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La patria de Secundino Delgado: sin capitalismo ni Estad

Canarias tiene en común con Corea y Bretaña que los considerados padres de esas naciones defendieron ideas libertarias. Secundino Delgado (1867-1912), considerado padre de la patria canaria, así se definió en su autobiografía [Vacaguaré… ¡Vía Crucis!], dejándolo bien claro citando al propio Bakunin:

“Antes que nacionalista, soy libertario. Mientras aliente, bregaré por la autonomía de los pueblos y de los individuos cueste lo que cueste. (…) Todo por y para la libertad de los pueblos y de los hombres. Como Bakunin, que al mismo tiempo que predicaba la gran revolución política-económica-social, no abandonaba las regiones conquistadas y sometidas a potencias extrañas”.

Confeso lector impenitente de autores anarquistas, incluso fue, en la madrileña Cárcel Modelo, compañero de celda de Vallina –el amigo de Salvochea, que intercedió por su ilegal situación, dándola a conocer en todas partes–, publicó cuentos en La Revista Blanca y en los años de la II República, En Marcha, el portavoz cenetista isleño, seguía publicando también artículos suyos cuando ya hacía veinte años de su fallecimiento… Había conocido el anarquismo en sus años juveniles en Florida (EEUU), entre los obreros cubanos dedicados a las labores del tabaco con los que trabaja, con los que se vincula en luchas obreras y participa del periódico El Esclavo.

Como sucede con Masson, en Bretaña y con Kim Jwa-jin, en Corea, desde posiciones de la derecha y de la izquierda autoritaria, el pensamiento de Secundino Delgado es mutilado, desgajándolo precisamente de su marca libertaria. Así, recientemente, en una vivienda en la que residió en el municipio de Arafo, se inauguró una Casa Museo dedicada a su figura donde se le presenta como un “nacionalista” y donde queda como anecdótico y ridículamente intrascendente su sesgo libertario. En la referida inauguración incluso estuvo presente el mismísimo Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, y diversos cargos públicos, autonómicos, insulares y municipales de la derecha nacionalista, así como personas pertenecientes a colectivos nacionalistas e independentistas partidarios de la continuidad del actual orden social capitalista.

No es Secundino Delgado el único punto de encuentro entre independentismo y anarquismo en Canarias. En los años de la II república se manifiesta también dentro del cenetismo posiciones que utilizan el término independencia en su discurso revolucionario. Posiciones que son recibidas con natural preocupación en artículos de la prensa burguesa. También Manuel Pérez, uno de los secretarios generales de la CNT en Canarias durante esa época, escribía sus artículos deslindando claramente a Canarias de España y reconociendo el carácter colonial de las islas.

Tras la muerte de Franco, no son escasos los militantes del MPAIAC que se identifican con el anarquismo. Uno de ellos, Miguel Pardo, “Miguelón”, trágicamente fallecido cuando se encontraba ya alejado de las actividades armadas, en coherencia con sus planteamientos revolucionarios, también impulsó la defensa ecologista –siendo uno de los pioneros de ese movimiento en Canarias–, propiciando experiencias de vida comunitaria, con la presencia de vida autosuficiente y agricultura ecológica.

En esta época, la irrupción del componente nacional, que arraiga particularmente entre las clases populares, no fue tampoco ajeno a la misma CNT. En su seno, se realizaron debates al respecto, cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista Bicicleta por el año 1980. Desde un obvio rechazoa las autonomías de Estado, que se comenzaba a configurar, a la proclamación del derecho a la autonomía e independencia de todos los pueblos y la federación libertaria que nace de la autoorganización y la autogestión:

“…derecho a la independencia y autonomía de los pueblos [que] ha de quedar incluido dentro del proceso de la lucha de clases y la consecución de la emancipación de la clase trabajadora en su conjunto. Porque para nosotros no existe liberación de la opresión del Estado central, si no existe emancipación de los trabajadores mediante la destrucción de cualquier Estado; ni existe liberación de los pueblos sin emancipación de los trabajadores y destrucción del capitalismo”.

