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La sociedad comunal como una alternativa al capitalismo

Objetivo prioritario: exterminar el capitalismo. El capitalismo es barbarie. Aparte del expolio que ejerce contra la naturaleza, el capitalismo tiene unas exigencias sistémicas que exigen que la propia humanidad sea una víctima permanente. En su seno, la vida humana no puede florecer

Objetivo prioritario: exterminar el capitalismo

No nos cansamos de repetir que el capitalismo es barbarie. [1]Aparte del expolio que ejerce contra la naturaleza, el capitalismo tiene unas exigencias sistémicas que exigen que la propia humanidad sea una victima permanente.[2] Dentro del capitalismo, la vida humana no puede florecer, sometida como está a esa constante agresión en términos de la explotación y alienación que exige la propia sobrevivencia del sistema: “la explotación y el control capitalista se apoya, no tanto en un poder soberano visible, sino en el sistema de leyes que regula toda la vida de la sociedad”. [3]

En el análisis teórico de las leyes de funcionamiento del capitalismo, Karl Marx nos indica como, “la riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías […] La fuerza de trabajo sólo existe como facultad del individuo vivo. Su producción presupone la existencia de este […] El valor de la fuerza de trabajo (una mercancía más) se resuelve en el valor  de determinada suma de medios de subsistencia […] La suma de medios  de subsistencia necesarios para la producción de la fuerza de trabajo, pues, incluye a los medios de subsistencia de los sustitutos, eso es, de los hijos de los obreros, de tal modo que pueda perpetuarse en el mercado esa raza de peculiares poseedores de mercancías […] El proceso de consumo de la fuerza de trabajo es al mismo tiempo el proceso de producción de la mercancía y del plusvalor […] El uso de la fuerza de trabajo es el trabajo mismo. El comprador de la fuerza de trabajo (el capitalista) la consume haciendo trabajar a su vendedor (el trabajador) […] El obrero trabaja bajo el control del capitalista, a quien pertenece el trabajo de aquel. [A su vez], el producto es propiedad del capitalista, no del obrero […] desde el momento en que el obrero pisa el taller del capitalista, el valor de uso de la fuerza de trabajo, y por tanto su uso, el trabajo, pertenece al capitalista […] El proceso laboral (y de trabajo) es un proceso entre cosas que el capitalista ha comprado, entre cosas que le pertenecen (explotación y alienación) [En resumen], ya no es casualidad que el capitalista y el obrero se enfrenten en el mercado como comprador y vendedor. En realidad, el obrero pertenece al capital aun antes de venderse al capitalista. Su servidumbre económica está a la vez mediada y encubierta por la renovación periódica de la venta de sí mismo […] El proceso capitalista de producción, es considerado en su interdependencia como proceso de reproducción, pues, no sólo produce mercancías, no sólo produce plusvalor, sino que produce y reproduce la relación capitalista misma: por un lado el capitalista, por la otra el asalariado”. [4]

En la praxis del sistema, el capitalismo del siglo XXI ha iniciado comportamientos letales que son exigidos por su propia transmutación: acentuar el empobrecimiento de las poblaciones y aumentar la brecha de las desigualdades sociales, económicas, políticas…, humanas. Thomas Piketty, un autor que intenta resucitar el difunto revisionismo socialdemócrata, alerta de que el capitalismo, en su riqueza y sus rentas mundiales, está más concentrado que nunca. Con registros tributarios de 20 países en 300 años, Piketty muestra que desde la última década del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, la élite económica de Europa (el 1 por ciento de la población) concentraba el 60 por ciento de la riqueza. En los EEUU, estas desigualdades están todavía más acentuadas. Como buen humanista, Pikettyconsidera que la solución no vendrá del mercado y recomienda recurrir a la política pública para hacer que la economía crezca a la par con el rendimiento del capital, y propone un impuesto progresivo a las personas más ricas de 0,1 a 0,5 por ciento sobre fortunas menores a un millón de euros, el 1 por ciento para patrimonios entre 1 y 5 millones de euros, el 2 por ciento para casos entre 5 y 10, y entre 5 y 10 por ciento para quienes tengan más de 100 millones de euros.[5] Las cifras que maneja le convencen de que la desigualdad es inherente al capitalismo, pero que puede ser humanizado con un buen sistema fiscal progresivo. El autor no está en contra del capitalismo en su totalidad, sino que sólo busca modificar su sistema distributivo.

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[1] Este segundo artículo forma parte de una trilogía: procesos, alternativas, e instrumentos contra el capitalismo. El primero de ellos se publicó como José Iglesias Fernández. El municipalismo como un proceso contra el capitalismo. En espaifàbrica.cat. http://espaifabrica.cat/index.php/politica-institucional/item/830-el-municipalisme-com-a-procés-contra-el-capitalisme

[2] Publicado originariamente en catalán. Ver http://espaifabrica.cat/index.php/politica-institucional/item/843-la-societat-comunal-com-una-alternativa-al-capitalisme

[3] Michael Hardt y Antonio Negri. Commonwealth. 2009. En

http://korotonomedya.s3.amazonaws.com/Michael_Hardt_%26_Antonio_Negri_-_Commonwealth.pdf

[4] Karl Marx. El capital. Siglo XXI editores, 1998.

[5] Thomas Piketty. Le capital au XXIe siècle. Seuil, 2013.

 

 

 

 

Renta Básica de las iguales y Riqueza Comunal: instrumentos contra el capitalismo

Este tercer artículo, dedicado a los instrumentos que pensamos idóneos para luchar contra el capitalismo, viene a sumarse a los otros dos ya publicados: El municipalismo como proceso contra el capitalismo, y La sociedad comunal como alternativa al capitalismo

Sin trabajo asalariado ninguna producción de plusvalía, ya que los individuos se enfrentan como personas libres; sin producción de plusvalía, ninguna producción capitalista. Capital y trabajo asalariado no expresan otra cosa que dos factores de la misma relación. Karl Marx

