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Concertinas allí, refugiados aquí

“La solidaridad es la ternura de los pueblos” Pablo Neruda.

El capitalismo es salvaje, es puro gore, es sangriento y depredador. Y no son afirmaciones gratuitas, son realidades palpables en la cotidianidad. Esta forma de producir, de consumir, de vivir que ha secuestrado y colonizado nuestros cuerpos y nuestras relaciones, nos convierte a todas en mayor o menor nivel en verdaderxs lobxs para con nuestrxs congéneres. Justificándose y legitimándose la guerra, el odio, y el racismo, permitiendo el fascismo institucional y el de baja escala en nuestros barrios y pueblos. Una guerra en Egipto supone un incremento de novecientos turistas ingleses engullendo felices y sonrientes pescaitos fritos en los chiringos de la Costa del Sol. Un pepinaco de un Tomahawk de un avión estadounidense que salió de la base militar de Rota, que por error impactó en una escuela, son millones de euros para las constructoras europeas que contratarán los gestores, o si lo prefieren dictadores aparentemente democráticos puesto a golpe de euros y dolares en el trono del país de turno. Es la Globalización, baby, nos dicen. Con dos vasos de aguita, potae de arroz con habichuela para toas, les diría mi abuela. Si no hubierais “rescatado” los bancos… les diría yo.

European Security Fencing, es el nombre de la empresa de Cártama (Málaga), que provee de concertinas a Hungría para que monte a toda prisa su frontera a recién estrenar. El nombre de la empresa malagueña esconde 2 eufemismos en ingles, “European” que quiere decir imperialismo y colonización, y “Security” que suele querer decir dañar, vigilar, mutilar, perseguir, controlar…es decir en andaluz: inseguridá. Son buenas, son cortantes, mas no suficiente contra el horror y el hambre, las pudieron probar nuestrxs hermanxs subsaharianxs aquí cerca en Melilla. Griñan (expresidente de la Junta de Andalucía e imputado por el caso de los EREs), no tuvo el gusto de probarlas, pero dijo sobre esta entidad que era “la apuesta de Andalucía por la innovación, las nuevas tecnologías y el conocimiento para relanzar la economía”. Innovación en el dolor humano, de las concertinas malacitanas, que se exportan a 25 países. Y la importación de vuelta son la gente migrante huyendo de las atrocidades de una vida sin dignidad. Exportamos armas, importamos mano de obra barata o sin eufemismo “esclavos”, que construyan más armas, exportamos dolor, importamos más sufrimiento, es la respiración del Capitalismo inspira, espira, en un continuo machaque social hasta la expiración final. Puesto a exportar algo de Málaga preferiría exportar nuestra incondicional solidaridad andaluza. Los hermanos Mora Salazar han hecho el agosto y mientras tanto aquí en las colonias de la Europa de los mercados, la hipocresía continúa, los políticos se han puesto la chaqueta del “Je sui Refugiado Sirio”. Pero pocos contestan a las preguntas realmente importantes: ¿De dónde salen las armas que generan estas guerras atroces? ¿Quién financia la compra de este armamento? ¿Cuántos países se han saqueado y expoliado para obtener recursos naturales? ¿y cuáles son las consecuencias humanitarias y medio ambientales? Y por ultimo ¿qué beneficios en forma de materias primas o de lucro se va a sacar de esta guerra? Para entenderlo, imprescindible leer el articulo de Olga Rodriguez Los Refugiados vienen, las armas de la UE.y de EE. UU. Se van. 1 . Ya lo cantaba La Polla en “Hombres de Respeto: “Los muertos no interesan y ni si quiera son humanos si sube la bolsa nos da igual”. Y aunque Merkel haciéndose selfies con los refugiados y siendo abucheada por sus ex-camaradas neonazis tenga su puntito, faltan los lacitos de colores y el que rajoy mismo “apadrine” un Sirio. Hasta la izquierda de salón y plató de televisión más “responsable” advierte por lo bajini (Ejemplo Westringe): ¿Cuánto nos va a costar esto? Traer más pobres degradará aun más el paisaje… Todo es pura careta, y teatro, nadie profundiza, nadie explica lo que todo sabemos pero que no queremos oir, no son refugiados, son la consecuencia más directa y cruel del sistema terrorista en que estamos instalados y tiene nombres: Capitalismo, Colonialismo, Imperialismo, Patriarcado…

Lxs Andaluces/as somos refugiados/as de otras guerras y otros horrores, de los del olvido del exterminio de parte de nuestra gente en carreteras, el de batalla económica y ser rehén de las circunstancias para más tarde ser un esclavo que cobra 3 euros la hora en contratos de practicas de 2 años sirviéndole el pescaito frito a los turistas, el de que tuvo la “fortuna” de exiliarse a Inglaterra, Alemania o Francia o la que no encuentra refugio del machismo galopante… Y siempre el mismo puñetero y vil argumento: no digáis eso, porque aquí por lo menos cobras o por lo menos si te pones malo tienes sanidad publica. El que hayan fabricado otros infiernos siempre alimenta que la llama del tuyo podría ser mucho más ardiente. Pero precisamente por todo el dolor, que hemos sufrido y que venimos sufriendo lxs Málagueñxs no podemos volver la cara a los rostros del dolor de otras que en realidad al ser tan próximas en su dolor son nosotras, en Málaga sabemos perfectamente que hay riqueza de sobra, vivimos en una tierra que podría ser un verdadero paraíso, sino fuera porque hay unos poquitos que han cercado el paraíso a costa de la explotación de la tierra y de su gente.

Por supuesto primero los de aquí, los de aquí ¿Quienes son? Pues los de aquí, son como todo andaluz sabe, los que vienen a ser, estar y compartir a esta tierra de puertas abiertas y soles generosos. Los de aquí ¿Quienes son? Pues lxs marroquis, lxs ingleses/as, suecxs o alemanes/as (los “guiris” de toda la vida), lxs rumanxs, lxs colombianxs, bolivianxs, argentinxs y ahora los de aquí son lxs Sirixs, Libixs, Iraquis, Andaluces por los cuatro costaos, porque “Tú sueñas, tú flipas, tú mueres con to lo que hay aquí” que cantaban Los Reincidentes. Y ese es el mensaje de lucha que la abundante riqueza de nuestra tierra se reparta para todas los que por azares más afortunados o menos afortunados hemos venido a Andalucía a vivir y compartir, que todas podamos vivir dignamente y no tener que estar peleándonos por las migajas como si fuéramos bestias. Los de allí, los capitalistas voraces, los que se enriquecen a costa del infortunio de otras, los que hacen negocio con el dolor y el hambre, los que de nuestras necesidades sacan lucro, esos más bien estarían lejos de nuestra tierra, no más allá pero si más allí… porque tales comportamientos no tienen lugar.

Consciente que Coco en Barrio Sésamo no me dejo muy claras las cosas, y que no entiendo mucho de aquí y de allís, ni de primeros y segundos, ni de otras, y si más de nosotras, solo me queda recordar las palabras de alguien de nuestra tierra escribió hace unos 100 años: “en Andalucía no hay extranjeros”.2

 

Semillero de ideas anticapitalistas en Chiapas

Un buen puñado de intelectuales y activistas respondieron a la convocatoria del zapatismo que organizó un «semillero de ideas» durante una semana en dos espacios de Chiapas, donde se escucharon análisis que abordaron desde la crisis ambiental y el feminismo hasta las crisis económicas y la violencia. El resultado fue un abanico de análisis poco frecuentes en los movimientos antisistémicos. En las afueras de San Cristóbal, al pie de una de las colinas que la circundan, se yergue el Centro Integral de Capacitación Indígena (CIEDECI), que albergó el seminario “El Pensamiento Crítico ante la Hidra Capitalista”.

