Nuestra tradición es inquebrantable.

El Carnaval es nuestra fiesta. La que define al Chicharrero. Da igual lo que te pongas, pues lo ideal es la creatividad y el vacilón. Mucha gente no comprenderá de qué trata, pero nuestra identidad es precisamente eso, «meterte» con la gente sin ni siquiera conocerla.

Siempre desde el respeto, pues precisamente, eso es Carnaval. Armándola en mareas humanas desde los barrios al City Center. Y si bajas y no te disfrazas, el que hace el ridículo eres tú.

Tampoco entienden porqué personas serias cambian tanto. Como no tienen vergüenza de disfrazarse de según que cosas. «Este año me lo tomo tranquilito, par de días y ya está». Llega la Cabalgata y ya la cagaste, ya no paras, te metiste en la burbuja y hasta el martes, el ritmo no se detiene. Lo peor de todo, es que sabes que falta otro round: La Piñata. Y ese combate es duro de pelear.

Aún así, te rebientas como una pita. «Es el último día…» Y es que si no es así, no lo contamos. «Menos mal que terminó». Pero el próximo año, ya en diciembre te empieza un cosquilleo indescriptible. Vas de compras y ya empiezas a ver accesorios. Nuevas ideas, el proyecto crece… Vuelta a empezar.

La reinvindicación nunca falta. Atrás quedaron los años de los kioskos de Azarug, el Frente Blanquiazul, las facultades o los saharahuis. Las pintadas con peluca puesta. Chupito «godomierda» y pegatina de «Independencia» y una tricolor de propina. «El próximo domingo no vamos a ir a votar», decía la cuña entre temas del hilo musical. Se hizo de día y te frega la cuba de Urbaser. Tremendo lotazo.

Mención aparte, la expresión popular de los barrios: las Murgas. La voz del pueblo, sin lugar a dudas. Esto sí que es sacrificado, desde septiembre ensayando y compaginar calle con tarima. Pero la responsabilidad de «hacer Carnaval», es muy dura.

Los dos últimos años sobrepasaron todos los esquemas. ¡Qué descubrimiento el Carnaval de Día con Carnaval de Noche junto! Lo que se dice un 2×1, oiga… 400.000 personas con Juan Luis Guerra, record total.

Perdí el móvil. Bajón. «Olvídalo, disfruta de la fiesta», me dijeron. Al día siguiente una princesa desconocida me envía un mail: «encontré tu móvil en el suelo anoche, avisa para dártelo». Pues claro, la gente es honrada. Era Carnaval.

Este año no va a poder ser, pero nuestra tradición es inquebrantable. Como lo es nuestro amor por la fiesta. Ni Franco pudo con ella.

Chicharreros: ridiculizados por ser pobres, porque solo comían sus capturas del mar, los chicharros.

Felices ante todo, por ser Carnavaleros.

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