1. Presentación

Este tercer artículo, dedicado a los instrumentos que pensamos idóneos para luchar contra el capitalismo, viene a sumarse a los otros dos ya publicados: El municipalismo como proceso contra el capitalismo, y La sociedad comunal como alternativa al capitalismo.[1] En la lucha contra el capitalismo, los objetivos del proceso, de los instrumentos y de las alternativas han de ser ambiciosos, digamos revolucionarios. Isabel Rauber lo deja bien claro y explícito cuando dice que hay que “ir positivamente más allá del capital, y no simplemente un derrocamiento del capitalismo […] No habrá posibilidad alguna de superar la trampa cultural del modo de vida generado por el capital si no se rompe de raíz con la lógica de su funcionamiento, es decir, de su producción y reproducción en todos los ámbitos de la vida social. Para ello es vital construir otra lógica, no contraria a la del capital sino radicalmente diferente y superadora, capaz de poner fin a su cadena creciente de exclusión, enajenación, jerarquías, opresión y explotación humanas”.[2] Visto desde otras latitudes culturales, Raúl Zibechi también recalca lo mismo sobre la radicalidad que se ha de exigir a los procesos, a los instrumentos, y a las formas de vida que se proponen como alternativos: “en este momento de crisis del sistema y de crisis civilizatoria, el gran desafío de los movimientos antisistémicos es encontrar modos de producir y de vivir diferentes al capitalismo”.[3]

Nos parece, entonces, que el conjunto de reflexiones que presentamos en esta trilogía cumple definitivamente con estos objetivos. Van contra la lógica del capital, rechazan sus instituciones como medios de transformación, propugnan otro sistema de valores como base de una alternativa regida por el apoyo mutuo y la reciprocidad, son la base de unas formas de vida comunitarias que son antisexistas, anticlasistas, antimilitaristas, antirracistas, antijerárquicas, entre iguales. Es decir, van más allá del capital y del capitalismo, van más lejos. Propugnan la sociedad comunal, la sociedad del common weal o bien común.

2. La Renta Básica como mecanismo de redistribución de la renta e instrumento contra el capitalismo (primera época)

La Renta Básica o el nacimiento de un nuevo derecho

En 1994, la economía española atravesaba una situación muy similar a la que está experimentando el capitalismo desde la crisis del 2008. Por aquel entonces, el paro se situaba en unos 2,5 millones de personas, con la tasa más alta registrada en este país (24,5% de la población activa), a la vez que la pobreza afectaba a un 18% de la población. Transcurridos 16 años, la crisis actual pone en el paro a unos 6,2 millones de personas (27,2%), mientras que la pobreza se disparó hasta alcanzar los 11,5 millones, un 25,5% de la población.[4] Son dos de los desastres sociales que asolan a la población  y a los que el capitalismo nos tiene acostumbrados cada vez que desencadena una de sus crisis sistémicas y periódicas. Nunca llegan solos, sino que los capitalistas los aprovechan para reforzar la caída del poder adquisitivo, la congelación de las pensiones y el recorte de muchas prestaciones sociales. El empobrecimiento de la población va en aumento y es que, en el capitalismo, nadie puede estar tranquilo; es un sistema que, en busca del beneficio de unos pocos, no tiene escrúpulos para enviar a la miseria a las personas que haga falta.

(…)

[1] Originariamente publicados en catalán en http://espaifabrica.cat/ . En castellano pueden leerse en

http://www.kaosenlared.net/colaboradores/itemlist/user/91-jos�iglesiasfern�ndez.html. A recordar también como su publicación base, antes de su fraccionamiento y expansión, es De la Renta básica a la Riqueza comunal, Baladre/Zambra 2013.

[2] Isabel Rauber. Tiempo de revoluciones desde abajo. Itsván Mészáros. Más allá del capital. Hacia una teoría de la transición. En PDF.

[3] Raúl Zibechi. Colonizadores. El pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias. Próxima publicación

[4] Otros indicadores de desempleo en el 2012. El número de hogares con todos sus miembros activos en paro se situaba en 1,9 millones y la tasa de paro juvenil sobrepasa ya el 50%, El empleo destruido en España desde el cuarto trimestre de 2007 supera los 3 millones de empleos y el porcentaje de trabajadores temporales en España alcanza más del 25%. En Extremadura, la pobreza y la exclusión social ronda el 41,5%. Según Cáritas, “la pobreza es más extensa, más intensa y más crónica que nunca”. En Europa hay unos 84 millones de pobres.[

Podemos: la fábrica de oxígeno que necesita el capitalismo

 Desde las encuestas a la irritación de los partidos y sus lacayos mediáticos a nadie deja indiferente, pero ¿para quién trabaja Podemos? Mi idea es que este partido supone un balón de oxígeno para un sistema que sufre un gran descrédito. Pero esta afirmación exige antes una larga clarificación

¿Para quién trabaja Podemos? Jordi Évole [1]

A modo de explicar y justificar nuestras reflexiones

A nadie deja indiferente la incorporación de Podemos a la vida de la política que se practica en el ámbito del establishment: [2]las encuestas sobre la intención de voto y la irritación que expresan los dirigentes de los partidos oficiales y sus lacayos mediáticos así lo confirman. Las alabanzas y descalificaciones le llueven desde todos los espacios: unas personas porque esperan que la vida política del país salga de la podredumbre en la que se haya metida y se purifique; los dirigentes de los grandes partidos por no perder las prebendas que les reporta su maridaje con los poderes económicos y financieros. Por eso tiene cierto sentido la preocupación de Évole: ¿para quién trabaja Podemos? Mi idea es que este partido está suponiendo ya una fábrica de oxígeno para un sistema que, política, económica y financieramente, sufre un gran descrédito. Pero esta afirmación exige antes una larga clarificación.

Mis reflexiones sobre el intento de clarificación se enmarcan en la exigencia y el compromiso de una teoría y praxis anticapitalista. Es decir, se trata de que cuando aparece en la arena política una organización con programas y pretensiones de cambio, una y otras contengan el compromiso de transformar el capitalismo cómo organización social, y no meramente reformarlo para que presente una cara más humana, más verde, o ambas cosas a la vez. Vivimos un momento político en el que el reformismo es dominante, [3] una situación política que tiene y hay que respetar a Podemos su legitimidad, siempre que no sea presentada, y venga a suplantar a las corrientes transformadoras contra el sistema.

Por tanto, nuestra evaluación no será de alabanza ni de descalificación, sino más bien crítica, crítica en el sentido de contrastar lo que hasta ahora han manifestado los principales dirigentes de Podemos, bien de forma oral, en escritos y artículos, o en programas. Las contrastaremos con una especie de regla o conjunto de principios a los que llamamos la brújula / matriz. Este instrumento de evaluación cualitativa ha sido diseñado para apreciar en qué medida una propuesta calificada como alternativa al capitalismo cumple los requisitos y exigencias que garantizan tal afirmación. Si los elementos fundamentales que caracterizan a la brújula / matriz son válidos para establecer este juicio, sus conclusiones pueden ser aceptadas como concluyentes.

