APUNTES PARA UN MOVIMIENTO NACIONAL POPULAR CANARIO DEL SIGLO XXI

INTRODUCCIÓN

Este texto es un resumen sintetizado de las conclusiones personales de un militante de base acerca de la situación actual del movimiento nacionalista de izquierdas canario. Nace por tanto, de su experiencia personal, formación y debate continuo con muchas personas. En ningún caso su voluntad es la de impartir directrices o aleccionar a nadie, sino con la humildad de aportar elementos y argumentos para avanzar en la brega de la liberación nacional y social del archipiélago. El mismo debe ser interpretado como un borrador para ampliar en el futuro si es necesario.

DIFICULTADES DEL INDEPENDENTISMO DE IZQUIERDAS CANARIO

Nuestro movimiento tiene que afrontar diversos problemas que tienen una distinta naturaleza. Los divido entre generales, propios y coyunturales.Los problemas generales son aquellos que afectan a cualquier movimiento de liberación nacional de izquierdas.
La desigualdad en afrontar la propaganda, la educación y la infraestructura, son dificultades que contamos de antemano.
También suelen surgir dudas de formar alianzas con una supuesta “derecha nacional”, lo cual genera conflictos y contradicciones. Y por último, debemos destacar la represión y las embestidas del estado, la derecha y el españolismo político. Como estas cuestiones son bastante conocidas, no profundizaré en ellas.Los propios son los que surgen en nuestro contexto nacional. En Canarias nos vemos perjudicados claramente por nuestra geografía, existiendo una doble o triple fragmentación. En primer lugar, al ser islas, cada una de ellas tiene una realidad política propia. Tanto es así, que ni siquiera los actores políticos son los mismos. Pero incluso, dentro de una misma isla existe gran diversidad. El sur, el norte y el área metopolitana de Tenerife son zonas con un contexto muy diferenciado, como también pueden serlo el centro/norte de Fuerteventura y el sur majorero, por citar dos ejemplos. Además, dentro de ellas pueden existir gran diferencia y distancia, como por ejemplo entre los pueblos del Valle de Güímar y los de la comarca de Isora, habiéndolos agrupado antes dentro de lo que consideramos como “sur de Tenerife”. Esto genera realidades políticas intrainsulares, con consiguientes problemas organizativos, de coordinación, de poder contar con personas de distintos lugares para cualquier acción o actividad, etc, También, aunque esto es más difícil de comparar, partes de las principales urbes del País, incluso localidades, son áreas donde es más impermeable nuestro discurso, como por ejemplo la dicotomía existente entre centros de ciudad versus barrios periféricos.Los coyunturales son los problemas que han surgido por el devenir del movimiento en las dos últimas décadas y por la situación político-social de Canarias.
Dentro de las relativas a las acciones políticas destacaremos:

a) La excesiva división de las organizaciones, facilitando la creación de multitud de nuevas formaciones, las cuales son muy débiles, de reducido tamaño, con escaso horizonte temporal y, en ocasiones, enfrentadas entre sí.

b) Participar en confluencias grandes que no apuestan por nuestros objetivos políticos, han generado muy pocos beneficios en nuestro movimiento. Es posible que se hayan conseguido algunos pequeños avances, como podrían ser la inclusión de cuadros independentistas en las instituciones y la normalización de distintos logros del independentismo, como pueden ser la Bandera Nacional, nuestra personalidad e historia Guanche, la cuestión Amazigh o elementos culturales que conforman nuestra Identidad, pero prácticamente hemos desaparecido como actor político en Canarias.

c) Relacionado con los puntos anteriores, la enorme cantidad de disputas y luchas entre militantes, que lo único que consiguen es desgastar al movimiento y a ellos mismos. Esto puede considerarse como un síntoma de debilidad política, al no dejar a un lado las enemistades por el bien común o la inexistencia de mecanismos de solución de conflictos que no perjudiquen a los colectivos y a la militancia. El “caudillismo” ha sido determinante en algunas organizaciones también, mientras que en otras, se han priorizado los egos e intereses personales en la línea a seguir. Esto ha provocado objetivamente, el abandono del movimiento de muchos militantes.

d) Considerar las elecciones como un fin y no como un medio, no existiendo en ocasiones trabajo serio previo, ni posterior, al proceso electoral. Escasez de análisis sobre los resultados. Más adelante, abordaremos la cuestión partidista/institucional.

