Jue. Mar 26th, 2026

Isa Álvarez. Zambra-Baladre. Cuando un proyecto va llegando a su fin, y si se siente que ha sido realmente útil,hay una sensación bonita de camino recorrido y también una presión para que lo aprendido y generado en cada proyecto no quede guardado en un cajón y sea útil para las redes que participamos de él.

El proyecto VIVID arrancaba hace ya 3 años con el objetivo de trabajar de forma colectiva qué significa para las iniciativas que trabajamos alrededor de la alimentación sostenida por la comunidad eso de ser viables, ser visibles y ser vivibles. ¿Cómo se traduce eso en herramientas prácticas?

La identificación de la necesidad estaba, el reto era poder responder a ella desde la práctica y no solo desde reflexiones o intercambios bilaterales que sostienen cuando se comparten pero cuyo impacto es limitado más allá de un apoyo mutuo personal, que si bien no es menor sentíamos se quedaba corto para nuestras necesidades.

De ahí nace este proyecto y a lo largo de los meses nos ha tocado trabajar juntas personas de iniciativas que somos parte de la red URGENCI, de Francia, Alemania, Bélgica, Italia, República Checa, Polonia y Euskal Herria. Se han desarrollado herramientas para la autoevaluación de nuestras iniciativas, para traducir el ¿Cómo estamos? en datos. Por otro lado, se han compartido herramientas para hacernos visibles y mejorar nuestra comunicación siempre con el debate de fondo de las nuevas tecnologías, la IA, las herramientas del sistema… ¿cómo ser visibles en un mundo cuyo objetivo es que no existamos? A partir de la consciencia del marco en el que nos movemos, hemos intentado compartir herramientas que nos ayuden a avanzar y sobre todo contar con espacios que ayuden a resolver nuestras dudas de forma colectiva.

Por último, nos hemos preguntado qué significa que nuestras iniciativas sean vivibles y dentro de ello hemos compartido herramientas para lograr lenguajes comunes, para traducir qué significa cuidar, ser cuidada y sentirse segura dentro y fuera de nuestras redes.

A lo largo de estos meses hemos desarrollado herramientas y materiales teóricos, pero la vida también nos ha hecho tener que poner en práctica nuestros propios principios. Los proyectos no suceden en territorios inocuos, la vida no para mientras nosotras desarrollamos herramientas y hacemos informes. Mientras el proyecto avanza nos atraviesan familias, malestares, enfermedades, celebraciones, alegrías, tristezas, despedidas, crianzas, dependencias, en definitiva, nos atraviesa el vivir y en estos meses juntas hemos intentado entender y aplicar los principios que estábamos trabajando, entendiendo ausencias y disponibilidades, ofreciendo y pidiendo ayuda en los momentos necesarios, tratando de entender distintas circunstancias y realidades aunque nos sean lejanas. En definitiva, hemos tratado de construir comunidad y de sostenernos desde ella.

El día 16 de Marzo nos encontramos en Basoa (Artea) para compartir durante 5 días un espacio más de aprendizaje. Igual que a lo largo del proyecto, la vida se hizo visible y pusimos en práctica qué supone trabajar desde lo común. Tocó pedir ayuda e improvisar en algunos momentos, tocó responder y sostener y lo hicimos lo mejor que supimos, incorporando lo aprendido y lo construido en estos meses juntas. Hubo momento para conocer qué significa el cuidado para otras redes que trabajan con personas migrantes y en situación vulnerable, que a ojos de parte de la sociedad ni siquiera merecen ser cuidadas. Tuvimos ocasión también de celebrar(nos) y de hacer visible el trabajo realizado en este tiempo. En definitiva, tuvimos tiempo para convivir con todo lo que eso conlleva y sobre todo para respirar profundamente en ese refugio en el bosque que es Basoa y que nos dio energía para seguir caminando.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

uno × uno =

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.