Es poco común la confluencia de una variedad de pensadores como Immanuel Wallerstein, Silvia Federici, Pablo González Casanova, Adolfo Gilly, Michael Löwy y John Holloway, entre los más conocidos, así como miembros del PKK del Kurdistán. Si se suma la participación de 1.500 personas de varios continentes, el resultado fue un evento que pocos movimientos en el mundo pueden convocar. Con el declive de los foros sociales, que hace años no se realizan en América Latina, las convocatorias zapatistas son ahora las que obtienen mayor resonancia.

“Los zapatistas no guardamos un pensamiento si coincide o no con el nuestro sino si nos hace pensar o no, si nos provoca o no, pero sobre todo si da cuenta cabal de la realidad”, dijo el subcomandante Galeano (ex Marcos) el 4 de mayo, en los primeros días del seminario. Y agregó algo que nunca había dicho: “Nuestra admiración al pensamiento anarquista. Es claro que no somos anarquistas, pero sus planteamientos son de los que provocan y alientan, los que hacen pensar”.

Sin embargo, en su última alocución, Galeano defendió el marxismo o, por lo menos, los principales escritos de Marx. Citó extensamente pasajes de ‘El Capital’, en particular la sección donde analiza la acumulación originaria del capital, en la que destaca que el capitalismo llegó al mundo “chorreando sangre y lodo por todos los poros”. Es posible que sea una inflexión en la trayectoria zapatista que hasta ahora no había mostrado ese perfil.

En los análisis macro predominó la visión de Wallerstein de los sistemas-mundo, quien con su “telescopio”, dijo Galeano, es capaz de crear un relato de conjunto sobre la situación actual del capitalismo y prever, incluso a largo plazo, los derroteros de los conflictos sociales.

En su ponencia, Wallerstein analizó la “crisis estructural del capitalismo”, sistema que estaría en su etapa final: “Los tres costos básicos de la producción capitalista –los costos de personal, los costos de materias primas y los costos en infraestructura– aumentaron lenta pero sostenidamente”. De ese modo el sistema encontró “límites estructurales, dada la ausencia de nuevas zonas que pudiesen ser incorporadas dentro del sistema-mundo, ahora global”.

En la segunda parte de su exposición, destacó que «la política en una etapa de transición”, como la actual, “debe ser diferente de la política que se desarrolla en el período del funcionamiento normal del sistema-mundo”. Destacó que la confusión ideológica y analítica que sufrimos es “una realidad estructural”, de la que será difícil escapar. Sus siete propuestas no fueron recibidas con unanimidad, en particular la segunda que propugna “usar defensivamente las tácticas electorales”. Así y todo, su ponencia fue una de las más serias y profundas.

Los discípulos de Iván Illich y los indigenistas, así como una vasta gama de artistas presentes en el evento, fueron de algún modo el contrapunto de los teóricos seducidos por Marx. Ambas corrientes comparten la importancia de lo subjetivo, ya se trate de las cosmovisiones indias o de la crítica a la ciencia, la escuela y la medicina occidental. Ambas pueden confluir en cierta inspiración libertaria, quizá romántica, que genera tensiones y desencuentros con el modo marxista de pensar y actuar.

Pero unos y otros, coinciden en que la humanidad atraviesa momentos de gran incertidumbre, que pueden conducir a una suerte de colapso civilizatorio. En este punto, es posible que Marx, Illich y los indigenistas se den la mano, aunque desde genealogías diferentes. El fin del mundo o Pachatkutik, es figura omnipresente en las culturas indias. La crisis y derrumbe de sistema es un punto clave en el pensamiento de Marx. Es fácil entender los puentes entre estas ideas y el anti-industrialismo de Illich, por lo menos como tensiones éticas que, en momentos de descomposición como los que atraviesa la sociedad mexicana, pueden traducirse en acciones comunes.

Entre los movimientos antisistémicos, coexisten dos miradas diferentes: quienes sostienen que estamos ante una crisis, mayor aún que las crisis cíclicas de la economía capitalistas, y los que consideran que la humanidad está siendo llevada a una situación de colapso por el sistema. El zapatismo escogió la segunda, pero es también algo relativamente nuevo, probablemente influido por los hechos de Ayotzinapa y la guerra contra el narcotráfico del Estado mexicano.

La idea de crisis está asociada a períodos de cambios, desorden, inestabilidades y turbulencias que interrumpen el desarrollo normal de las cosas, para luego de cierto tiempo volverse a una nueva normalidad pero modificada. En las crisis pueden emerger factores de orden que le darán a lo nuevo una diferente fisonomía. Desde el punto de vista de los movimientos, es importante destacar dos cosas: que el concepto de crisis está demasiado asociado a la economía y que aparece ligado a transformación y cambios.

El colapso, por el contrario, es una catástrofe a gran escala que implica el quiebre de instituciones, en forma de ruptura o de declinación definitiva. En la historia hubo muchas crisis pero pocas catástrofes/colapsos. Como ejemplo está lo sucedido con el Tawantinsuyu, el imperio incaico, a raíz de la llegada de los conquistadores. Algo similar puede haberle sucedido al imperio romano. La peste negra entre 1347 y 1352 mató entre un tercio y la mitad de la población europea, marcando el comienzo de una nueva cultura que desembocó en el capitalismo. En todo caso, el colapso es el fin de algo, pero no el fin de la vida, porque como sucedió con los pueblos indios; luego de la catástrofe se reconstruyeron, pero como sujetos diferentes.

En esa dirección fueron las palabras del subcomandante insurgente Moisés, quien dijo en el cierre del seminario que “no sabemos si nos va a dar tiempo de multiplicar esto”. Para los zapatistas, lo que se avizora no es una crisis sino algo más serio. Insistió: “el tiempo nos está ganando”, y dijo que ya no alcanza con caminar sino que es hora de trotar, de ir más deprisa.

La noche anterior el subcomandante insurgente Galeano dijo que hasta un 40% de la humanidad será migrante y que habrá despoblamiento y destrucción de zonas para ser reestructuradas y reconstruidas por el capital. Al parecer no pensaba en una crisis sino en algo que podríamos llamar colapso, aunque no usó el término. Sea como fuere, el encuentro fue un verdadero semillero de ideas, de análisis que van más allá de la coyuntura, que buscan comprender las tendencias de fondo que vive y sufre la humanidad. Una mirada necesaria para izquierdas demasiado enfrascadas en sus fugaces tiempos electorales. A propósito, el zapatismo hizo un guiño a las corrientes electoralistas al afirmar que más allá de que se vote o no se vote, lo importante es organizarse para enfrentar un futuro caótico.

 

PROFUNDIZANDO EN LA MEMORIA NACIONAL CANARIA. ¿QUÉ SE CONMEMORA EL 30 DE MAYO?

Un año más, se acerca el 30 de mayo y, con ello, el denominado “Día de Canarias”. Sin embargo, parece que nadie sabe cual es el motivo por el que se ha elegido tal fecha, más allá de la ingesta habitual de medio kilo de chineguas arrugadas con mojo de supermercado. Sin ánimo a dar lecciones a nadie de como celebrar su canariedad, les expongo las efemérides que han dado lugar al día autonómico:

– El 30 de Mayo de 1481, Tenesor Semidán, Guanarteme de Tamarán (Gran Canaria), firma en nombre de todas las islas el Pacto de Calatayud ante Fernando el Católico (Rey de Aragón), como símbolo de rendición a los Reinos de las Españas, sometiendo de esta forma al Archipiélago y a su gente al colonialismo europeo.

– Tras el Golpe de Franco de 1936, el inmueble de la Mancomunidad de Cabildos (hoy Parlamento de Canarias) situado en la C/Teowaldo Power de Santa Cruz, fue lugar de consejos de guerra sumarísimos, acordándose numerosas penas de muerte, de las que se consumaron como mínimo, más de 60 de ellas por fusilamiento en el paredón de la batería del Barranco del Hierro.  *

– El 30 de mayo de 1983, en ese mismo salón, ahora de plenos, se constituye el autonómico Parlamento de Canarias, haciéndolo coincidir con la efeméride de 1481. Ni que decir tiene que, en esa sesión, no se condenaron ni se citaron los asesinatos realizados durante La Conquista ni La Guerra Civil, a pesar de la coincidencia temporal (Pacto de Calatayud) y espacial (Antiguo edificio de la Mancomunidad de Cabildos).