Entonces, el esquema que seguiremos será: 1) definir que entendemos por capitalismo, o sociedad de rechazo; 2) exponer las características que componen la brújula / matriz, como guía en el recorrido de análisis de programas; y 3) someter las declaraciones y textos de Podemos, así como los de sus asesores, para ver si cumplen con estos elementos mínimos, indispensables para saber si proponen la transformación del sistema.

1) Características básicas del capitalismo

Utilizando un resumen sencillo, podemos decir que el capitalismo se caracteriza por una serie de elementos sistémicos que se repiten en cualquier lugar del planeta allá dónde tenga su dominio: es un sistema de predominio y control de la propiedad (estatal y privada); es un sistema de producción de mercancías para el intercambio y cuya motivación es el beneficio privado; es una lógica de la acumulación de la riqueza extraída de la explotación y el dominio de las clases trabajadoras y populares; y es un sistema de instituciones jerárquicamente verticales y representativas, basado en la presencia generalizada del mercado y del Estado como parte de la circulación de mercancías y el control de los ciudadanos. Aparte del bienestar de los capitalistas como clase, el sistema no tiene más objetivo que la reproducción ampliada de su propia acumulación. Estas exigencias sistémicas no permiten al capitalismo pactar políticas humanitarias con las poblaciones, ni identitarias con los territorios.

(…..)

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO, VER LA VERSIÓN EN PDF ADJUNTA

[1] Jordi Évole. Nicolás y Filemón. El Periódico de Cataluña. 1 diciembre del 2014.

[2] Debemos recordar que los movimientos sociales y los colectivos alternativos también tienen sus espacios más allá de las instituciones oficiales dónde hacen política contra el sistema.

[3] Ver José Iglesias Fernández. El reformismo que amenaza a los movimientos sociales. En

http://www.kaosenlared.net/colaboradores/94655-el-reformismo-que-amenaza-a-los-movimientos-antisistema

 

Renta Básica de las iguales y Riqueza Comunal: instrumentos contra el capitalismo

Este tercer artículo, dedicado a los instrumentos que pensamos idóneos para luchar contra el capitalismo, viene a sumarse a los otros dos ya publicados: El municipalismo como proceso contra el capitalismo, y La sociedad comunal como alternativa al capitalismo

Sin trabajo asalariado ninguna producción de plusvalía, ya que los individuos se enfrentan como personas libres; sin producción de plusvalía, ninguna producción capitalista. Capital y trabajo asalariado no expresan otra cosa que dos factores de la misma relación. Karl Marx

  1. Presentación

Este tercer artículo, dedicado a los instrumentos que pensamos idóneos para luchar contra el capitalismo, viene a sumarse a los otros dos ya publicados: El municipalismo comoproceso contra el capitalismo, y La sociedad comunal comoalternativa al capitalismo.[1] En la lucha contra el capitalismo, los objetivos del proceso, de los instrumentos y de las alternativas han de ser ambiciosos, digamos revolucionarios.Isabel Rauber lo deja bien claro y explícito cuando dice que hay que “ir positivamente más allá del capital, y no simplemente un derrocamiento del capitalismo […] No habrá posibilidad alguna de superar la trampa cultural del modo de vida generado por el capital si no se rompe de raíz con la lógica de su funcionamiento, es decir, de su producción y reproducción en todos los ámbitos de la vida social. Para ello es vital construir otra lógica, no contraria a la del capital sino radicalmente diferente y superadora, capaz de poner fin a su cadena creciente de exclusión, enajenación, jerarquías, opresión y explotación humanas”.[2] Visto desde otras latitudes culturales,Raúl Zibechi también recalca lo mismo sobre la radicalidad que se ha de exigir a los procesos, a los instrumentos, y a las formas de vida que se proponen como alternativos: “en este momento de crisis del sistema y de crisis civilizatoria, el gran desafío de los movimientos antisistémicos es encontrar modos de producir y de vivir diferentes al capitalismo”.[3]

Nos parece, entonces, que el conjunto de reflexiones que presentamos en esta trilogía cumple definitivamente con estos objetivos. Van contra la lógica del capital, rechazan sus instituciones como medios de transformación, propugnan otro sistema de valores como base de una alternativa regida por el apoyo mutuo y la reciprocidad, son la base de unas formas de vida comunitarias que son antisexistas, anticlasistas, antimilitaristas, antirracistas, antijerárquicas, entre iguales. Es decir, van más allá del capital y del capitalismo, van más lejos. Propugnan la sociedad comunal, la sociedad del common weal o bien común.

  1. La Renta Básica como mecanismo de redistribución de la renta e instrumento contra el capitalismo (primera época)

La Renta Básica o el nacimiento de un nuevo derecho

En 1994, la economía española atravesaba una situación muy similar a la que está experimentando el capitalismo desde la crisis del 2008. Por aquel entonces, el paro se situaba en unos 2,5 millones de personas, con la tasa más alta registrada en este país (24,5% de la población activa), a la vez que la pobreza afectaba a un 18% de la población. Transcurridos 16 años, la crisis actual pone en el paro a unos 6,2 millones de personas (27,2%), mientras que la pobreza se disparó hasta alcanzar los11,5 millones, un 25,5% de la población.[4] Son dos de los desastres sociales que asolan a la población  y a los que el capitalismo nos tiene acostumbrados cada vez que desencadena una de sus crisis sistémicas y periódicas. Nunca llegan solos, sino que los capitalistas los aprovechan para reforzar la caída del poder adquisitivo, la congelación de las pensiones y el recorte de muchas prestaciones sociales. El empobrecimiento de la población va en aumento y es que, en el capitalismo, nadie puede estar tranquilo; es un sistema que, en busca del beneficio de unos pocos, no tiene escrúpulos para enviar a la miseria a las personas que haga falta.

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PARA LEER LA OBRA COMPLETA, VER VERSIÓN ADJUNTA EN PDF  >>>>>

[1] Originariamente publicados en catalán en http://espaifabrica.cat/ . En castellano pueden leerse en

http://www.kaosenlared.net/colaboradores/itemlist/user/91-jos�iglesiasfern�ndez.html. A recordar también como su publicación base, antes de su fraccionamiento y expansión, es De la Renta básica a la Riqueza comunal, Baladre/Zambra 2013.

[2] Isabel Rauber. Tiempo de revoluciones desde abajo. Itsván Mészáros. Más allá del capital. Hacia una teoría de la transición. En PDF.

