorio para poder entender las posibilidades de una colonización humana… Siempre que se habla de los indígenas se habla como si tuvieran un cromosoma menos, como si fueran incapaces de crear. Con lo cual se le está quitando a una comunidad humana su capacidad de crear. Pues el libro es una apuesta por la capacidad innovadora de un pueblo. Un pueblo que quedó aislado y que de la necesidad tuvo que hacer virtud. Tuvo que innovar en un territorio que no era un paraíso

Pues bien, sigamos al autor que quiere completar la información genética de nuestros ancestros para colocarlos a la altura de cualquier homo sapiens del planeta Tierra. Evidentemente, como cualquier homo sapiens, los aborígenes canarios tenían el mismo número de cromosomas que el resto de la humanidad. Aquí, Antonio Macías utiliza una metáfora, y lo que quiere decir es que los aborígenes canarios tenían, como otros pueblos, el don de la cultura: la creación y la innovación (autoctonismo o evolucionismo cultural). Menos mal que la Historiografía occidental de la mano de Macías ha otorgado después de 3.500 años esa capacidad a los antiguos canarios. Porque en su libro explica que el origen y desarrollo de los primeros pobladores de Canarias no tiene nada que ver con la versión oficial que él mismo califica de tópicos. Lo que da a entender que esa “versión oficial” le había quitado ese cromosoma y por ello todo lo que fueron los antiguos canarios venía de fuera (difusionismo).

¿Cuál es ese cromosoma que le ha reconocido a nuestros ancestros y que nadie, hasta que Macías ha publicado su libro, había dicho antes?

Las claves son las siguientes: Las Islas Canarias desde que fueron pobladas creó una comunidad que vivió siempre entre dos formas de vida que le permitieron su supervivencia: el contacto con otras civilizaciones y el aislamiento. Por tanto, Macías recurre a explicarnos ambas situaciones, y para ello parte de la geografía, para luego recurrir a la historia.

a) “Al principio fue la geografía”

Macías recurre a la geografía determinista semivelada vidaliana, teorizada por el geógrafo idealista francés Vidal de la Blache, que señalaba que el medio natural influía en los acontecimientos históricos no de manera determinante pero que (Vidal de la Blache, 1922, Principios de Geografía Humana)

“… el problema consiste en dosificar las influencias sufridas por el hombre, en delimitar un cierto tipo de determinismo actuando a través de los acontecimientos de la historia””.

Así lo recoge Bernal en el prólogo que escribe para la obra de Macías:

Los historiadores suelen incluir un primer capítulo sobre la geografía del territorio; pero en muchas ocasiones no es más que un pretexto, un adorno sin mayores implicaciones. En este libro sucede lo contrario; su autor otorga un papel clave al diálogo entre la cultura y los recursos reales y potenciales de las Islas. Por ello, el primer capítulo viene siempre a colación cuando trata de explicar el esfuerzo creativo desarrollado por los aborígenes para poder vivir en un territorio que no fue ningún paraíso, sobre todo cuando quedaron aislados por completo y no contaron con una aportación tecnológica foránea que pudiera haber mejorado su suerte.”

b) La historia vino después

A partir de la evidencia de la escasez de recursos naturales en las Islas, y a pesar de ello, Macías recurre entonces a la historia para mostrar las dos estrategias de supervivencia o de vida (género de vida diría Vidal de la Blache), señalando, con las palabras del propio Bernal:

“… cómo [los antiguos canarios] dieron nombre a su nuevo hogar sin ninguna injerencia de otra cultura, y la arribada a este hogar y en su momento oportuno de los nautas fenicios en los enclaves del Estrechos de Gibraltar. Fue cuando comenzaron a explotar las riquezas de la fachada atlántica africana y tuvieron que aprovisionarse en las islas próximas a este derrotero para poder retornar a sus bases. E igual derrotero hicieron los púnicos y luego los romanos, quienes dieron a las Islas el apelativo tribal que correspondía a su comunidad de moradores. Destaco entonces lo que sugiere y demuestra el autor en este apartado del libro: el mediterráneo atlántico, descubierto en el siglo XV, fue en realidad el redescubrimiento del escenario que ya habían formado los nautas fenicio-púnicos y con mayor intensidad los del Imperio”.