En cuanto a los relacionados con el contexto político-social, pueden ser muchos y muy diversos. Aún así, señalaremos algunos:

a) La despolitización de la población, en especial del sector juvenil. Con un abandono total de la calle, el sacrificio, el compromiso y la práctica revolucionaria en pos del trabajo virtual en redes sociales, que pueden ser útiles en muchos aspectos, pero improductivo si sustituye la lucha real.

b) La invasión de ideologías relativas al postmodernismo político, en detrimento de posiciones socialistas, revolucionarias e independentistas y en favor de luchas parciales que suponen un dudoso avance para nuestras posiciones.

c) La reacción del españolismo frente al denominado “Procés Catalán” y otros nacionalismos, haciendo paralelismos para atacar al independentismo canario. Un ejemplo de ello la desafección continua a la Bandera Nacional, cosa que ha crecido exponencialmente catalogándola por los medios como “Estelada Canaria” (no como Tricolor o de las 7 estrellas verdes) o la aparición de simbología, discursos, elementos y organizaciones claramente reaccionarias y españolistas en Canarias no existentes con anterioridad.

POSIBLES SOLUCIONES

A continuación plantearemos diversas ideas con el fin de superar estas dificultades. Como muchas de ellas pueden estar relacionadas con uno o varios de los problemas descritos con anterioridad, las expresaremos con un carácter transversal y general:

a) El trabajo de base es fundamental.
Para construir (o reconstruir) nuestro movimiento es necesario producir un volumen enorme de trabajo político de base. Este sirve para concienciar, generar militancia activa y crear tejido social entre distintos colectivos y personas. En la actualidad, existen multitud de pequeñas iniciativas que actúan en una buena dirección, pero que están aisladas o tienen una capacidad limitada. Debemos avanzar en cohesionarlas, propiciar el crecimiento de las mismas y fomentar la creación de muchas otras.Es necesario realizar charlas, actos, formación, producción cultural, encuentros, congresos, actividades audiovisuales, debates… y un largo etcétera, con una línea política nítida basada en dos ejes: nacional y social. En un primer momento hay que buscar apoyo en aquellos espacios físicos afines ya existentes, intentando construir los propios a medida que se vaya creciendo, teniendo en cuenta nuestras limitaciones. Lo ideal sería contar con un local nacional/popular por comarca, o uno por vertiente y capital insular como mínimo (dependiendo del contexto de la isla) y disponer de infraestructura y recursos tales como medios de comunicación, salones de actos, bibliotecas, bares, etc.

b) Coordinación a nivel nacional.
Si queremos construir un País tenemos que tener en mente una articulación y coordinación en base a tres contextos geográficos y sociales: la comarca, la isla y el archipiélago. La insularidad puede ser superada parcialmente por las nuevas tecnologías, pero se necesita voluntad política. Existen experiencias de movilizaciones conjuntas en siete (incluso ocho) islas con motivo de la lucha contra el petróleo, La Tejita, el 8 de marzo y otras. Incluso con apoyo fuera de Canarias. Esto tiene que ser frecuente, abarcando también a campañas, actividades, etc. dando así una imagen de funcionar al unísono, superando nuestra propia adversidad. Si no es posible su realización a nivel nacional, al menos, hacerlo a nivel insular, con apoyos y relaciones con otras islas en un estadio inicial.