Es en la década de los ochenta del pasado siglo cuando lo nacional es asumido específicamente como un manifiesto ámbito de lucha dentro de lo libertario. Y lo es, paralelo al paulatino debilitamiento del anarcosindicalismo, desde el área de los colectivos autónomos que surgen en diversos puntos de la geografía canaria, con sus publicaciones y otras actividades. El pionero en ello y el más conocido, fue el COA, de Las Palmas de Gran Canaria, que interviene desde el antimilitarismo y aglutina en su sede, La Casa Verde, a la juventud radicalizada y combativa, y cuyas acciones también se extienden a toda la isla. El COA, junto a gentes de otros colectivos, hizo posible que dejara de desarrollarse la colonialista celebración del día de la militarmente obligada “incorporación de la isla a la corona de Castilla”, pero innumerables fueron sus actividades y acciones que le hicieron inmensamente conocido. Otros colectivos como Arabisen –desgajado del COA, y participante de las Xerrades Internacionals Anarcoindependentistes en 1990–, El Baifo, Grito de Protesta, etc., realizaron tareas en consonancia con la necesaria intervención libertaria en la liberación nacional.

Básicamente son textos de estos colectivos que actúan en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX, los que integran los artículos que conforman el conocido como “Libro Negro” por el color de sus tapas [en realidad, Canarias: independencia y autogestión es su título], tras una ardua tarea de rastreo y recuperación, que fueron dando como resultado paulatinas reediciones, siempre de factura artesanal, donde se incorporaban nuevos. El mismo colectivo realizó una labor de debate y profundización teórica, vertidos en documentos internos y comunicación digital, que apenas tuvo trascendencia, salvo la organización de alguna charla en algún centro social, además de la edición de un único número de una publicación contrainformativa, bajo la cabecera Imobad.

2012 fue el año en el que se celebró en el Espacio Social La Casa, de La Orotava (Tenerife), las jornadas Independencia y autogestión en Canarias: encuentros y desencuentros, donde participaron como ponentes compañeros catalanes de Catarco y de Negres Tempestes, además de gentes del país. Estas concurridas jornadas supusieron el encuentro de personas identificadas con el anarcoindependentismo y otras del ámbito de la izquierda, deseosas todas de conocer y debatir en primera persona sobre esos planteamientos. La izquierda, particularmente en Tenerife, ha tenido un particular proceso de confluencia a partir de diferentes luchas, aunque principalmente en la defensa del territorio, cuyas dinámicas dan explicación a la confluencia de colectivos y organizaciones que se involucran en la organización y apoyo de las referidas jornadas, donde ya se habían limado aristas y resuelto muchos problemas que impedían la comunicación y el debate.

De unos años para acá, y ello a partir de que determinados negocios de grandes empresarios con instituciones son objeto de atención por parte de la Fiscalía Anticorrupción, la más reaccionaria derecha, de ribetes fascistas, y su portavoz, el periódico El Día, dieron un inesperado giro del españolismo al soberanismo. La creación de una corriente independentista dentro de Coalición Canaria –partido que lleva décadas en el poder del Archipiélago, cogobernando con el PP o, ahora, con el PSOE–, y el más reciente plante de Paulino Rivero ante el Gobierno de España por las prospecciones petrolíferas autorizadas a la multinacional Repsol, dibujan un panorama actual de aparente enfrentamiento, que es motivo de preocupación por parte del aparato de Estado, que vislumbra peligros de deriva hacia el independentismo, más ficticios que reales. Unas clases dominantes tradicionalmente subalternas de los designios foráneos, sí que observan posibilidades de negocio de la mano del Imperio yanky, empeñado en esquilmar las riquezas del continente africano y para lo que cuenta con el Archipiélago como plataforma logística, y que no haría obvios ascos a participar también del negocio petrolero y gasístico que se vislumbra en el mar cercano al Archipiélago, aunque a tenor de la legislación marítima internacional serían aguas bajo soberanía del reino de Marruecos, al ser Canarias un archipiélago de un Estado y no un Estado archipielágico, lo que da explicación al incremento de la militarización de las islas… A ello sumamos una situación social bastante desesperante para la gente de abajo, con elevadísimas tasas de pobreza que afecta a un tercio de la población, con alto paro (no llega ni a un tercio de la población total la que está empleada, a pesar de que se aporta más a la Seguridad Social de lo que se recibe), precariedad laboral generalizada, bajos salarios –muy por debajo de los de los trabajadores de la metrópoli–, amplia desprotección social a la población sin recursos, desatención de los servicios públicos esenciales, como sanidad y educación, etc.