En definitiva, la historia de los antiguos canarios se resume en la siguiente cronología: el inicial aislamiento (desde la llegada a las islas de las poblaciones aborígenes canarias) se rompe con el vínculo exterior (llegada de fenicios, púnicos y romanos) que luego derivó nuevamente en aislamiento hasta el restablecimiento del vínculo exterior (potencias europeas), en un territorio que no era un paraíso, sino islas con escasos recursos naturales.

Las claves de este proceso histórico serían los recursos naturales insulares durante el aislamiento, y la posición geopolítica en el contacto con otras “civilizaciones” que genera una “economía de bienes y servicios marítimos” (término acuñado por Macías). Esto es lo que nos dicen los hechos históricos, pero la tesis “novedosa” de Macías, el cromosoma que hasta que él escribió este libro se le había quitado a cada uno de nuestros ancestros es que los naturales de las Islas aprovecharon en cada momento lo que mejor convenía a sus intereses. Bernal, orgulloso de su discípulo, nos lo dice en el prólogo (es subrayado es nuestro):

Con un trabajo digno del mayor aprecio y que muestra además el respeto y el cariño por el objeto de estudio, por los antiguos canarios, Macías ha construido lo que tanto se echaba en falta, un relato, una historia sin cortes ni fisuras que revela, …, que aquellos fueron, por encima de todo, los verdaderos protagonistas de su cotidiano acontecer, frente a las vieja tesis del difusionismo, de que todo cambio evolutivo obedece a la intervención de otra cultura.”

Es decir, unos pocos miles de canarios aislados en un estadio de protohistoria neolítica trataron de tú a tú a los grandes imperios esclavistas mediterráneos de la Antigüedad. Y cuando estos imperios dejaron de interesarse por Canarias, quedaron aislados viviendo de los escasos recursos naturales que tenían las Islas. Y en este aislamiento esta la aportación de los antiguos canarios a la historia universal: vivieron en paz.

Y la sugerente conclusión nos lleva al valor que aportan los antiguos canarios a la historia universal: el consenso como vía de progreso, como único modo de limitar el conflicto por los recursos y poder organizar la supervivencia de la cultura.”

¿Es una novedad la interpretación de la historia de los aborígenes de Canarias que hace A. Macías en su libro?

Como señalamos, el prólogo del libro está escrito por su maestro, como Macías mismo reconoce, A. M. Bernal. En ese texto introductorio Bernal nos dice que Macías nunca repite, que la novedad ha guiado toda su labor investigadora (el subrayado es nuestro):

Debo, por tanto, resaltar una de las claves que, desde entonces [defensa de su tesis doctoral en 1984], ha guiado toda su labor investigadora: la novedad, y no de modas historiográficas, de escuelas y corrientes en boga, sino de temas y métodos. Macías nunca repite, no añade simples matices a lo ya pretendidamente conocido; lo examina con perspicacia crítica con el fin de descubrir sus debilidades y poder elaborar aquellas líneas de investigación que permiten situar la historia local en el marco de la historia universal y, al propio tiempo, enriquecer ésta. Asume pues el riesgo de abrir nuevos frentes, nuevas inquietudes, como ocurre en el caso de este libro, y de ahí que su curriculum contenga buena parte de los registros de la historia social y económica de las Islas desde su más remoto origen hasta el inmediato presente

¿Es verdad esto? Veamos.

En primer lugar, Macías liga la etapa precolonial con la colonial bajo el mismo enfoque con que caracterizó la primera, es decir, que la conquista y colonización europea vuelve a romper el aislamiento para recuperar la economía de bienes y servicios marítimos, tal y como lo fue en la Antigüedad con otros imperios (el subrayado es nuestro):

¿Qué ocurrió tras la definitiva conquista y posterior colonización del Archipiélago según los dictados del invasor? La industria motriz de este proceso fue la agroindustria azucarera; una especialización (y no monocultivo) que articuló todos los recursos a través de un mercado interior de bienes y servicios para asegurar la competitividad de su oferta exportadora. Una red de caminos conectaba las explotaciones con el cercano litoral y el centro portuario y mercantil, y la navegación de cabotaje se convirtió en el principal medio de transporte. Y ningún insular vivía ahora al margen del mercado, pues debía procurarse el producto o la renta para poder comprar lo mucha que le faltaba (azadas, cuchillos, cerámicas, textiles, bienes de lujo).