[3] Raúl Zibechi. Colonizadores. El pensamiento crítico y las prácticas emancipatorias. Próxima publicación

[4] Otros indicadores de desempleo en el 2012. El número de hogares con todos sus miembros activos en paro se situaba en 1,9 millones y la tasa de paro juvenil sobrepasa ya el 50%, El empleo destruido en España desde el cuarto trimestre de 2007 supera los 3 millones de empleos y el porcentaje de trabajadores temporales en España alcanza más del 25%. En Extremadura, la pobreza y la exclusión social ronda el 41,5%. Según Cáritas, “la pobreza es más extensa, más intensa y más crónica que nunca”. En Europa hay unos 84 millones de pobres.[

Amaia Pérez Orozco: otra discrepante de la Renta Básica de las iguales


El que ha amado con pasión, aborrece con furor. François Fénelon

 Enemigas de la Renta Básica

José Iglesias Fernández Economista.- ¿Qué tiene en común Amaia Pérez Orozco (APO) con empresarios, banqueros, políticos, académicos, sindicalistas, la izquierda revisionista, representantes de ONGs, algunas corrientes feministas, personas contertulias de medios afines al poder, otras personas y grupos conservadores, etc.?  Su animosidadcontra la Renta Básica (RB).

Entonces, ¿qué es la Renta Básica de las iguales (RBis) para que concite tantas personas enemigas? Pues que es un mecanismo de redistribución de la renta y un instrumento de lucha contra el capitalismo. Lo que quiere decir que, redistribuir la renta supone implantar un sistema fiscal progresivo dentro del capitalismo en el cual las personas con mayores ingresos paguen tipos alrededor del 80% de sus remuneraciones, a la vez que una mayor parte del gasto público sea destinado a las ayudas sociales, léase dependencia, paro, pobreza, maltrato de género, discapacidad, pensiones, educación y sanidad pública, ayuda a la infancia, a la drogadicción, a la excarcelación, etc., es decir, dedicar medios de protección social para proteger con derechos a los desposeídos del sistema. Se entiende que esta doble función de la RBis es un peligro para los poderes del capitalismo, pero también para aquellas voces de asociaciones y personas que se suman a defenderlo, protegerlo, legitimarlo, con declaraciones como las de APO. De aquí su feroz oposición.

Aclaramos:

  • Redistribuir, de quién más tiene a quién más necesita, supone extraer de los poderosos riqueza y rentas que acumulan a expensas de la explotación de clase (trabajadores y trabajadoras) y la desposesión de derechos (tangibles en intangibles) de la población (hombres y mujeres).
  • Movilizarse contra el capitalismo supone denunciar y proponer alternativas que acaben con el mismo.[1] Quién lea la entrevista a APO, se dará cuenta que denuncia el sistema, pero la casi totalidad de sus medidas están encaminadas a ablandar el corazón de los capitalistas. En el capitalismo, “la sostenibilidad de la vida es imposible”. Sus aspiraciones, muchas, son puro reformismo.

Al igual que existen diferentes lecturas, y por tanto posiciones/interpretaciones sobre el feminismo, lo mismo ocurre con la propuesta de la RB. APO utiliza una definición genérica que le permite pontificar sobre la misma si tomarse la molestia de matizar sobre las diversas lecturas sobre los diferentes modelos de rentas básicas. Lo mismo que si le recordásemos a APO que ‘queda bonito’ ensalzar a las sufragistas inglesas reivindicando el derecho al voto de las mujeres, sin mencionar que simultáneamente se oponían a que sus criadas participasen en tales manifestaciones. Lo mismo que recordarle a APO que así como no todo el feminismo es homogéneo, sino que existen dentro del mismo diferentes ‘corrientes’,[2] tampoco todas las lecturas sobre la renta básica son iguales sino que existen diferentes interpretaciones. Al no distinguir entre las diversas posiciones ideológicas que existen en la RB por ignorancia, mala voluntad, o ambas cosas, APO comete personalmente en su entrevista[3] el mismo error, la misma osadía, que hemos tenido que corregir en Silvia Federici:[4]la de banalizar en una frase, con una negativa, todo el trabajo de reflexión y autocrítica que existe en las diferentes lecturas de la RB en el Estado español sobre la mayoría de los temas que ella objeta.

Respuestas a sus objeciones a la RBis

Recordad una vez más que la RBis es el derecho que tienen las personas a recibir una cantidad periódica para cubrir sus necesidades materiales. Es sus características estructurales, y por ser un derecho, es individual; por ser universal, lo reciben todas las personas, siendo la cantidad la misma para todas ellas; y es incondicional, lo que quiere decir que no está sujeta a los ingresos que se perciben, ni a pasar por el mercado de trabajo. En sus características de opción política, es decir en su capacidad de lucha para obtener este derecho, es equitativa, pues trata a todas las personas por un igual; su cuantía ha de ser, por lo menos, igual al umbral de pobreza, pues se trata de superar este estigma (a pesar de la crisis, la RBis se situaba en 911 euros mensuales en el 2011); la creación de un Fondo de RBis para iniciar e impulsar la decisión y la gestión de bienes comunales; a su vez, refunda las diversas ayudas sociales para evitar el clientelismo y la desigualdad entre las personas perceptoras; finalmente, al día de hoy, se ha convertido en una herramienta política de lucha de buena parte de los movimientos sociales.

Aclarada que es la RBis estamos en posición de responder puntualmente a las objeciones que APO menciona:

  • APO[La RB] tiene dos debilidades grandes: no cuestiona el nexo entre calidad de vida y dinero individual, no está hablando de construir una responsabilidad colectiva para poner los medios para vivir sino de que a cada quien se le de un dinero para que individualmente se las apañe. No cuestionar ese nexo y volver a poner las soluciones en términos individualizados de acceso al mercado me parece un problema.

Los derechos de primera generación son individuales, los de segunda generación colectivos, y los de tercera generación son territoriales, étnicos, etc. El derecho a la RBis es un derecho que contiene a los tres grupos. Es un dinero individual (en mano) ycolectivo (adquisición de bienes comunales), y que responde a que los beneficiarios decidan libremente que deben hacer con su cuantía. En cualquier caso, la cantidad se enfrenta a que la calidad de vida sea la de la exclusión de la pobreza. En cualquier caso, en varios escritos explicitamos que la calidad de vida es la que reclamaba Epicuro: 1) que, “según el derecho común, lo justo es lo mismo para todos, pues es algo útil en la relación de unos con otros”. Y 2) que “la necesidad es un mal, pero no hay necesidad alguna de vivir con necesidad”, así como previene de que “nada es suficiente para quien lo suficiente es poco”.[5]

Por tanto, la RBis sí cuestiona el nexo calidad de vida y dinero individual; sí promueve la responsabilidad colectiva; no sólo cuestiona sino que supera esa dependencia del mercado de trabajo asalariado en el capitalismo, cosa que el feminismo de APO no resuelve nada. Sólo hace afirmaciones (o preguntas) al viento.