Generalizar el conocimiento de la situación que afecta a la gente de abajo, propiciando su autoorganización para enfrentarse a ella, criticar las actuaciones culturales y educativas llevadas a efecto por las instituciones de las Islas, donde se hurta el conocimiento de la realidad (histórica, cultural, económica…) del Archipiélago, o se la manipula, abogar por extender la resistencia a los recortes y la pérdida de derechos de todo tipo, a la par que desenmascarar al nacionalismo, tanto español como canario, que pretende perpetuar la explotación, la injusticia y la dominación sobre las personas en las Islas, se tornan labores tan necesarias como urgentes. Ello sin menospreciar el flanco antirrepresivo, ya que ámbitos del activismo social, marcados por la autonomía, están siendo objeto de criminalización y persecución (incluso presentándolos como aliados del nacionalismo burgués en esta representación de enfrentamiento del Gobierno de Canarias con el de España, señalándolos como “los cachorros violentos de Coalición Canaria”).

Actualmente no existe un colectivo estable anarcoindependentista en Canarias. Sí que activistas sociales se sienten identificados con una propuesta de liberación nacional anticapitalista y antiestatal, a la par que antipatriarcal y ecologista radical, conforme a los flancos de actuación en los que se interviene, quedando lo nacional como un eje transversal. Algunos de sus activistas tienen intención de preparar un nuevo encuentro de debate como el de 2012, al propio tiempo que en los ámbitos que en se puede se riega el conocimiento de ese Secundino Delgado que se reclamaba libertario. Ese Secundino que, obligado emigrante, cuando trabajaba como herrero en La Habana, fue despedido porque el pujavante que usaba como herramienta tenía una inscripción bien clara: “Mueran los burgueses, viva la anarquía”.

Josema González

Agosto de 2014.

  • Texto publicado en catalán en la revista La Rosa dels Vents, Especial “Procés” independentista. Aquí en pdf:

http://negrestempestes.cat/sites/negrestempestes.cat/files/rosa_tardor2014_web.pdf

Bonifacio: amor a Canarias y dinamita al banco

La historia es bella, verdaderamente hermosa. De dinamitero de bancos a su olvidado nombre regresar a nosotros en una canción para recobrarnos memoria, para dejar de olvidar…. Bonifacio. Bonifacio Santos Herrera.

Bonifacio, conocido por “Manolo el gomero”, había nacido en La Gomera, en Las Rosas de Agulo, pero vivía en el Puertito de Güímar, en Tenerife, donde siendo un pibito aún se casa y va teniendo hijos… Bonifacio se gana la vida como paredero, es un hombre tranquilo y trabajador, amante de su país y, queriéndolo ver libre de España, se integra en el MPAIAC. Eran los convulsos y emocionantes años 70 del siglo XX, donde todo parecía posible, todas las utopías realizables tras el cabrón de Franco, por fin, morirse. A Bonifacio lo trancaron por poner un petardo en el Banco Bilbao, el que hoy es el poderoso BBVA, y por hacer ruido con otro en un supermercado; todo eso en el sur de Tenerife. Bonifacio estuvo detenido unos meses y, en cuanto pudo, antes de tener que comerse años de trullo, salió por patas y se refugió en Francia. Allí se enrolló con la madre de Féloche y los tres convivieron durante siete años en Clichy, un suburbio parisino. Féloche lo considera como un padre, alguien fundamental en su vida al que le sigue profesando un inmenso cariño. Bonifacio le hizo amar una isla que se hizo mítica en su infantil imaginación. Bonifacio enseñó a Féloche a silbar y la lucha canaria, le habló del monte y los barrancos, de los pájaros, del gofio y del potaje de berros, del mojo picón… Cuando tenía 11 años, Féloche visitó La Gomera y convivió con los familiares de Bonifacio en un verano que permanece imborrable. La isla mítica se hizo cierta y Féloche la vivió…