El nuevo derrotero atlántico (africano e indiano) potenció la antigua función de economía servicios marítimos. Mercadees y armadores recalaban en los puertos para pertrechar los navíos y continuar luego su viaje, y para comerciar con América a través de sus socios locales. Hubo fletes baratos para la oferta exportadora, técnicas mercantiles y financieras (préstamos y seguros marítimos, operaciones de descuento), así como un continuo trasiego de gentes e ideas sin limitaciones de credo o de bandera.

Finalmente, los insulares gozaron de plena libertad para acceder a los mercados que ofrecían las mejoras ventajas a su oferta exportadora. Y con el fin de reducir la incidencia negativas de la fiscalidad en los predios y, por tanto, en la capacidad competitiva de aquella oferta y de su contravalor, el bien importado, se suprimieron los impuestos sobre el consumo, y la principal y casi única renta de la Corona eran las aduanas; se gravaban con un 6% ad valoren la entrada y salida de mercancías, y con un 2,5% los embarques (uno y otro arancel se pagó por debajo de su ratio), pues los puertos canarios, dado su papel geoestratégico, fueron la única excepción al régimen de monopolio de Sevilla con la América hispana.

Esta larga cita, que liga una y otra etapa histórica (precolonial y colonial), nos pone en antecedentes del enfoque historiográfico de Macías. Esta cita es el resultado de su investigación anterior a la publicación del libro que estamos comentando: toda la obra de Macías es sobre historia económica moderna y contemporánea de Canarias; su enfoque ya estaba explícito desde hace cuatro décadas, en los años ochenta del pasado siglo XX. Por tanto, no es novedoso ni rompedor lo que en su libro hace: lo que hace es unir ambas etapas culminando así «su” interpretación de la Historia de Canarias desde la llegada de los primeros pobladores hasta el día en que estamos escribiendo este artículo.

Efectivamente este libro ni es novedoso ni rompedor. En un artículo de los maoístas publicado en 1986 en la revista Periferia del Aula de Cultura de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna titulado “Tres enfoques clasistas sobre la historia contemporánea de Canarias” se planteaba ya que el enfoque de A. Macías era el que correspondía a la burguesía financiera española (el subrayado en nuestro):

El enfoque de esta clase ha ido variando según la ido exhibiendo el desarrollo de la lucha de clases en los últimos años. Su objetivo sigue siendo el mismo: negar el carácter colonial de Canarias, y ocultar de esa manera el camino que deben seguir las masas populares para acabar con la opresión nacional conquistando el poder para sí mismas.

A. Macías, discípulo de Bernal, viene a defender ante esta realidad el enfoque teórico que le interesa a la burguesía española.

En síntesis, los nuevos argumentos se basan en que la burguesía canaria asumió “conscientemente” las distintas estrategias económicas que se desarrollaron en Canarias, en un intento de “optimizar” los recursos naturales. Con este enfoque se quiere justificar desde la penetración del imperialismo inglés a fines del siglo XIX, la especialización de la economía canaria en la exportación frutera, … y dar basamento histórico a la actual alternativa del imperialismo para Canarias: el desarrollo de la dependencia y la terciarización de la economía. Para velar el carácter colonial ese enfoque teórico no puede reconocer la debilidad y el fraccionamiento de la burguesía dependiente canaria, de ahí los esfuerzos realizados por Macías para presentar una burguesía canaria fuerte, cohesionada y directora de las diversas “estrategias económicas”.”

¿Recuerdan cuando Bernal, en el prólogo al libro de Macías señalaba “que aquellos [los antiguos canarios] fueron, por encima de todo, los verdaderos protagonistas de su cotidiano acontecer”? En la sociedad sin clases, la comunidad de nuestros ancestros, en la sociedad de clases, nuestra burguesía fueron los directores conscientes de las distintas estrategias económicas que se desarrollaron en Canarias en un intento de “optimizar” los recursos naturales. Este es el cromosoma que le faltaba a los antiguos canarios: una vez devuelto, contra los que se lo habían quitado, ya es posible hablar de una interpretación total de la Historia de Canarias.