c) Lucha partidista e institucional.
Es necesario la fundación de un partido de masas cuyo horizonte no sean las elecciones sino el trabajo político no institucional, como referente y aglutinador del movimiento. Una opción podría ser la creación de Comités Populares de Liberación, tal como se hicieron a partir del MLNC a principios de los 2000. Ellos pueden servir de grupos pro partido a construir, con la elaboración de un programa de mínimos a debatir por sus integrantes. Da igual la cantidad de gente que se sume en un momento inicial, pues a partir de núcleos reducidos se puede comenzar a andar, pero igualmente se debe ser consciente de las limitaciones y crearlo solo en aquellos lugares donde sea posible. En caso de que en un municipio, comarca o isla, no hayan militantes suficientes, pueden formar un grupo de apoyo.
La formación debe estar estrechamente relacionada con las organizaciones y espacios físicos descritos en el punto a) y surgir de ellos. Algunos posibles puntos del programa pueden ser: a) Derecho a la autodeterminación, b) Construcción Nacional, c) Reconocimiento del hecho colonial, d) Políticas orientadas a la transformación social del Pueblo Canario, d) Defensa del territorio y e) Feminismo. A nivel municipal, se podrían generar otros puntos de carácter local.
Es imprescindible realizar un trabajo continuo de carácter vecinal en el municipio, dándose a conocer, informando a sus habitantes, conociendo sus problemáticas e intentando ayudar y dar soluciones con nuestros medios. También hacer campañas y labores de propaganda, pero de nada sirven si no se realiza un trabajo real como el descrito. Un error común es “esconderse” en siglas y banderas sin mostrar quiénes estamos detrás u ocultar nuestros principios políticos. Solo “dando la cara” a nivel personal e ideológico se gana el respeto de la gente, con entrega y honestidad, a pesar de las discrepancias que puedan existir.

De cara a las elecciones se pueden utilizar cuatro tipos de estrategias:

1) En aquellos lugares donde se tenga mucha fuerza, presentarnos en solitario y valorar en función al contexto posibles pactos post-electorales, aunque hoy por hoy, ambas cosas se pronostican complicadas.

2) En municipios donde se cuente con cierta presencia, intentar generar una asamblea municipal con otras formaciones cercanas a la izquierda o locales, tales como Sí Se Puede, Podemos, Izquierda Unida, partidos comunistas, las distintas siglas ecologistas como Los Verdes, agrupaciones de electores u otros, junto con personas a título individual que se quieran adscribir. A principios de los 2000, muchas de estas organizaciones no existían, no tenían tanta presencia o no era posible pactar fórmulas como esta. Hoy en día, casi todos los municipios de Canarias disponen como mínimo de una, siendo lo más frecuente varias de ellas. Es posible que un primer momento se produzcan reticencias a unirse a un partido independentista, pero realizando un trabajo serio y sólido y debatiendo de igual a igual, es muy posible que se superen estas discrepancias iniciales.

3) Donde se tenga un reducido número de militantes, intentar buscar acuerdos para formar parte de una fórmula similar a la del punto anterior, intentando incluir cuadros y puntos propios en la confluencia popular municipal.En ningún caso presentarse a instituciones superiores como Cabildo y Gobierno de Canarias en un primer momento, ni mucho menos proponer boicots o llamados a la abstención al proceso electoral. Una vez se obtengan los resultados, realizar un ejercicio de análisis y autocrítica con serernidad. Si se consideran que se consiguieron los objetivos, evaluar en qué se ha acertado y avanzar. Si se valora que no se han conseguido, intentar no volver a cometer los mismos errores y corregirlos. En ambos casos, el camino a seguir es continuar trabajando al día siguiente, pues lo primordial es el trabajo político independentista, no las elecciones en sí mismas.

4) La defensa del territorio.Es un espacio clave para la vida y desarrollo del independentismo canario. Siempre hemos formado parte de estos movimientos y tenemos que seguir luchando en ellos desde nuestra posición y postulados, peleando codo con codo con otros militantes para conseguir la victoria en esa brega, la cual es nacional y popular, al mismo tiempo. Experiencias como las luchas contra la urbanización de La Tejita en Achinech, o en oposición a la ampliación del muelle de Agaete en Tamarán, demuestran que son un revulsivo para el movimiento, con independencia de la situación cual se encuentre. El problema estriba en la escasa canalización política de la efervescencia social que produce.

CONCLUSIONES

En la última década el movimiento ha perdido un enorme peso como actor político, abandonando las calles de nuestros barrios y pueblos, viviendo un contexto social muy desfavorable.Debemos analizar cuales son las dificultades a las que nos enfrentamos dependiendo de su origen e intentar aplicar soluciones para superarlas y salir más fortalecidos.Es necesario generar trabajo de base, sumar infraestructura, crear nuevas organizaciones y consolidar y cohesionar las ya existentes. Abandonar la idea de participar en procesos electorales como un fin y bregar diariamente con honestidad a nuestros principios ideológicos.El independentismo de izquierdas ha tenido a lo largo de su trayectoria diferentes etapas de auge y recesión, pero nació con la inequívoca voluntad de vencer.