En conclusión, algunos se sienten muy realizados por cuatro actos parranderos y actividades diversas en colegios, pero se ignora que es lo que realmente se conmemora. Eso no quiere decir que no se participe en los actos que se realizan, porque generan diversos efectos positivos para la construcción nacional de nuestro país. Pero en ese tipo de actos, hay que participar constantemente, no solo un día (y el anterior y el posterior) del mes de mayo.

En mi opinión, el día nacional de Canarias aún no existe, porque tendrá que ser fijado en una fecha donde el Pueblo Canario haya sido protagonista para bien, no cuando ha sido masacrado, humillado y vilipendiado.

Ningún pueblo celebra su derrota.
30 de Mayo, nada que celebrar.

Documentos:

– Imagen 1: Celebración del primer día de Canarias. Jóvenes ataviados con indumentaria tradicional, enarbolan una bandera de España ante las autoridades de la Guardia Civil.

– Imagen 2: 30 de mayo de 1985.

Nota de prensa: <La celebración institucional del Día de Canarias se ve salpicada de importantes incidentes tras la presencia de grupos de personas contrarias a la conmemoración. Durante el acto oficial realizado en la sede del gobierno de la plaza de Los Patos de Santa Cruz de Tenerife y presidido por Jerónimo Saavedra, grupos de militantes de organizaciones nacionalistas desplegaron pancartas, tiraron octavillas, y gritaron, acompañadas de toques de bucios, consignas partidarias de la independencia de Canarias y contrarias a la celebración del 30 de mayo como día de la autonomía, por ser también una fecha con nulo respaldo popular. El delegado del Gobierno, Antonio Martinón, del PSOE, dirigió la intervención policial con resultado de varios manifestantes contusionados y dos detenidos.>

Antonio Martinón es el actual (recién elegido) rector de la Universidad de La Laguna, también acusado de enviar a la policía a cargar en Aguere contra una protesta estudiantil solo dos años después.

*Información del profesor Ramiro Rivas

 

 

 

 

 

 

Estatuas

“1, 2, 3,4… Ya y quien no se ha escondido, tiempo ha tenido.” Grito la niña de coletas y falda con dibujos de mariquitas.
En las pantallas de la sala vacía apareció el presidente y dijo que había que favorecer la movilidad.
Y todas desaparecimos. Cada una se escondió donde creyó que jamás la encontrarían. Pepe, Joan, Lawal, Unai, y Guadalupe fueron tan lejos como esos sitios donde sus abuelos se exiliaron hace años. Marga, Pepa, y Amaia quedaron recluidas en las casa, quedo la toma del ágora en un vago recuerdo de otros tiempos. Las más veloces en coches y aviones, las más inquietas no pudieron elegir donde ocultarse directamente se las llevaron a grande jaulas “libres” o cerradas… Todas  con el virus de la velocidad voraz en sus cuerpos, gritaron: “Salvase quien pueda”.
El televisor se encendió y con voz solemne, el empresario dijo que “O se le daba más dinero o seguiría creciendo el paro”.
Y consiguieron lo imposible. En el parque: los pensionistas reunidos enmudecieron su cháchara mañanera, se volvieron aburridos y robóticos los besos de lxs recién enamoradxs, los migrantes dejaron de parir culturas en sus labios, las pelotas de lxs niñxs se recubrieron de cemento, el pasear convertido en un pesado ejercicio mecánico, los arboles se oxidaron y los columpios se encadenaron con raices al asfalto. Se convirtió la vida en algo inentendible: Andar contando pasos dictados por un podómetro, comida por calorías, comunicarse por redes, sexo por video y miedos por pastillas.
“1, 2 3 pollito Ingles sin mover las manos ni los pies.” La niña abrió los ojos, volvió la cara y todas las personas se habían vuelto estatuas. Las miro fijamente, las olio, las toco… y una vez que sacio su curiosidad, se puso a andar mirando el suelo entretenida cantando una canción. Hasta que observo asombrada una grieta. Puso mucho esfuerzo en acrecentar la grieta con sus manitas hasta que vio que su cuerpo cabria por ese negro vacio. Salto.

DE “QUIEN NO TIENE, NO PAGA”  A  LA TARIFA CERO

Mari Arrabalí, Enrique García, Manuel S. Bayona y David Muñoz (Gentes de Baladre)

En la década de los ochenta, en la ciudad de Gasteiz, se dieron muchas luchas por la GRATUIDAD del transporte para las personas sin recursos. Aquellas acciones directas pretendían colocar en la lucha social y política del momento la importancia de la gratuidad al transporte, desde la lógica de: “Quien no tiene, no paga”. En más de una ocasión se tomaron autobuses urbanos por parte de activistas, que colocaban las pancartas reivindicativas y realizaban todo el recorrido sin abonarlo. En alguna ocasión, por iniciativa del conductor terminábamos en la comisaría de policía; en otras hacíamos sin problemas el recorrido completo.

Pero fue en febrero de 1984 cuando se consolidó el derecho al transporte gratuito para todas las personas de Gasteiz cuyas rentas fuesen consideradas bajas, según un baremo de ingresos mínimos. En esos primeros días de febrero, después de tres largos meses terminaba un Encierro, por parte de la Asamblea de Paradas de Gasteiz, en la Iglesia de San Miguel de aquella ciudad. En aquella ocasión el encierro respondía a la necesidad de eludir la represión, tras una acción directa contra el INEM, donde se había retenido al director de esa institución durante unas horas para denunciar la gravedad de la situación de las gentes desempleadas. Del encierro salimos con un acuerdo con la policía que nos daba una hora para desalojar el edificio si dejábamos libre a Cesar Milano (director provincial del INEM). Saliendo fuimos conscientes que teníamos que eludir la cárcel de alguna manera y decidimos encerrarnos en la Iglesia de San Vicente.

Esto sucedía a finales de noviembre de 1983, luego pasaría todo el mes de diciembre, con sus festividades, que nos trajeron muchísima solidaridad. Lo que empezó como una acción para eludir la represión, se fue convirtiendo en la gran posibilidad de conseguir Derechos Sociales. Así fue como de menos a ¡más! fuimos sacando nuestras reivindicaciones ante la ciudadanía y, por supuesto, ante las distintas instituciones de la ciudad, entre ellas el Ayuntamiento. Se podría decir que el tiempo jugaba a nuestro favor, porque cada día que pasaba recibíamos más y mayor solidaridad, y eso se traducía en más ganas por conseguir el máximo de nuestras reivindicaciones históricas.

Entre estas reivindicaciones estaba la de TRANSPORTE GRATUITO para quienes carecíamos de recursos económicos. Con el nuevo año (1985), finalizando el mes de enero, se concretó nuestra demanda en un derecho regulado por el Ayuntamiento. Se daría a toda persona con bajos recursos un carnet, renovable cada seis meses, para poder viajar gratuitamente en los autobuses del municipio e igualmente ese carnet nos posibilitaba entrar gratuitamente en las instalaciones deportivas y en las piscinas municipales. En febrero salimos del encierro de San Vicente y la amenaza de la represión se había esfumado.

Entonces creímos que ese derecho al transporte gratuito podría extenderse por más municipios de Euskal Herria y del Estado español. A todos los grupos de Baladre les contábamos lo sucedido y explicábamos cómo era el funcionamiento del carnet. En alguna otra ciudad se intentó puntualmente tomar algún autobús reivindicando este derecho, pero no llego a cuajar en más intentos posteriores.