En el artículo de la revista Periferia se refutaba totalmente dicha concepción idealista que en boca de A. Macías nos ofrecía a los estudiantes de aquellos años la burguesía imperialista española:

Ese capitalismo dependiente es la base económica de una burguesía dependiente, fragmentada en sectores terratenientes, compradores y burocráticos, una burguesía encargada de servir al del imperialismo en Canarias.

Escarbando un poco debajo de esos argumentos descubriremos su carácter reaccionario.

Primer argumento: La burguesía canaria asumió conscientemente ese modelo capitalista dependiente, y por lo tanto no se puede hablar de carácter colonial, ya que no se produce una imposición exterior. Esto se expresa en que la burguesía canaria no haya adoptado históricamente posiciones nacionalistas.

Primera refutación: Lo esencial de una economía colonial es que el país colonial se ve obligado a sacrificar su desarrollo autónomo y a desempeñar el papel de apéndice económico del capitalismo foráneo. El movimiento y desarrollo de la economía colonial está subordinado a los intereses y necesidades de los países imperialistas.

Eran los intereses de los mercados de Londres y Nueva York lo que determinaban la producción de caucho un día, otro de algodón, o de azúcar en el Perú. Eran los intereses ingleses los que determinaban la producción y exportación de cereales en Argentina.

En Canarias fueron los intereses y necesidades de Londres lo que determinaron la dedicación de las tierras canarias un día a la cochinilla, otro al plátano, tomate… En 1860 Londres obtuvo la cochinilla en Canarias a mejor precio que en Guatemala y fue el boom de la cochinilla en Canarias y la crisis de la guatemalteca. A partir de 1920 Londres abandona el plátano canario por el jamaicano, Francia sustituye a Inglaterra, a partir de los años 30 Francia cambia el plátano canario por el de Guinea y Guadalupe. Es la crisis y reorientación del plátano canario hacia España.

Son las necesidades de esos mercados imperialistas los que han ido determinando las “estrategias económicas” en Canarias.

Por supuesto la burguesía canaria asumió de buen gusto en general esas necesidades imperialistas. Los intereses de esa burguesía dependiente y del imperialismo no son antagónicos. La burguesía canaria ha vivido y vive a expensas de esas necesidades imperialistas, esas necesidades son la base de su existencia social, son la base material de su dominio sobre la sociedad canarias. Por ello no es de extrañar que asuma “conscientemente” “estrategias económicas” que satisfagan esas necesidades imperialistas.

F. Engels explica en “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana” la posición del materialismo histórico y del proletariado sobre este tema.

“Los hombres hace su historia, …, al perseguir cada cual sus fines propuestos conscientemente…”

Pero esos móviles que mueven conscientemente a los hombres tienen “una importancia puramente secundaria”, hay que investigar “qué causas históricas son las que en las cabezas de los hombres se transforman en esos móviles” que los hacen actuar conscientemente.

Para el materialismo histórico los móviles de los conquistadores españoles de América son secundarios (búsqueda de oro, evangelización, …) lo importante son las causas históricas que en sus cabezas se convertían en esos móviles, la crisis del feudalismo y desarrollo de una burguesía mercantil que necesitaba de oro y plata para desarrollar el comercio. Para el materialismo histórico los móviles conscientes de la burguesía canaria para desarrollar sus “estrategias económicas” son secundarios. Lo fundamental es determinar qué causas históricas se convierten en móviles conscientes en sus cabezas. Esas causas históricas son una economía colonial, colonial desde sus bases, una economía que se mueve y desarrolla en base a las necesidades imperialistas. Que se movió ayer en base a la necesidad de tintes y colorantes (cochinilla), de frutos tropicales (plátano), y que continúa moviéndose hoy en torno a esas necesidades (terciarización de la economía) de convertir a “Canarias en una plataforma de prestación de servicios” de cara a la aventura neocolonial española y europea en América Latina y África.

Naturalmente la burguesía canaria asumirá conscientemente esa economía colonial, pues ella es la base material de su existencia social, naturalmente la burguesía financiera española y la dependiente canaria tienen la necesidad de ocultar ese carácter colonial con este tipo de argumentos idealistas.