Pero el Estado español no dejó de perseguir a Bonifacio y ante el riesgo de detención se embarcó a EE.UU. Allí en una ocasión lo visitó Féloche… En 2010, A Bonifacio lo matan en Nueva York unas personas a las que él había acogido en su casa…

Féloche no lo olvida, ni a La Gomera tampoco. Bonifacio se funde con La Gomera en la canción Silbo que se convierte en un éxito en Francia en la voz de Féloche…

Y la canción llega al CEO de Hermigua y la historia se desenreda a través del trabajo escolar e internet: Bonifacio es Manolo el gomero, independentista dinamitero, exiliado forzoso capaz de transmitir el amor que siente por su tierra a un niño francés. Y Féloche adoptó a Bonifacio y a La Gomera. Y ahora Féloche vuelve otra vez a La Gomera, devolviéndonos orgulloso a Bonifacio, devolviéndonos a su héroe, al padre que él adoptó. En los tiempos en que abiertamente ya decimos que los máximos ladrones se llaman bancos, Bonifacio regresa para quedarse con nosotros. Siéntanlo: Manolo el gomero es todo amor, es canción, es silbo, barranco, pájaro y patria. Y para los bancos, dinamita.

Documentos:

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Video BONIFACIO from juan pedro sarez gonzalez on Vimeo.

“De escultura y anarquistas”

998360_577253392327384_1677152131_nLa chica rubia de pelo corto se detiene a su lado… Acaricia su muslo, ascendiendo con su mano hasta llegar a su nalga, a la que da una palmada. El sonido metálico suena seco. Le comenta algo a su amiga, se abrazan y siguen su camino bordeando la charca bajo la luz de las farolas que se reflejan en el agua…

La escultura y su gemela tienen brillando sus dos nalgas, a base de continuos toqueteos… Los dos guerreros que Zerolo, alcalde de familia falangista, se empeñó que continuaran en la plaza de España, junto a la enorme cruz, cuando se gastó un dineral de todos en remodelarla…

Originariamente, el fascista General García Escámez quiso un gran monumento que rindiera honores al bando vencedor tras la guerra civil. Así se edificó el “conjunto monumental”, con la gran cruz, las columnatas y los guerreros. El pintor anarquista Antonio Torres –que estuvo detenido en Fyffes– decoró con un mural, ya desaparecido, la cripta… Mientras Tomás Machado y Alonso Reyes se encargaron de otros menesteres, Cejas Zaldívar contó para hacer su guerrero con un modelo singular. Un joven que, a base de ralas de gofio y entrenamiento, ganaba campeonatos de natación y esculpía su cuerpo por sí mismo. Había estado preso en Fyffes, siendo posiblemente el preso más joven que entró en ella, pues contaba con 16 años. La policía lo trancó con un panfleto clandestino de las Juventudes Libertarias entre sus ropas cuando corría detrás de alguien que se la choriceaba, pues estaba bañándose en la playa. Ese fue todo su delito. El modelo del guerrero fue Peñita, Juan José Peña Gómez, que más tarde, por los años ochenta del pasado siglo, y hasta su muerte, fue Secretario General de la CNT en Tenerife. Entre tanto, había vuelto a posar más veces para Cejas Zaldívar, pero también fue cambullonero, contrabandista (“hice mucho dinero”, me dijo entre tragos de güisqui, pero lo gastó sobre la marcha con la alegría del que nunca lo había tenido), además de músico de éxito y hasta reconocido entrenador de fútbol.

Retorcidamente tragicómico es que con el monumento fascista santacrucero tengan que ver dos anarquistas. Uno con una obra desaparecida, el otro bien presente y por partida doble: espada al suelo, cabeza gacha –“avergonzado”, me decía Peñita…– y desnudo, con nalgas que brillan.