Durante los años noventa, tras la llegada de textos que hablaban de las experiencias de las amigas de AC! (organización de personas desempleadas de Francia) y de las alemanas del Movimiento BAG (contra el empobrecimiento), en algunas grandes ciudades se sacaban pegatinas reivindicando la gratuidad del transporte, pero en acciones sin continuidad, muy coyunturales y puntuales. Muchas leían el libro de Las Paradas Felices (donde relataban sus experiencias de viajar gratis en trenes y autobuses enseñando una tarjeta de precaria o empobrecida, que daban los mismos colectivos de personas empobrecidas y paradas) y se sentían con ganas de intentar viajar gratis en trenes y buses, pero esas iniciativas eran muy aisladas y nunca se sostuvieron lo suficiente como para hablar de una actividad continuada y menos de un movimiento por el transporte gratuito. Con el nuevo siglo naciendo y como de la mano del Movimiento Anti-Globalización, se repitieron acciones y campañas por el transporte gratuito, que no pasaron de actos aislados y muy puntuales.

Con el incremento estructural del colectivo de personas empobrecidas y excluidas por lo económico, en los llamados Servicios Sociales (SS) se fueron asumiendo de manera asistencial los bonos de transporte reducido o gratuito para familias empobrecidas. Se reconoce la necesidad del acceso al transporte urbano, pero no se posibilita la universalización, el derecho para todas las personas, sino que se hace pasar a las familias sin recursos, empobrecidas, por el filtro y el embudo de la caridad y el control social. Las concesiones de estos bonos de transportes por medio de análisis de casos individuales, son por tiempos cortos, implican una constante revisión y en algunos casos la renovación periódica del bono.

Aquel derecho que conseguimos en febrero de 1985 en la ciudad de Gasteiz, quedó como excepción. En lugar de ir hacia formas de universalización del derecho a la movilidad, se consolidó la dinámica de la individualización de casos para cubrir esta necesidad de acceso al transporte de quienes carecemos de recursos básicos, mediante los SS de cada pueblo o ciudad, que gestionan unos recursos reducidos para dar algunos bonos de transporte gratuitamente, por meses o días. Lo mismo que hacen cuando una persona sin recursos tiene que viajar a otra ciudad, por razones personales, solo en base a esa excepcionalidad se concede la gratuidad del billete (el pago del mismo por parte de los SS).

Atrás quedan muchas horas de debates, multitud de acciones aisladas, de multas y represión; pero el derecho al transporte gratuito para quienes carecen de recursos sigue siendo un objetivo urgente de conseguir. No poder acceder al transporte es ser doble o triplemente excluida, al convertir el transporte en negocio, donde los costes se tienen que cubrir por quienes los usan. La idea de un derecho universal a la movilidad/transporte dentro de la ciudad, la comarca el territorio, como lo es la sanidad, la educación… es necesario retomarla. En un contexto de creciente necesidad de la movilidad dentro y entre ciudades, con los recursos fragmentados y las personas obligadas a desplazamientos forzados (principalmente por la precariedad creciente), la movilidad debería incorporar-se entre los derechos básicos que sí o sí tenemos que conseguir para TODAS las personas.

Leyendo el último libro de Raúl Zibechi[1] (Descolonizar la rebeldía), nos pareció interesante la idea de rescatar parte del mismo. En concreto la lucha en Brasil del Movimento Passe Livre, para esta revista y en particular para el articulo. Colocar en el centro esta experiencia de lucha y animar a que le podamos dar formas especificas en nuestras ciudades y pueblos a Movimientos en la misma dirección. Lo que sigue a continuación son partes de ese texto. Esperamos que nos ayuden a profundizar sobre la urgencia e importancia de la lucha por la llamada TARIFA CERO.

“El Movimento Passe Livre (MPL) cumple con ambos requisitos: ha sido el disparador de las masivas manifestaciones de junio, al descargarse contra sus convocatorias una brutal represión policial que enervó a la población, y es uno de los más sólidos representantes de la nueva cultura política que pretendemos revisar (…) Durante cinco semanas la ciudad de Salvador (Bahia) fue sacudida por las constantes manifestaciones de decenas de miles de estudiantes que protestaban por el aumento del precio del pasaje, de 1,30 a 1,50 reales. Entre el 13 de agosto y mediados de septiembre de 2003, más de 40 mil personas realizaron cortes de calles y avenidas, bloquearon lugares neurálgicos para la circulación y le plantaron cara a las fuerzas represivas. La oleada de protestas se conoce como Revolta do Buzu (en referencia a los autobuses) y se la considera como la carta de nacimiento del movimiento por el pasaje gratuito o passe livre.

Se trató de un movimiento de estudiantes pobres y de clase media baja, de colegios secundarios y de universidades, pertenecientes a familias de trabajadores precarios y desempleados, en las que el presupuesto de transporte representaba el 30 por ciento del salario mínimo. Las asociaciones estudiantiles, distanciadas de la vida cotidiana de los estudiantes, no jugaron ningún papel en un movimiento caracterizado por su rápida radicalización, protagonizado por personas que nunca habían participado en manifestaciones. Esos jóvenes sin experiencia política pero acostumbrados a desafiar a las autoridades (colarse en los autobuses, bailar samba y beber en las plazas, danzar capoeira y escuchar pagode en espacios públicos) rechazaron la ‘dirección’ de las entidades que los representaban y de los partidos, pero estaban en primera fila en los cortes de calles resistiendo a la policía (Nascimento, 2011)[2].

Las multitudes estudiantiles rechazaron a las entidades que los decían representar y tomaron decisiones sin mediaciones, en torno a las tareas comunes a todos. En los bloqueos que se extendieron por toda la ciudad se realizaron asambleas que sólo decidían en base al consenso y rechazaron la creación de comisiones, funcionando de modo estrictamente horizontal con la expresa voluntad de ‘evitar la formación de una nueva burocracia estudiantil en las calles’ (Nascimento, 2011: 9). Sin embargo, la sensación dominante entre quienes se manifestaron asegura que perdieron en el terreno institucional lo que habían ganado en las calles.

En efecto, militantes de las organizaciones estudiantiles ‘oficiales’ se proclamaron representantes del movimiento y negociaron un acuerdo con el municipio que contribuyó a la desmovilización sin haber conseguido ninguno de los objetivos de las movilizaciones (Saraiva, 2010: 65). Diversos análisis coinciden en que si bien los militantes de partidos de izquierda fueron directamente responsables de la convocatoria de la primera manifestación en Salvador, cuando el movimiento se masificó se colocaron a un costado esperando el agotamiento de las movilizaciones (Nascimento, 2011).

En paralelo se desarrollaba, desde 2000, la Campanha pelo Passe Livre Estudiantil en Florianópolis, aunque ya había pequeños grupos en São Paulo y otras ciudades que enarbolaban la misma demanda. La organización Juventude Revolução ligada al PT fue la que inició el trabajo local llevando el debate sobre el pase libre a todos los colegios secundarios y promoviendo pequeñas manifestaciones, que crearon las condiciones para que en 2004 se movilizaran entre 15 y 20 mil estudiantes en una ciudad de 400 mil habitantes (Coletivo Maria Tonha, 2013).

El colectivo que impulsaba el movimiento por el pasaje gratuito fue expulsado de la organización juvenil, según Marcelo Pomar porque pensaban que los jóvenes debían ser independientes y ‘no deben estar tutelados por una organización adulta’ (Coletivo Maria Tonha, 2013). Los jóvenes de Florianópolis, como los de muchas ciudades, hicieron circular el video del cineasta argentino Carlos Pronzato, Revolta do Buzu, que resultó un estímulo para sus colectivos. En mayo de 2004 el municipio decidió un aumento del transporte, que ya acumulaba aumentos del 250% en los diez últimos años. La movilización consiguió la anulación del aumento luego de diez días de grandes manifestaciones que llegaron a cerrar los puentes que unen la isla con la parte continental de la ciudad en las horas de tránsito más intenso, y de acciones directas como saltar los molinetes, abrir las puertas traseras de los autobuses para que los usuarios ingresaran sin pagar, con asambleas en numerosos espacios públicos (Cruz y Alves, 2009).

