Bonifacio: amor a Canarias y dinamita al banco

La historia es bella, verdaderamente hermosa. De dinamitero de bancos a su olvidado nombre regresar a nosotros en una canción para recobrarnos memoria, para dejar de olvidar…. Bonifacio. Bonifacio Santos Herrera.

Bonifacio, conocido por “Manolo el gomero”, había nacido en La Gomera, en Las Rosas de Agulo, pero vivía en el Puertito de Güímar, en Tenerife, donde siendo un pibito aún se casa y va teniendo hijos… Bonifacio se gana la vida como paredero, es un hombre tranquilo y trabajador, amante de su país y, queriéndolo ver libre de España, se integra en el MPAIAC. Eran los convulsos y emocionantes años 70 del siglo XX, donde todo parecía posible, todas las utopías realizables tras el cabrón de Franco, por fin, morirse. A Bonifacio lo trancaron por poner un petardo en el Banco Bilbao, el que hoy es el poderoso BBVA, y por hacer ruido con otro en un supermercado; todo eso en el sur de Tenerife. Bonifacio estuvo detenido unos meses y, en cuanto pudo, antes de tener que comerse años de trullo, salió por patas y se refugió en Francia. Allí se enrolló con la madre de Féloche y los tres convivieron durante siete años en Clichy, un suburbio parisino. Féloche lo considera como un padre, alguien fundamental en su vida al que le sigue profesando un inmenso cariño. Bonifacio le hizo amar una isla que se hizo mítica en su infantil imaginación. Bonifacio enseñó a Féloche a silbar y la lucha canaria, le habló del monte y los barrancos, de los pájaros, del gofio y del potaje de berros, del mojo picón… Cuando tenía 11 años, Féloche visitó La Gomera y convivió con los familiares de Bonifacio en un verano que permanece imborrable. La isla mítica se hizo cierta y Féloche la vivió…

Pero el Estado español no dejó de perseguir a Bonifacio y ante el riesgo de detención se embarcó a EE.UU. Allí en una ocasión lo visitó Féloche… En 2010, A Bonifacio lo matan en Nueva York unas personas a las que él había acogido en su casa…

Féloche no lo olvida, ni a La Gomera tampoco. Bonifacio se funde con La Gomera en la canción Silbo que se convierte en un éxito en Francia en la voz de Féloche…

Y la canción llega al CEO de Hermigua y la historia se desenreda a través del trabajo escolar e internet: Bonifacio es Manolo el gomero, independentista dinamitero, exiliado forzoso capaz de transmitir el amor que siente por su tierra a un niño francés. Y Féloche adoptó a Bonifacio y a La Gomera. Y ahora Féloche vuelve otra vez a La Gomera, devolviéndonos orgulloso a Bonifacio, devolviéndonos a su héroe, al padre que él adoptó. En los tiempos en que abiertamente ya decimos que los máximos ladrones se llaman bancos, Bonifacio regresa para quedarse con nosotros. Siéntanlo: Manolo el gomero es todo amor, es canción, es silbo, barranco, pájaro y patria. Y para los bancos, dinamita.

Documentos:

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Video BONIFACIO from juan pedro sarez gonzalez on Vimeo.

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