A buen seguro que Peñita estaría encantado de que esas dos esculturas, y el resto del “conjunto monumental”, fueran retiradas de la plaza. Algo que los descendientes del bando vencedor no quieren; su presencia la consideran como signo de su poder… A Peñita lo seguiremos recordando por lo que somos, por lo que supo transmitirnos e incorporamos a nuestos seres. Cuando murió, una esquela se publicó en la prensa diciendo: “Juan José Peña Gómez, Peñita. Un hombre honrado”.

Cejas Zaldívar busco en el otro bando al guerrero ideal. Y lo encontró. Peñita murió siendo anarco. Un hombre honrado…

“SAN BENEHARO, UNA CALLE CON HISTORIA”

1536440_706374702748585_612228237_nEl reconocimiento de santo por parte de la iglesia católica, apostólica y romana lo tiene el llamado Hermano Pedro y ningún otro canario… Pero una calle de San Matías (La Laguna) lo desmiente. En la foto, el testimonio irrefutable: rótulo oficial con su escudo lagunero y todo… La calle está así antes de que al Hermano Pedro lo subieran a los altares, es decir, que San Beneharo es el santo más antiguo del Archipiélago…

Hay que reconocer que el Ayuntamiento se ha limitado a oficializar lo que un cura hizo. Sí, un cura canonizó a Beneharo en el mismo barrio… La historia es cojonuda… Tres son mis fuentes y todas ellas coinciden en lo mismo… Tres personas distintas y una historia verdadera, como la católica santísima trinidad… San Matías se había edificado clandestinamente, construyendo hasta por la noche, alumbrándose por los faros de los coches. A la entrada del barrio se ponía alguien a vigilar y a dar el agua si aparecía la guindilla a molestar y a parar la obra… En cuanto se echaba techo, ya no se podía tirar, eso lo amparaba la ley… Así, casita tras casita… Llegó un momento en que la gente se organizó para intentar conseguir los servicios básicos que no poseían: luz, agua, alcantarillado, asfaltado de calles… En pleno franquismo, el vecindario decidió buscarse un buen padrino y optaron por la iglesia. Convencieron al cura para que cristianizara el barrio hasta entonces ilegal… El cura y su séquito de vecinos recorrieron el barrio de punta a punta. Lo primero, darle nombre al barrio, que no tenía… El cura lo solucionó preguntando “¿Quién fue el primero que vivió aquí…?”. “Matías, un cabrero que vino de Fuerteventura…”. El cura no quiso saber más y sentenció: “Este barrio se llama San Matías” y venga chorros de agua bendita para todos lados… La misma pregunta formulaba el cura a cada nueva calle adónde iba a parar y así iba surgiendo el callejero de San Matías: San Isidro, San Gregorio, San Carmelo, Santa María… Cuando al cura le dijeron que el primero que vivió allí era Beneharo, el cura no se detuvo en nimiedades, embalado como iba, salpicó de agua bendita y dijo: “Calle San Beneharo”. Amén. Asi se ha quedado…

Hoy San Matías ya tiene lo que entonces no tenía. Claro… El cura y los santos algo ayudarían, seguro… Pero los que ya peinamos canas en el pelo que nos queda, recordamos como por el año 76, los vecinos de San Matías se alzaron y a pedrada limpia contra la policía armada en sus calles (era fácil conseguir la munición popular en unas calles sin asfaltar…) defendía el poder conseguir unas condiciones de vida dignas, pues aún no tenían agua corriente… Luchando lo consiguieron.

La calle San Beneharo queda como testimonio del origen del barrio y de la estrategia popular por conseguir sus derechos, conforme a las relaciones de poder establecidas… Lleva décadas ahí. Esperemos que a ningún imbécil investido de poder insititucional se le ocurra ir a cambiarla… La ira de San Beneharo caerá sobre él y a buen seguro que la del vecindario de San Matías también… No sería para menos. ¡Viva san Beneharo! El primer santo canario, canonizado en San Matías y al servicio de la gente de abajo…