El relato de las movilizaciones habla por sí sólo sobre la expresión en los espacios públicos de una manera diferente de protestar:

‘Cientos de secundarios, movimientos comunitarios del norte y el sur de la isla, estudiantes universitarios, madres, padres, profesores, actrices y actores, funcionarios públicos, sindicalistas, entre otros asalariados. El movimiento hip hop, los grupos de maracatu y de capoeira animaban las marchas. Después de unos días ya se había hecho hábito: grandes asambleas ocupando la Avenida Paulo Fontes (por la que se accede a la Terminal del Centro, la mayor de la ciudad) rebautizada calle de la Revuelta. Hablaban líderes comunitarios, representantes de grupos organizados, y también personas no vinculadas a ninguna entidad o institución, De repente hablaba aquella señora indignada con la situación, hablaba aquel joven con una propuesta de acción. Buena parte de los caminos se construían allí mismo (Cruz y Alves, 2009)’.

Aunque las instituciones estudiantiles y los partidos políticos no jugaron un papel destacado, al igual que en Salvador, debe señalarse el papel jugado por el CMI, expresión brasileña de Indymedia, en la difusión de las manifestaciones, de sus demandas y de los discursos de los protagonistas. Cuando los grupos existentes en diversas ciudades decidieron crear una organización nacional, el CMI jugó un papel importante en la coordinación y comunicación de los grupos, lo que permitió convocar el primer encuentro durante el Foro Social Mundial 2005, en Porto Alegre, sin contar con ningún aparato que los apoyara (Coletivo Maria Tonha, 2013) (…) El mismo día en que nació el MPL federal, la Plenaria Nacional aprobó un documento en el que se proclama ‘autónomo, independiente y apartidario pero no antipartidario’, define su objetivo estratégico es ‘la transformación de la actual concepción del transporte colectivo urbano, rechazando la concepción mercantil del transporte y abriendo la lucha por un transporte público gratuito y de calidad para el conjunto de la sociedad, fuera de la iniciativa privada’ (Movimento pelo Passe Livre, 2005). A ese conjunto de definiciones sólo habría que agregar, como se verá en los siguientes documentos del movimiento, las prácticas centradas en la acción directa y un horizonte anticapitalista.

El MPL nace con dinamismo y presencia en las principales ciudades de Brasil y mantiene la iniciativa durante un par de años, luego entra en un período de reflujo –como todos los movimientos del país- para retornar con fuerza hacia fines de la década. Para comprender un movimiento no es suficiente con observar y analizar sus expresiones públicas, las manifestaciones y acciones de calle, los congresos y encuentros, las declaraciones y programas que defiende, sino internarse en su mundo interior, en las relaciones que establecen sus miembros, en el carácter de sus encuentros y reuniones, para poder comprender la cultura que anima a ese sector social, sus modos de ver el mundo, las relaciones sociales en que se inserta. En el caso del MPL seguiremos su evolución a través de los principales eventos y campañas y nos aproximaremos a lo que sucedía en su interior, o sea las relaciones cara a cara en la vida cotidiana del movimiento.

Luego de su fundación se convocan varias jornadas de lucha y el II Encuentro Nacional realizado en julio de 2005 en Campinas. En ese encuentro de tres días el incipiente movimiento vivió su primer intento de cooptación por parte de dos pequeños partidos de la izquierda radical que quisieron modificar las resoluciones tomadas en Porto Alegre, el Partido Operário Revolucionário (T-POR ) y Construção ao Socialismo (CAS). Eso llevó a la plenaria a reafirmar sus posiciones en particular las que estaban cuestionadas, la horizontalidad y la independencia, y se decidió que ‘el movimiento se constituye a través una federación de grupos’ con un Grupo de Trabajo federal pero no una coordinación, que le hubiera dado un carácter más jerárquico (Passe, Livre, 2005a).

El 26 octubre el MPL convocó una jornada de luchas en conmemoración de la aprobación del pasaje gratuito para los estudiantes en Florianópolis, fecha que se convirtió en el Dia Nacional de Luta pelo Passe Livre. La jornada se realizó en trece ciudades incluyendo tres manifestaciones en São Paulo y se lanzó un periódico nacional distribuido en diez ciudades. Las movilizaciones oscilaron entre un centenar y 500 personas y en algunas ciudades se quemaron molinetes (Passe Livre, 2005b). El año siguiente se realizó el II Encuentro Nacional, entre el 28 y el 30 de julio, en la Escuela Nacional Florestan Fernandes, del MST, en São Paulo. Fue un encuentro decisivo ya que se consiguió consolidar el movimiento y se decidió reivindicar el pasaje gratuito para toda la población, no sólo para los estudiantes.

En el encuentro participaron 160 militantes de trece colectivos que formalizaron un pacto federal en base a los principios de horizontalidad, autonomía, independencia y la toma de decisiones por consenso, pero a su vez decidieron la creación de grupos de trabajo de comunicación, organización, apoyo jurídico y un grupo de estudio sobre transporte. En este punto la charla del ingeniero Lúcio Gregori, que fue secretario de Transporte entre 1990 y 1992 en la gestión municipal de la entonces militante del PT Luiza Erundina en São Paulo, contribuyó a profundizar la comprensión de la problemática entre los militantes más activos. Gregori sostuvo la tesis de que el transporte debe ser un servicio público y por lo tanto gratuito. Desde el momento que se cobra por la tarifa se crea un mecanismo que divide entre quienes pueden usarlo y quienes no pueden, por lo que la tarifa privatiza algo que es común a todos como el transporte. Recordó que ni la salud ni la educación son pagas y que del mismo modo el transporte debe ser costeado por quienes se benefician del servicio, ‘la clase dominante que necesita del transporte colectivo para que sus empleados se trasladen hasta el lugar de trabajo’ (Movimento Passe Livre, 2006).

En este punto, el movimiento produce un viraje importante. Por un lado las luchas habían menguado, los grupos de base se debilitaron y no se consiguió la principal demanda, lo que algunos sintieron como una derrota. Por otro, el núcleo activo del movimiento consigue consolidar un tipo de funcionamiento diferente al tradicional y comienza a profundizar debates que lo llevaron a transitar del ‘passe libre’ a la ‘tarifa zero’. En esta primera etapa habían conseguido no sólo poner en pie un movimiento sin ningún apoyo institucional, sino también instalar el debate sobre la problemática del transporte en la sociedad.

En una ciudad como Brasilia (2,5 millones de habitantes), el MPL llegó a estabilizar un colectivo que oscilaba entre 40 y 80 personas. Después de 2006, en un período de siete años sin aumentos del precio de los pasajes, quedaron entre ocho y veinte en promedio. Realizaban tres tipo de actividades: ‘acciones directas en la calle, estudiar e informar sobre el transporte colectivo y la movilidad urbana, con cortes de clase, raza y género, y presiones sobre los poderes públicos con propuestas de pasaje libre y tarifa cero’ (Zibechi, 2013). Esos grupos tenían una intensa vida interior y una potente convivencia. Los jóvenes universitarios que años después crearon el MPL en Brasilia, realizaron en 2001 un campamento de un mes de duración, lo que revela la intensidad de los vínculos que establecían (Duques, 2013: 3) (…)

En la situación de reflujo que se instala a partir de 2006, ‘el movimiento ingresó en un denso, y muchas veces tenso, proceso de reflexión, procurando entender qué había ´fallado´ en la lucha contra las tarifas’ (Saraiva, 2010: 70). Desde el interior del MPL de São Paulo, por ejemplo, se sintió que el no haber podido frenar los aumentos de 2006 y la falta de propuestas sobre cómo continuar la lucha, tuvo un fuerte impacto interno: ‘Los militantes se sintieron estafados, exhaustos, varias personas se apartaron y el movimiento entró en una larga fase de reestructuración’ (Legume y Toledo, 2011). Ese período se extiende hasta 2010, con variaciones según regiones y ciudades.