  • APO. Tampoco cuestiona en qué mercados vamos a consumir, a dónde vamos a ir buscar los bienes y servicios que necesitamos para vivir. Me parece mucho más potente tener servicios públicos fuertes, incluidas cosas que ahora no se consideran como tal, como la vivienda, el transporte, la promoción de la autonomía de las personas con diversidad funcional. Además, puede haber muchos elementos contraproducentes, por ejemplo, puede ser una manera de bajar sueldos: tú das 800 euros y la mayoría de personas no va a vivir solo con eso, así que se fomenta que la gente vaya a trabajar por otros 800.

De acuerdo con la definición de la RBis, y con lo que ya hemos explicado en la anterior, las afirmaciones que aquí se hacen se resuelven solas. Los mercados de bienes y servicios que necesitamos para vivir están controlados por el sistema capitalista; qué y cuanto podemos consumir está controlado por los capitalistas. El mercado de trabajo, tasas de empleo, niveles salariales y condiciones de empleo están controlados por los capitalistas. Por recomendaciones y directivas de los poderes capitalistas, el Estado neoliberal está recortando los servicios públicos fuertes y débiles, especialmente el gasto social dedicado a los colectivos ‘en riesgo de pobreza’ mencionados anteriormente. Y la aberración de APO es su ignorancia sobre los millones de contratos que no llegan al salario mínimo, los millones de pensionistas con pensiones al borde del umbral de pobreza severa, los miles de personas dependientes, o con algún tipo de discapacidad, que no perciben ningún tipo de ayuda pública o es misérrima, los millones de personas ocupadas en la economía sumergida, muchas de ellas en el trabajo doméstico e inmigrantes, etc. Los sueldos están bajando porque los empresarios tienen la sartén por el mango, y no por que haya RBis. Por fin ya los medios convencionales aceptan que el hecho de trabajar no excluye de la pobreza, pues los niveles salariales que se pagan no son 800 euros al mes sino paupérrimos. ¿De qué planeta y de que sistema económico habla APO? ¿A este análisis es a lo que llama “subversión feminista de la economía”?  ¿De la economía del capital, o de la economía de los oprimidos? Pues es la situación de estas poblaciones lo que hace que el sistema sea sostenible, no la vida de las personas. Sobre la responsabilidad de consumir, decrecer, y demás temas le recordaría que repasase lo que hemos ya escrito sobre los mismos. [6]

Recordarle a APO algunas de las bondades de la RBis

Por las objeciones que hace APO no puedo decir que me lleven a tener una visión optimista de su reacción ante mis argumentos. En el 2002 ya escribía un artículo[7] en el que reclamaba de la RBis que fuese un remedio que resolviese todas las agresiones sociales y políticas que el capitalismo somete a condiciones de explotación y miseria a las poblaciones, hombres y mujeres. A pesar de ello, y en beneficio de otros lectores, si que me voy a permitir exponer una lista de las bondades de la RBis, que las tiene y muchas. No las voy a desarrollar todas pero si enumerar algunas:[8]

  • Si pudiésemos disfrutar de una RBis no cabe duda que la misma nos daría mayor seguridad y autonomía a las personas, desde que nacemos hasta que morimos.
  • Introduciría dentro del sistema una mejor distribución de la renta, suavizando la explotación. Este reforzaría la seguridad y la autonomía de las personas, hombres y mujeres por un igual.
  • Permite a hombres y mujeres elegir entre empleo asalariado y/o tiempo libre; reduce la dependencia del mercado de trabajo para poder sobrevivir.
  • Actúa de colchón para defenderse de la amenaza de despido, de la prepotencia de los empresarios para imponer contratos temporales, y a tiempo parcial, etc. Actúa como un fondo de resistencia en caso de huelga laboral, etc., tanto para hombres como para mujeres.
  • Actúa dando una cobertura económica a aquellos grupos de emergencia social: discapacitados, presos, afectados de sida, inmigrantes, etc., sean estos hombres o mujeres
  • Actúa contra la pobreza cuando la cuantía es igual a este umbral.
  • La RBis fomenta la igualdad de género, de la mujer en el mercado de trabajo. El trabajo femenino podrá exigir la equiparación de salarios y demás condiciones laborales. En este sentido, la RBis aumentará el grado de autonomía de millones de mujeres, en sus empresas, en el trabajo doméstico o en las labores de cuidado, cuya dependencia del salario de su pareja constituye la base de muchos abusos, violencia de género, todo contra su dignidad. Aseguraría a la mujer cierta independencia económica en la lucha de clases (mercado de trabajo) y la lucha de género (unidad de convivencia familiar) que algunos movimientos feministas está reclamando.
  • Ayuda a rehacer y dar seguridad a grupos socialmente problemáticos, relacionados con la delincuencia, drogadicción, prostitución, sin techo, etc., sean hombres o mujeres.
  • La RBis es un derecho, no una ayuda asistencial, que permite crear un fondo común social; destacar que la producción es un valor social y no individual; eliminar las trampas de la pobreza y del paro; pero también el estigma del pensionista; etc.

Resumen y conclusión

Concluyo con un resumen realizado ya en el año 2000 sobre la importancia de la llamada RB en aquellos momentos.[9] Reviso su contenido y compruebo que sigue teniendo la misma validez que cuando fue escrito:

  • Resumen. En términos del contenido político, una buena síntesis de lo que puede suponer la RB para la ciudadanía en general, y la izquierda en particular, nos la ofrece F. Savater en “Otra izquierda para España”:  “Creo que hoy la principal diferencia entre izquierda y derecha[10] en las democracias desarrolladas es que la primera sostiene que si ciertos derechos no son garantizados por las instituciones públicas a todos —a despecho de azares biográficos o intereses mercantiles—, la noción misma de ciudadanía se vacía de contenido […] Sería deseable desde la izquierda romper este círculo estudiando la posibilidad de un ingreso básico general de ciudadanía, entendido no como un subsidio (parados, jóvenes, ancianos), sino como un derecho de todos, a partir del cual pudiera optarse por trabajos remunerados, servicios sociales voluntarios… o la vida contemplativa. Es un proyecto revolucionario, si se quiere, pero no más de lo que fue en su día el sufragio universal. Obligaría a redefinir el mercado de trabajo, la relación entre productividad y retribución, el sentido de la protección social, etcétera. También se alcanzaría una nueva dimensión de la responsabilidad individual, entendida desde la libertad y no desde la cruda necesidad”.[11] 
  • En términos de movilización ciudadana, no cabe duda de que la implantación de la RB tiene la particularidad de poder articular un proyecto político común, y de responder a los intereses materiales y sociales de colectivos y organizaciones tan distintas como pudieran ser las personas paradas y pobres que viven de la asistencia social; las personas trabajadoras que prefieran estar dispuestas a sacrificar ingresos por una vida más autónoma; las mujeres que decidieran comprobar la realidad de una vida laboral, o de liberarse del peso de las tareas domésticas y del cuidado de los niños y los mayores de la familia; los hombres que pensasen que ha llegado el momento de compartir las responsabilidades familiares que conlleva el trabajo doméstico; las personas sindicalistas que quisieran mejorar las condiciones de trabajo y seguridad económica de sus compañeros/as; las personas activistas verdes que defiendan la implantación de una economía sostenible, etc. Por su carácter transversal, la RB tiene además la ventaja y el atractivo de poder aglutinar a la mayoría de los movimientos que componen la izquierda: el movimiento sindicalista, el movimiento en torno a la economía social, el movimiento feminista, el movimiento verde, el movimiento okupa, el movimiento contra el paro, la pobreza y la marginación, los movimientos por la profundización democrática y los derechos humanos, el movimiento estudiantil, el movimiento pacifista, etc. Es decir, la RB aborda una multitud de intereses comunes, los cuales pueden servir de puntos de partida para conseguir una serie de acuerdos y establecer una acción movilizadora conjunta, a través de la elaboración de un programa común de objetivos mínimos.
  • Conclusión. En estos momentos, la RB es un instrumento de concienciación y movilización política en varios frentes, pero especialmente en el de conseguir otro instrumento, como es el de convertirse en un mecanismo de redistribución de la renta. Por ejemplo, con la RB se plantea cómo conseguir ampliar los grados de libertad para que las personas tengan la posibilidad de gestionar sus vidas de una forma más autónoma, u objetivos más colectivos como son el de erradicar el estigma de la pobreza, del paro o de la exclusión social mediante las jubilaciones anticipadas, iniciar experiencias comunales, de economía solidaria, etc.
  • Por otro lado, hay que señalar que la RB no es la panacea que va a resolver todos y cada uno de los problemas que sufrimos dentro y a causa de la dictadura burguesa ejercida en las sociedades capitalistas; la RB no podrá solucionar ciertos problemas sociales de fondo, como puede ser la explotación de clase y género, u otros como la drogadicción, la inmigración, etc. No obstante, hemos intentado señalar cómo la RB, enfocada desde una óptica transformadora, puede constituir un importante instrumento de lucha por una sociedad alternativa más justa.

José Iglesias Fernández
Barcelona, 13 agosto del 2013

Pregunta a Amaia Pérez Orozco ¿Estás de acuerdo con la reivindicación de una renta básica para todo el mundo?

http://www.eldiario.es/economia/igualdad-mercado-laboral-replantearse-li…

Me parece una forma de plantear las reivindicaciones que no pone en primera línea los debates más relevantes. Tiene dos debilidades grandes: no cuestiona el nexo entre calidad de vida y dinero individual, no está hablando de construir una responsabilidad colectiva para poner los medios para vivir sino de que a cada quien se le de un dinero para que individualmente se las apañe. No cuestionar ese nexo y volver a poner las soluciones en términos individualizados de acceso al mercado me parece un problema. 

Tampoco cuestiona en qué mercados vamos a consumir, a dónde vamos a ir buscar los bienes y servicios que necesitamos para vivir. Me parece mucho más potente tener servicios públicos fuertes, incluidas cosas que ahora no se consideran como tal, como la vivienda, el transporte, la promoción de la autonomía de las personas con diversidad funcional. Además, puede haber muchos elementos contraproducentes, por ejemplo, puede ser una manera de bajar sueldos: tú das 800 euros y la mayoría de personas no va a vivir solo con eso, así que se fomenta que la gente vaya a trabajar por otros 800.

Notas:

  • 1. José Iglesias Fernández. La sociedad comunal como alternativa al capitalismo. De la renta Básica a la Riqueza Comunal. Baladre/Zambra 2014.
  • 2. Mari Fidalgo, Alicia Alonso merino, Rosa Zafra Lizcano, Yayo Herrero. Renta Básica de las iguales y feminismos. De la centralidad del empleo a la centralidad de la vida. Baladre/Zambra, 2014
  • 3. Amaia Pérez Orozco. Queda bonito hablar de igualdad en el mercado laboral y no plantearse quién limpia el váter en casa.http://www.eldiario.es/economia/igualdad-mercado-laboral-replantearse-li…
  • 4. Renta Básica de las iguales: errores de interpretación de Silvia Federici. Enhttp://rentabasicadelasiguales.coordinacionbaladre.org/noticias/renta-ba…
  • 5. Epicuro. Exhortaciones (Gnomonologio Vaticano). En http://www.webdianoia.com/helenismo/epicuro_text.htm
    Epicuro.                                                                                       Carta a Meneceo
  • En http://www.onomazein.net/4/epicuro.pdf
  • 6. José Iglesias Fernández. Sobre el decrecimiento y otras rendiciones. Interpretación crítica sobre el decrecimiento y el consumo responsable. Baladre / Libreando 2010.
  • José Iglesias Fernández. La miseria del decrecimiento. De cómo salvar el planeta con el capitalismo dentro. Baladre/Zambra/Libreando 2011.
  • 7. Amaia Pérez Orozco. Por una renta básica feminista. Marzo 2002. Ver más abajo
  • 8. José Iglesias Fernández. Las Rentas Básicas. El modelo fuerte de implantación territorial. El Viejo Topo, 2003.
  • 9. José Iglesias Fernández y otros autores. Ante la falta de derechos, ¡¡Renta Básica, Ya!! Virus editorial, 2000.
  • 10. La cita a Savater sobre la RB no supone que acepto su definición acerca de la diferencia entre izquierda y derecha.
  • 11. El País, 17 de enero de 1999.