Los intereses de ambas burguesías no son antagónicos, aunque en ocasiones son contradictorios. En la media en que la base económica de la burguesía canarias no se ha visto afectada en su esencia, esta burguesía dependiente no ha tenido necesidad de adoptar posiciones nacionalistas, es decir de luchar por el poder político para ella.

Segundo argumento: La burguesía canaria optimizó sus recursos orientándose hacia la exportación de frutos tropicales, y a la explotación de las “ventajas comparativas” que ofrece Canarias por su clima, situación geográfica… A falta de otro tipo de recursos.

Segunda refutación. Es completamente falso que la economía canaria estuviese abocada irremediablemente por causas geográficas, naturales a convertirse en una economía dependiente, colonial. El puerto franco, la especialización agrícola, la terciarización de la economía canaria hoy no son consecuencias de imposiciones naturales, sino de los intereses del imperialismo y la burguesía canaria.

Según este argumento de las “ventajas comparativas” los conquistadores optimizaron los recursos plantando caña de azúcar, los terratenientes feudales plantando viñedos, los ingleses introduciendo el plátano y el tomate como la estrategia óptima de la burguesía canaria.

Estas tesis de las ventajas comparativas es un argumento reaccionario utilizado ya por el colonialismo inglés en el siglo XIX. David Ricardo desarrolló hace más de un siglo la ley de los costes comparativos, según la cual Inglaterra por sus condiciones naturales debía convertirse en el único gran centro industrial, en un mundo agrícola. Mientras las colonias, también por sus condiciones naturales debían dedicarse a la producción agrícola especializada, o a servir de base a las expediciones coloniales (económicas o militares).

Esta reaccionaria teoría de Ricardo tenía como objetivo justificar desde el punto de vista teórico el que los países oprimidos se convirtiesen en apéndices económicos del capitalismo inglés. La teoría particular de Macías viene a justificar el que “Canarias haya sido convertida en una semicolonia con toda su vida económica en manos del capitalismo extranjero que explota a las masas populares canarias al amparo de las medidas políticas de la burguesía española” [Nota nuestra: Guillermo Ascanio]. De esta manera se justifica la penetración inglesa a finales del siglo XIX y la actual alternativa económica del imperialismo para Canarias (terciarización, plataforma comercial…)

Ya C. Marx en 1848 se burlaba de los defensores de tal teoría:

“Pensaréis, tal vez, señores, que la producción de café y azúcar es el destino natural de las Indias Occidentales. Hace dos siglos, la naturaleza, que apenas tiene que ver con el comercio, no había plantado allí ni el árbol del café ni la caña de azúcar.”

Necesario recordar esta idea del marxismo, del materialismo histórico cuando hoy algunos señores intentan hacernos creer que la producción de caña, vino, cochinilla, plátano y tomate, turismo y plataforma comercial ha sido y es el destino natural de las Islas Canarias.

En definitiva, el enfoque histórico de la burguesía española sobre el problema nacional en Canarias, hasta la entrada en la CEE, era el problema de la integración de Canarias a la economía española. Hoy, caducada ya esa teoría, el nuevo enfoque es intentar presentar a una burguesía canaria consciente de su destino, y protagonista de su pasado, de su presente, de su futuro, y hasta de su propia ruina.

Tanto ayer como hoy con esos enfoques se trata de negar el carácter colonial de Canarias, ocultar el camino que deben seguir las masas populares para solucionar los problemas que hoy tiene planteados.

Y aclarando ese camino se encuentran hoy las masas populares en Canarias en las tres clases de luchas: la lucha por una concepción científica del mundo, la lucha de clases y la lucha por la producción. La burguesía imperialista española sabe de la importancia de la lucha científica para seguir negando el carácter colonial de Canarias. Su preocupación actual es tal que sigue financiando obras como la de A. Macías para apaciguar las inquietudes científicas de estudiantes, profesores e intelectuales por conocer la historia de su tierra, no sea que unan la teoría con las luchas que se están dando en la calle (24A, huelga de hambre de Canarias se Agota, 18M …) y recuerden a este pueblo que toda lucha de clases se resuelve con la toma del poder por la vía revolucionaria.

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