La adopción del objetivo estratégico de la ‘tarifa cero’ fue apenas uno de los virajes del movimiento. Los demás irán en el mismo sentido: la profundización de su carácter popular y anticapitalista. Despegarse de la consigna de ‘pasaje gratuito’ fue también un modo de ir más allá del movimiento estudiantil para levantar una propuesta que involucra a toda la población. La formación de grupos de estudio y el asesoramiento de técnicos militantes como Gregori, le permitieron al MPL profundizar sus conocimientos sobre el transporte y la ciudad, comprender mejor las consecuencias políticas de la existencia de ciudades segregadas en lo espacial y racial, y asumir la inserción del movimiento en una larga historia de luchas y revueltas contra los aumentos de tarifas con expresiones notables entre 1974 y 1981 en Rio de Janeiro, São Paulo, la Baixada Flauminense, las ciudades satélites de Brasilia y Salvador (Filgueiras, 1981; Ferreira, 2008). Todo esto le permitió al MPL convertirse en referencia en el debate sobre el transporte y sobre el derecho a la ciudad que es el núcleo de la propuesta sobre la ‘tarifa cero’.

Un segundo viraje tendrá repercusiones aún más profundas ya que se relaciona con el carácter de clase y con el modo de sentir las opresiones. En Brasilia, ‘desde 2007 y 2008 el MPL cada vez hace más trabajos en las escuelas secundarias y los barrios de las periferias’, reflexiona el militante Paíque Duques Lima (Zibechi, 2013). En São Paulo el MPL ‘percibió que necesitaba diversificar sus frentes de actuación iniciando trabajo en algunas comunidades, con destaque en la Zona Sur’, la más pobre de la ciudad (Legume y Toledo, 2011). Sin embargo, cuando comenzaron a trabajar en las periferias urbanas encontraron una población que resistía los desalojos por la especulación inmobiliaria y la Copa del Mundo de 2014, involucrada en asociaciones comunitarias, en partidos políticos, ONGs y también en el tráfico de drogas. Como señala Duques desde Brasilia, ‘el mismo camino hicieron los Comités Populares de la Copa’ que ‘empezaron a tener fuerza en las remociones de barrios enteros’ (Zibechi, 2013).

Esa opción implicó también cambios en la integración del movimiento. Si en São Paulo el trabajo en las periferias le otorgó mayor legitimidad al MPL, en Brasilia hubo un verdadera mutación de clase y de raza: mientras los fundadores eran jóvenes de clase media y media baja y la presencia de negros era excepcional, después de 2008 aparecen ‘jóvenes oriundos de las ciudades en torno de Brasilia’ (Guará, Taguatinga, São Sebastião, Ceilandia y Samambaia), de familias pobres y una mayor presencia de negros (Saraiva, 2010: 85). Es el tipo de personas que no encuentran ‘su’ lugar en una institución formal, sea un partido de izquierda, una entidad estudiantil o un sindicato.

La identidad del movimiento se expresa, desde este punto de vista, en el posicionamiento contra un conjunto de opresiones de clase, de género, de raza y, aunque no lo explicitan, también generacionales. En suma, un rechazo a todas las opresiones, lo que supone que en las actividades procuran evitar la clásica división del trabajo en función de los géneros y del color de piel. El MPL comienza a reflejar en su composición el compromiso con los más pobres, los negros, las mujeres y los que no tienen acceso al transporte y a la ciudad. Negros y pardos (o mestizos), sujetos a un mismo sistema de discriminación, se acercaron al movimiento por ver en él una interlocución con sus luchas y porque los negros que integraban el MPL participaban en las acciones del movimiento anti-racista.

Para 2010, cuando comienzan a reactivarse los movimientos urbanos, el MPL era una organización nacional implantada en las principales ciudades, con vínculos fluidos con otros movimientos, convertido en referencia en el debate sobre transporte y reforma urbana. Contaba con miles de militantes formados y experimentados que en cinco años realizaron cientos de acciones de calle (desde pequeños actos testimoniales hasta manifestaciones de 10 mil personas), volanteadas, ocupaciones de edificios públicos y de predios, tomas de terminales de autobuses, cortes de calles y autopistas, y contaban con medios de comunicación en los que se informaban cientos de miles de brasileños. Era un movimiento relativamente pequeño, pero en modo alguno marginal, como lo demuestra el hecho de que al lanzar la campaña Tarifa Zero en 2011 participaron personalidades tan conocidas como la ex alcaldesa de São Paulo, Luiza Erundina.

Las formas de acción trascendieron las fronteras del movimiento y fueron asumidas por otros grupos y movimientos que estaban haciendo un proceso similar. Duques reflexiona que ‘la formación del MPL forjó una cultura de acción política que se desarrolló más allá de su propia lucha’, porque su experiencia organizativa influyó a militantes involucrados en otro tipo de acciones no vinculadas al transporte público (Duques, 2013: 7). Esa nueva cultura de lucha y de organización nació lejos de las instituciones, en espacios sociales relativamente autónomos que es donde puede nacer un discurso oculto y donde se fraguan las culturas disidentes, como señala Scott. Al analizar la relación discurso oculto-espacio social, destaca la dilución de la frontera entre teoría y práctica, presente en colectivos como el MPL: ‘Como la cultura popular, el discurso oculto no existe en forma de pensamiento puro; existe sólo en la medida en que es practicado, articulado, manifestado y diseminado dentro de los espacios sociales marginales’ (Scott, 2000: 149)”.

Pensamos que este magnífico texto del compañero y amigo Raúl Zibechi sobre la interesante experiencia del MPL pone las palabras necesarias para un debate que creemos imprescindible. Los nuevos contextos sociales que dibuja el capitalismo postcrisis no parecen en absoluto mejores que aquellos de dónde venimos: el empobrecimiento se generaliza enmascarado en procesos de precarización más difundidos entre distintos grupos de población, menos territorializados en barrios o lugares concretos. Las luchas en este escenario deberían partir siempre de la premisa de la universalización de los derechos, así como de la ampliación de los
mismos. Esto responde a una cuestión de justicia social, de empatía con las otras que también son nosotras. Pero también responde a la necesidad de crear luchas que sumen, que incluyan, que puedan vincular las distintas subjetividades y, sobre todo, que abran caminos hacia la emancipación de un sistema injusto y depredador.

[1]
[1] Agradecemos a Raúl Zibechi el permiso para reproducir aquí los siguientes fragmentos de su texto “Brasil. Debajo y detrás de las grandes movilizaciones”. Este texto forma parte del libro Descolonizar la rebeldía. (Des) colonialismo del pensamiento crítico y de las prácticas emancipatorias, publicado por Baladre/Zambra.

[2]
[2] Las referencias bibliográficas citadas por Raúl Zibechi se pueden encontrar en el mencionado libro Descolonizar la rebeldía.

¿El grupo o la sociedad es la suma de lxs individuxs (o de las necesidades de lxs mismxs) que la componen?

El todo es mayor que la suma de sus partes” (Psicología Gestalt)

Evidentemente sin personas (individuxs) no hay sociedad, ni hay grupo. Pero si hay un logro psicológico del capitalismo liberal es este precisamente el pensamiento individual frente al del común/social/colectivo. Y este pensamiento que reduce a un grupo a la suma de individualidades es toda una ceguera. Los grupos (y sociedades) para empezar pueden que no sean sumas, pueden que al interactuar sean multiplicaciones, divisiones, restas o cualquier tipo de formula matemática que se nos ocurra… Ejemplo: “A veces en un grupo nos ha restado nuestro potencial individual y otras nos ha multiplicado por 10 nuestras fuerzas individuales”. Ahí es donde el axioma o la premisa de partida se complementan y se hace más compleja. Otros factores que entran en juego son:

“redes de propagación”  de las que esa persona o ese grupo tenga.

La dinámicas de interacción o relación que el propio grupo crea bien reproduciendo un modelo ya establecido o bien de forma autónoma.

La estructura. Los grupos tienen una estructura implícita o explícita que asumen necesaria para su funcionamiento.