El municipalismo como un proceso contra el capitalismo

La emancipación del ser humano pasa por la destrucción del capitalismo La mayoría vivimos en ciudades, diseñadas con las necesidades del modelo de acumulación capitalista. Sin embargo, es conveniente un sistema productivo a escala controlable, a la vez que un sistema urbano más disperso

La emancipación del ser humano pasa por la destrucción del capitalismo

Las carencias transformadoras de la actual praxis política

La mayoría de los humanos vivimos en ciudades, grandes o pequeñas. Pero las ciudades están diseñadas y transformadas de acuerdo con las necesidades del modelo de acumulación capitalista. Sin embargo, es conveniente un sistema productivo, agrario e industrial, a escala controlable, a la vez que un sistema urbano menos concentrado, más disperso. Un modelo de ciudades y de empresas que combine la posibilidad de recuperar el tiempo libre para actividades creativas o sociales, así como para controlar y tratar los deshechos, y restituir los fertilizantes. En otras palabras, es indispensable recomponer esa división marcada por lo urbano y lo rural, y así evitar la ruptura en el metabolismo que se da entre el hombre y la naturaleza, introducido por el sistema. [1]

Además, el modelo de acumulación capitalista exige siempre desigualdad y pobreza, [2] manifestadas en varios problemas sociales, tales como la frecuencia y el volumen de los desahucios, las tasas de paro crónico, la incidencia de la precariedad de los contratos y las condiciones laborales, las diversas reformas del sistema público de pensiones, los recortes o reducciones del gasto en los programas de salud, educación pública, y ayudas sociales, la desposesión de derechos pero también de bienes físicos y financieros, etc., los cuales conlleva a que las poblaciones contemplen alarmadas el futuro totalmente incierto que les aguarda dentro del capitalismo. Es tal la agresión de las políticas neoliberales al bienestar de las poblaciones que se entiende que los movimientos sociales concentren todas sus movilizaciones en contrarrestarlas en el inmediato plazo.

Es esta precariedad de vida e urgencia programática política la que introduce la carencia de una visión sistémica contra el capitalismo, carencia que nos lleva a pensar en modelos alternativos de sociedad, así como en procesos alternativos de cambio social para rellenar este vacío. [3] Es decir, y aún a pesar de la exigencia coyuntural de aportar respuestas inmediatas a tal ingente desposesión, las mismas personas y los mismos movimientos frecuentemente se hacen preguntas acerca de las posibles alternativas al capitalismo. Es decir, hay que abordar el vacío actual que se da entre la praxis y la teoría, entre las soluciones diarias a las disfunciones dentro del sistema, y expresadas en miles de mareas, y las alternativas que cada vez son más apremiantes contra el sistema, si la izquierda todavía aspira a mantener el objetivo de transformar el capitalismo.

Un esquema de transformación contra el capitalismo

Toda transformación social anticapitalista ha de contener una estructura de cambio: desde unossujetos activos (individuales y colectivos), hasta unos procesos y unos instrumentos. Para que estas características que componen la estructura de la transformación sean coherentes entre si han de marcar bien claro cual es el o los puntos de llegada. Decía que hay muchas alternativas al capitalismo, aunque yo proponga la sociedad comunal como lugar de llegada. Sin embargo, a mi me parece que elmunicipalismo como proceso y la Renta Básica de las iguales y la Riqueza comunal podrían bien ser unos instrumentos pertinentes, especialmente en las primeras épocas de diseño e implantación de la alternativa al sistema. En este trabajo vamos a explicar la idoneidad del proceso municipalista, dejando para un segundo artículo la explicación de los instrumentos mencionados, así como la sociedad comunal como alternativa al capitalismo. [4]

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO, VER LA VERSIÓN ADJUNTA EN PDF >>>>>


[1] Publicado originariamente en catalán en espaifàbrica.cat.

Ver http://espaifabrica.cat/index.php/politica-institucional/item/830-el-municipalisme-com-a-procés-contra-el-capitalisme .

[2] Luís Martínez Sistach y Cáritas: “La pobreza es extensa, intensa, crónica y profunda”. El País 20 junio del 2014.

[3] Para una visión más profunda y argumentada, ver “Reflexionando sobre las alternativas. Informe nº 9. Seminario de Economía Critica Taifa, Septiembre del 2013.

[4] Una parte de este artículo está extraído de José Iglesias Fernández. De la Renta Básica de las iguales a la Riqueza Comunal. Baladre/Zambra, 2013. Hay versión en catalán con el nombre de Municipalisme i societat comunal: Procés i alternativa al capitalisme. Papers d’ innovació social, nº. 104 y 105. Ecoconcern, 2013.

Renta Básica de las iguales (RBis): errores de interpretación de Silvia Federici

De cuándo la opinión traiciona

Pensamos que cuando se alcanza cierta notoriedad, se debe tener todavía mucho más cuidado con las afirmaciones que se hacen sobre temas cuya idea que tenemos de ellos es muy generalista, por no decir simplona. Es un error muy frecuente que cometen aquellas personas sometidas a la presión de varias entrevistas diarias, en las que por un afán de tener una respuesta para todo, improvisan, cuando no pontifican o descalifican, propuestas largamente matizadas con argumentos. [1]

En una de estas situaciones nos parece que incurre Silvia Federici (SF), [2] cuando evalúa el tema de la Renta Básica (RB), en el que comete varios errores de fondo al no distinguir, y por tanto no matizar, entre las diferentes propuestas que se hacen de la RB en Europa y, particularmente, en el Estado español. Cierto que hay diferencias sustanciales entre ellas, en parte porque la mayoría responde a una filosofía asistencialista o conservadora, pero ellas no impiden la existencia de otras lecturas de corte abiertamente anticapitalista, característica que la autora debiera conocer antes de opinar.

En un momento de la entrevista, SF afirma que está contra la “renta de ciudadanía”, por varias razones que iré desgranando y a las que añadiré sus correspondientes equívocos:

  • SF afirma: “Porque ciudadanía excluye automáticamente a todas las personas migrantes que no son reconocidas como ciudadanos”.

Primer equívoco. Se da la circunstancia que ambas lecturas, la asistencial y la anticapitalista, reivindican abiertamente el derecho de los inmigrantes, no sólo ya a la RB, sino además a transitar por el mundo sin ninguna frontera en medio que les detenga. Para los que defendemos la RB, la ciudadanía es un derecho humano que debe ser ejercido a nivel de planeta.

  • SF afirma: “Hay una parte importante de la derecha neoliberal que plantea ya la renta básica  —el propio Milton Friedman estaba a favor—. Se dan cuenta de que en el mundo hay una situación insostenible y plantean la renta básica como sustitución de los derechos sociales”.