Es hora de bregar para cambiar la historia de nuestro País.

Un comentario sobre “APUNTES PARA UN MOVIMIENTO NACIONAL POPULAR CANARIO DEL SIGLO XXI”

  1. Hola. He encontrado esta página por casualidad y al leerla es como si regresara veinte años atrás. Podemos tener muy buenas intenciones, pero si repetimos lo mismo es que no hemos aprendido nada de la experiencia que fue Azarug, MLNC, APCA o ANC, y antes Intersindical Canaria, ICAN, UPC. Estoy seguro de que muchas y muchos habrán dado muchas vueltas a los errores, muchos, y aciertos, pocos, que cometimos. Si la medida del éxito es que haya algunos independentistas en las instituciones, sin cuestionar el modo como llegaron y lo mansitos que son desde que juraron el cargo, me deja sin palabras. Tenemos que querernos un poquito más en el necesario balance. Con el paso de los años, a mi me parece que había gente que no era independentista, pero vio en el MLNC una oportunidad y un público para llegar a las instituciones haciéndose pasar por lo que no eran y rajando de quienes los cuestionábamos. Eso no eran simples peleas de egos, detrás había proyectos y programas políticos que no eran compatibles. Volver a repetir ese camino para reforzar a partidos montados sobre el trabajo honrado de independentistas, justo cuando sufren el desgaste de su paso por las instituciones, justo cuando queda claro a la luz del día que eso, llegar a las instituciones, era todo su programa porque era el fin y no el medio, porque les daba igual APCA, ANC, IUC, Podemos o NC, el caso era llegar. Pues, qué quieres que te diga. Uno no está para criticar a nadie, ni recordar estas cosas, pero para proponer repetirlas tampoco. Además, sinceramente, lo bueno de todo es que eso no va a volver, se ponga como se ponga. Podemos ha acabado con esa vía del oportunismo político, al llevarlo a tales extremos que resulta tan inimitable como estomagante. No deja de haber cierta justicia divina en que Alternativa Sí Se Puede, después de generar la etapa de más sangriento navajeo político que se había visto desde la Transición para llegar a las instituciones por su cara bonita con el trabajo de otros, después del desfondamiento del independentismo, se aburrieran tanto que empezaran a darse navajazos entre ellos mismos. Con su pan se lo coman. Y ahora vamos con parte del balance, en pocas palabras: 1) Las prisas por tener un partido político de independentistas profesionales que represente a todo lo que se mueve entre la canariedad y el anticolonialismo, son muy malas consejeras; 2) La experiencia dicta que es mejor dejar en paz las iniciativas aisladas de la gente, dejarlas que crezcan solas, que aporten sin «sumar», porque así es como dan lo mejor quienes las lanzan; 3) Hay que confiar, casi como cuestión de fe, en que la acumulación espontánea de las aportaciones de toda esa diversidad de iniciativas, puede llegar a generar expresiones políticas si llega a sostener previamente estructuras robustas y permanentes, y eso lleva tiempo; 4) Hay un «frente cultural» que refleja los intereses populares, crea otros nuevos y por influencias mutuas va generando la conciencia nacional canaria, que es la precondición de cualquier «frente político»; 5) Pero hoy ese frente cultural tiene fronteras y expresiones difusas, va desde el facebook de alguien a grupos de whatsapp, de publicaciones, de artículos o libros académicos y no académicos, de envíos por email, de entrar en clubes de lucha canaria, de fútbol, practicar deportes autóctonos o hasta hacer senderismo o treking, y un sinfín de otras iniciativas que generan afinidades colectivas en torno a la canariedad; 6) Pensar en coger todo eso y «organizarlo» en torno a una o varias fuerzas políticas es la mejor manera de cargárselo todo otra vez: dejen a la gente en paz, que si aquí hay un pueblo todo llegará. La historia de los pueblos no depende, afortunadamente, de las prisas de algunos.

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