La historia común. Todos esos sucesos que han ido construyendo un relato común de sus vivencias.

La misión. El objetivo a largo plazo, el sentido de vida que el grupo construye.

¿Un Alma? Puede que haya un sentir común que se escape a la racionalidad. O una sustancia que une al grupo de una manera diferente.

El Contexto. Aquellos elementos que rodean a las personas que se mueven en un determinado escenario social-historico-político que les da unos límites de actuación del que puede querer salir o no.

Lo “que no se es” o lo que no se tiene. El grupo al igual que la persona también lo compone aquello que no se es, los anhelos, deseos, frustraciones, limitaciones, falta de recursos…

Viendo estos otros factores, lo que era una suma puede que sea una suma ponderada porque en el grupo Paquita, no cuenta igual que Menganita. Además sabemos gracias a la psicología de los grupos sabemos que el individuo no se comporta de igual manera en un grupo que solo y además según el tamaño sus comportamientos van cambiando. Es el debate también de una parte de la psicología: ¿Terapia de grupo o Terapia en grupo? (Esta última la más utilizada, no se hace terapia al grupo como ente sino a los individuos dentro de un grupo).

Personalmente esta premisa o axioma atomista de que el grupo es una suma de individuos es casi una forma de decirle que si al liberalismo. En la filosofía de esta doctrina económica-social esta: “Un voto, una persona. Un comprador, un ciudadano”. Mientras mejor este Emilio Botín mejor para la sociedad. Mientras más feliz sea mi vecina, mejor para la de la Palmilla. Sin embargo asumir esto es no visualizar el conflicto y ser miopes a las desigualdades.  Incluso a las clases sociales, que en mi opinión de alguna forma siguen existiendo aunque dentro de ellas haya muchas microsegmentaciones. Clases bajas y dentro de ellas: precarias, “dependientes”, funcionariado bajo, estudiantes…

Para saber más:

Foucault

Estructuralismo

Psicología de los grupos

Ecologismo Social

¿Si entender lo social y lo grupal es tan complejo (difícil) porque no nos centramos únicamente en el individuo?

Visto de esta manera es tentador abandonar la visión social y centrarnos en lxs individuxs únicamente. O mejor centrarnos entonces en el Yo (en el ego), pues es lo único de lo que tenemos certezas empíricas directas y control más o menos directo.

Lo primero que me presenta  dudas es que “la persona” por si sola sea mucho menos compleja que entender la sociedad. Lo segundo la convicción de que la persona por sí sola NO EXISTE, quiero decir existe el “Ser Social” el ser que se construye en base a su entorno, que se modela a la par que también modela su propio entorno. Los “experimento” de seres humanos que desde chicos viven sin sociedad dan como resultados animales que poco o nada tienen que ver con lo que llamamos ser humano.

Sobre todo creo que un grupo que su “misión” principal es la transformación social el renunciar al análisis social es todo un error. Cuando su objeto de cambio es precisamente la sociedad. Por el contrario pienso que será una suerte tener una buena sociología y  aprovechar nuestras herramientas de análisis crítico. Muchas venimos de la comunidad universitaria de las ciencias sociales criticas, utilicemos nuestras capacidades, nuestras herramientas para precisamente deconstruir su discurso.

Para saber más:

Sociología

Raúl Zibechi

¿Para que haya un cambio social tiene que haber un cambio individual?

Si fuera verdad que cambiando todos individualmente cambiaria automáticamente el sistema-estructura haríamos bueno el capitalismo. Este es uno de los argumentos procapitalistas: “No es el sistema es las personas”, “El problema no es el estado es la corrupción”… La gente de una manera u otra puede que ya perciba las realidades injustas y que se esfuerce en ser lo más “buena” posible, pero sin embargo el cambio no se produce. Si fuera de esta manera es solo un problema de gestión podemos pedir que haya mejores gestores para que las estructuras den como resultado un cambio social. Sin embargo el desarrollo personal e individual de una persona sin más no da como resultado mejores sociedades, en muchos casos da lugar a todo lo contrario. Así como que botín genere más riqueza, que la Ford cree más puestos de empleos, que la UMA tenga mayor número de estudiantes no crea una mejor sociedad. Que yo me desarrolle intelectualmente, que me deconstruya más o me sane mis traumas de la infancia puede que no dé a parar en ningún tipo de cambio social. Es más puede que genere tanta desigualdad, asimetría y alejamiento con el resto de mortales que me produzca una continua insatisfacción de por vida en mis relaciones con las otras. Por eso es importante que determinemos que tipo de cambio y en qué dirección va ese cambio. No es tema baladí, ¿Cómo se produce un cambio profundo?, ¿Qué nos lleva a cambiar?, ¿Para qué cambiar?, ¿Con quién cambiamos?…

Un ejemplo de cambio social no determinado por un cambio previo individual es por ejemplo un terremoto, un accidente nuclear, un bloqueo económico, un “corralito”… una circunstancia externa a los individuos de un grupo/sociedad pero que hace que todos tomen una perspectiva muy diferentes de su contexto-vida sin una deconstrucción previa de ningún tipo. Circunstancias no individuales que determinan las conciencia colectiva de los grupos/sociedades, vivir en una isla, que haya mucho viento, que en tu país las castas estén naturalizadas… Lo que esto nos demuestra es que en el cambio también juegan aspectos en apariencia “coyunturales”, “azaristicos” o no “previsibles”.

Si aceptáramos la premisa del título del epígrafe, incluso el determinismo Marxista podría tener razón: “La revolución es un proceso científico.”. Sin embargo la realidad nos da de golpes continuos contra un muro, se dan todas las condiciones objetivas para que esta ocurra, pero no prende la mecha de la revolución. Tiene que haber algo más que estemos pasando por alto que una mera suma de cambios individuales que llevan a un gran cambio global. Incluso podrían asumiendo esta idea tener razón los Postmodernos: “La historia ya no existe, lo que existe son una gran concatenación de microhistorias.”

Sin negar parte de las razones de estos pensamientos, creo que en lo concreto derivan en prácticas que gozan de poca mirada global, muy fraccionadas, y que no encuentran conexiones. Es posible que el problema no sea que ya no exista la historia, sino que ahora y siempre la historia la escriben los que mantienen posiciones de poder. El problema es que la historia no la escribimos como un sujeto común “los oprimidos”. ¿Por qué? Aquí intuyo que está la clave. No existe ese sujeto común (¿la clase obrera?, ¿los de abajo?…) o sujetos comunes de cambio (¿Las precarias?, ¿Los ecologistas?…)  Está todavía muy por construir y de estar ya construidos falta encontrar las relaciones transformadoras entre ellas. Desde la diversidad, nos faltan espacios comunes y de encuentros que generen una autonomía transformadora.

Eso creo que es en parte Zambra/Baladre, un sujeto común de cambio que posibilita un espacio común y autónomo para una lucha transformadora desde la diversidad. Por tanto el grupo tiene una esencia más allá de que la persona concreta (Yo, Menganita o Paquita…) entre o salga del grupo. La persona pone parte de sus características en el grupo, pero el grupo mantendrá parte de su esencia inalterada o si no será otro grupo.

Entonces ¿Las revoluciones serán espontanea? Pues intuyo que tendrá un elemento de espontaneidad. Como la de unxs chicxs que deciden acamparse en la plaza del Sol, tras una manifestación donde la policía les reprime. Pero todo eso se dará bajo la tierra bien abonada de nuestras luchas cotidianas, locales y globales. Ese es nuestro trabajo arar. Crear continuamente condiciones para que algún día la chispa adecuada de con la tecla que desborde el sistema. Y seguramente ese solo sea el inicio de un proceso tan fuerte de cambio que no lo viviremos nosotras, ni siquiera los hijos de esta generación… ¿Por qué nos creemos tan especiales? Si la lucha de clases ha existido prácticamente desde que el mundo es mundo porque vamos a tener el privilegio de ver la abolición de la misma. Me gusto una charla que dio Raúl Zibechi en CGT, empezó preguntándonos ¿Por qué creo que no será posible la revolución? Mayores niveles de represión y más eficaces, cambios sociales a los que no damos respuesta, falta de redes reales de apoyo mutuo, debilidad del movimiento sindical, falta de militancia… Esto no nos debería desanimar sino retar, porque ya lo decía Durruti: “llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”. El nuevo mundo se parirá espero entre todas en este vertedero y habrá que amamantarlo y cuidarlo por personas que como nosotras ya se están atreviendo a intentar vivir la utopía (La IdeA). Nosotras estamos viviendo un momento histórico muy especial y tenemos las herramientas para allanar el camino para que otras sigan con una ancestral lucha para que otro tipo de vida más justa se produzca para todxs.