Segundo equívoco. Los que defendemos la RB, lo primero que destacamos es que es un derechoindividual, universal e incondicional, que debe ser reconocido a las personas por el simple hecho de haber nacido. [3] La RB no sustituye, sino que viene a defender todos los demás derechos sociales, políticos, humanos… Basado en el concepto de RB, acabamos de desarrollar el concepto de Riqueza Comunal, un término que sustituye el umbral de pobreza como cuantía, para proponer el reparto de la riqueza como umbral de equidad[4] Esta segunda propuesta defiende la sociedad comunal, como lugar de convivencia donde se supera el mercado, el dinero y el Estado como alternativa al capitalismo. En la RBis, una parte se percibe en mano y la otra está destinada a la adquisición colectiva de bienes comunales.  Aquí no hay lugar para “la caridad institucionalizada”, como tampoco es “un tapón para la consecución de los bienes comunes”, como SF sostiene.

  • SF afirma: “Otro problema es que cualquier reivindicación es útil en la medida en que suponga formas de organización efectivas, y la renta básica es difícilmente organizable”.

Tercer equívoco. ¿De dónde saca SF tan rotunda afirmación?, ¿sobre que argumentos se apoya tan distinguida autora? Porque la RB es tan organizable, o puede presentar las mismas dificultades que la lucha por el reconocimiento del trabajo reproductivo, el del trabajo doméstico, o el de las luchas feministas. De hecho, una de las reivindicaciones que más movilización está concitando ahora mismo en el estado español es precisamente la demanda masiva de una RB. Precisamente, en este momento hay en marcha una Iniciativa Legislativa Popular por la Renta Básica a nivel estatal, aparte de las luchas que se realizan desde los Campamentos Dignidad, la reclamación en algunas mareas y manifestaciones, etc.

Espero que el resto de sus reflexiones sean más objetivas y rigurosas que estas aceleradas evaluaciones sobre la renta de ciudadanía.

La Renta Básica de las iguales (RBis), un instrumento contra el capitalismo

El concepto de RBis viene definido por el derecho que tienen todas las personas a percibir una cantidad periódica, desde que nacen hasta que mueren, para cubrir las necesidades materiales. Recae sobre la sociedad la obligación de atender los requerimientos materiales que supone el buen vivir. Debido a que la cuantía es, por lo menos igual al umbral de pobreza, y no es necesario pasar por el mercado de trabajo para percibirla, hacen de la RBis un instrumento idóneo para luchar contra el capitalismo. Destacamos dos de sus características:

  • Es revolucionaria. Siendo el mercado de trabajo uno de los principales pilares del capitalismo, el hecho de poder vivir sin necesidad de vender la fuerza de trabajo libera a las poblaciones de la esclavitud contractual que impone el mercado laboral.
  • Potencia la autonomía personal. El hecho de no tener que pasar por el mercado de trabajo deja tiempo libre para cuidar coles por la mañana, pescar por la tarde y hacer teatro por la noche (Marx dixit). Como vemos, con la RBis ninguna persona está necesariamente obligada a emplearse en el trabajo de reproducción, el trabajo doméstico, o en el asalariado en general. Desde su autonomía con respecto al mercado de trabajo asalariado, es la persona la que puede decidir sobre su vida.

En el capitalismo, el cuerpo no es nuestro: es del dinero, del mercado y del estado. Mientras tanto, la lucha por consecución de la RBis nos puede permitir movilizarnos contra estas tres instituciones del capitalismo

Bibliografía sobre la renta básica (muchos de ellos, íntegros en www.rentabasica.net)

José Iglesias Fernández. “Del reparto del trabajo al reparto de la renta”. Mientras tanto, nº 61, primavera de 1995.

José Iglesias FernándezLas Rentas Básicas. El modelo de implantación territorial. El Viejo Topo, 2003.

José Iglesias Fernández (y otras)Ante la falta de derechos, ¡¡Renta Básica, Ya!! Virus, 2000.

José Iglesias FernándezLa Renta Básica según San Pablo. Cuaderno nº 14. Baladre / Zambra, 2011.

José Iglesias Fernández¿Hay alternativas al capitalismo? La Renta Básica de las iguales. Baladre/Zambra 2006.

José Iglesias Fernández. “La fábula de los animales clónicos”. Cuadernos renta básica / nº 7. Barcelona, septiembre del 2006. Y en  http://old.kaosenlared.net/noticia/renta-basica-fabula-animales-clonicos

José Iglesias Fernández¿República, sí o no? Sobre las sociedades y las formas de gobierno: la propuesta del municipalismo. Virus, 2009.

José Iglesias FernándezCambiar el poder municipal para mejorar nuestras vidas y transformar la sociedad. En

 http://old.kaosenlared.net/noticia/cambiar-poder-municipal-para-mejorar-nuestras-vidas-transformar-socied

José Iglesias FernándezSobre el decrecimiento y otras rendiciones. Interpretación crítica sobre el decrecimiento y el consumo responsable. Baladre / Libreando 2010.

José Iglesias FernándezLa miseria del decrecimiento. De cómo salvar el planeta con el capitalismo dentro. Baladre/Zambra/Libreando 2011

José Iglesias FernándezEl NO cantado del Congreso de los Diputados a la Renta Básica de Ciudadanía. En  http://old.kaosenlared.net/noticia/no-cantado-congreso-diputados-renta-basica-ciudadania

José Iglesias FernándezLa iniciativa de construir una Europa: un sin sentido en todos los sentidos.

   En  http://old.kaosenlared.net/noticia/iniciativa-construir-europa-sin-sentido-todos-sentidos

José Iglesias FernándezLa conformación del espacio Europa y el capitalismo planetario. En

 http://www.kaosenlared.net/colaboradores/item/44211-la-conformación-del-espacio-europa-y-el-capitalismo-planetario.html -planetario.html

José Iglesias FernándezDe la renta básica a la Riqueza comunal. Baladre/Zambra 2014. Hay versión en catalán. Municipalisme i societat comunal: Procés i alternativa al capitalisme. Papers d’ innovació social, Nº. 104. Desembre 2013. Associació Ecoconcern.

José Iglesias Fernández. Ver artículos en Kaos en la red: Sr. Stéphane Hessel, indignarse, si. Pero, ¿contra qué, contra quién? No distraiga. Entre la indignación (Hessel) y la esperanza (Oxfam-Intermón), el capitalismo encuentra más proclamas aliadas. Cuidado con el socialismo y los socialistas reaccionarios¿Indignados o antisistemas? ¿Pintar la fachada o destruir el capitalismo? Claro que hay alternativas, pero, ¿para sostener o derribar el capitalismo? El mito del reparto del empleo como solución al paro. En  http://old.kaosenlared.net/colaboradores/joseiglesias

José Iglesias Fernández y Miren Etxezarreta. “La concentración de la riqueza”. Informes de economía nº 4. Hay pobres porque hay muy, muy ricos. Seminario de Economía Crítica TAIFA. Septiembre 2007.