 Para saber más:

A ti misma!!!

Textos Libertarios (Taibo “Repensar la anarquía”, Bookchin, Malatesta, Zapatistas…)

La lluvia ausente

     No hay comida. Para nosotros no hay. La alacena ya se vació y no le queda, siquiera, un fisco de dignidad. Está reseca y despintada. Sus vetas se cuartean como queriendo llorar. Pero no hay agua para lágrimas. Solo le queda dolor. La alacena se muere solitaria. Pero yo no pienso perecer con ella. Los chinijos ya no juegan, apenas tienen fuerzas. El cielo azul se hizo eterno en esta isla sedienta. Otros sí comen. Nosotros ya no. Una vez más, no. Somos los invisibles, los fantasmas que se acercan hasta el puerto y se arremolinan en las sombras, esperando barco. Cualquiera que navegue desde la miseria hasta la pobreza.

     La lluvia se olvidó de nosotros y nos abandonó a nuestra suerte. Las tierras se cuartean y nos señalan el camino. Fuera. Fuera de la isla, si queremos sobrevivir. Y le hacemos caso a la tierra sabia y nos vamos, maldiciéndola, siguiendo la luz de los que se fueron antes.

     Encontraremos barco y hacinados en sus bodegas llegaremos a otra isla. Deambularemos por sus calles y sus plazas. Trabajaremos sus campos y serviremos sus mesas. Y cuando la vida se reconcilie con nosotros, cuando llueva agua y justicia, entonces volveremos a Fuerteventura.

Nota: durante los siglos XVI al XX, las islas de Lanzarote y Fuerteventura sufrieron periódicas sequías que trajeron hambre, desesperación, emigración y muerte a sus habitantes. Miles de personas murieron y otras miles se desplazaron hacia otras islas (sobre todo Gran Canaria y Tenerife), donde deambulaban por calles y plazas en busca de alimento.

Marianito

Investigando la sorprendente trayectoria humana y política de Antonio Espinosa Rodríguez, Antoñito el Dulcero, (cuya biografía esperamos publicar en los próximos meses), nos encontramos con un desconocido y luctuoso suceso que tuvo como protagonista a otro majorero: Mariano Cabrera López, Marianito. Esta es su resumida historia.

Antoñito, que había emigrado hacia Tenerife desde La Oliva en 1924 con deiciséis años, fue un activo militante anarquista, ideología mayoritaria en el Santa Cruz de entonces. Participó activamente en todas las huelgas, mítines y actos que acontecieron en la capital tinerfeña durante la segunda República; fundador de las Juventudes Libertarias, fue detenido y encarcelado en numerosas ocasiones; conoció a Durruti y sufrió el destierro, la represión y la cárcel tras el golpe de estado de julio de 1936. Murió, humilde y anarquista, en su Fuerteventura natal donde se había convertido en un conocido personaje por la calidad de sus dulces, por ser un amante del folclore majorero (era de los pocos que aún conservaba la costumbre de tocar las lapas en las parrandas), por ser un enamorado y defensor de la lucha canaria y por ser imbatible en el juego de las damas.

Entierro de Marianito.

En una entrevista realizada en 1992, Antoñito recuerda el siguiente acontecimiento: Me acuerdo también de otra huelga que hubo, con un muerto, precisamente de Fuerteventura, un luchador llamado Marianito Cabrera, de Tiscamanita, sindicalista muy conocido allí y buena persona. Iba por la calle San Martín, para la casa cantando y un guardia municipal llamado Abreu, una mala persona, se metió con él. Marianito, que iba bebido, le contestó y el guardia municipal lo mató. Al día siguiente hubo una huelga general, ¡pero de todo!, ¡se paralizó todo1!

Marianito había sido un excelente luchador de lucha canaria y en el momento de su asesinato trabajaba como empleado en las labores de carga y descarga en el puerto de Santa Cruz siendo miembro de la Federación Obrera. Su caso sirve para explicar el clima de tensión que se vivía en aquellos momentos. También sirve para explicar cómo la solidaridad entre las clases populares estaba arraigada y cómo actuaban los poderes políticos, policiales y judiciales.
Era un hombre conocido ya que practicaba el más popular de los deportes de la época. La luchada solía ser uno de los actos principales de cualquier fiesta que se preciase y, todavía en aquella época, los equipos solían representar a bandos, comarcas, pueblos, ciudades o islas. Pero también significaban lugares de encuentros populares, ajenos al control del poder, en donde los asistentes podían compartir, hablar y maldecir sin la necesidad de esconderse. Eran actos lúdicos en espacios liberados de la presencia de jefes, patronos y policías (su presencia solía ser testimonial) en donde tanto los practicantes como el público compartían la misma extracción social, las mismas penas y las mismas alegrías. Y los buenos luchadores, amén de obtener una fuente de ingresos complementaria, eran reconocidos popularmente. Para obtener ese reconocimiento debían ofrecer espectáculo dentro de las ya consabidas reglas ancestrales de ese juego convertido en deporte. Fue el caso de Marianito.
Ya con dieciocho años era un consumado y reconocido luchador que era llamado a participar en todas las luchadas -en la mayoría representando al bando o partido de Santa Cruz- por muchos pueblos y ciudades de Tenerife. En otros casos formaba parte de la selección insular en sus históricos enfrentamientos contra Gran Canaria o, incluso, participando en bandos que dividían la ciudad en dos, como la luchada organizada por la asociación libertaria Luz y Vida en julio de 1924 y en la que capitaneó el bando norte frente al que representaba a los barrios del sur capitaneado por José Martín, Sopo.
Algunas veces se realizaban también luchadas que enfrentaban a tinerfeños y a majoreros residentes en la isla. De una de ellas obtenemos esta crónica sobre Marianito y sus mañas: Mariano Cabrera nos hace olvidar las peripecias de la lucha anterior haciendo derroche de su arte (la anterior brega, entre Leonardo elZurdo y Luciano Piel Roja, acabó en separada). A tres adversarios hizo sucumbir, entre ellos al maestro José López y todos fueron derribados con la suprema habilidad e insuperable destreza que caracterizan a este gran luchador, de ataques fulminantes y sorprendentes…¡Bravo por Marianito! Eso es tener sangre y genio de luchador. (El respetable público aplaude calurosamente al pequeño héroe y caen algunas pesetas, no tantas como merecía el campeón)2.
A pesar de no ser muy corpulento, Marianito despertaba el asombro y la consideración de los amantes a las buenas luchadas. En otra crónica se realiza la siguiente semblanza: Algunos luchadores llegaron a ser verdaderos ídolos para los aficionados; a muchos nos agradaba ver en el terrero por la limpieza de su juego, por el nervio o animosidad en las defensas; pocos lograron inspirar la sensación de dominio que conquistaron Guerra Brito, Mariano Cabrera y Rafael Déniz. No obstante, consideramos que fue Mariano Cabrera el luchador de la emoción. Algo así como los que los críticos del toreo nos dicen de Belmonte, este Marianito se nos presentaba siempre desgarbado y apático; pero agarraba y desaparecía el Mariano Cabrera, con su aire de poca cosa, para convertirse en Marianito, el maestro de las luchas más gallardas, limpias y dominantes3.
Las últimas luchadas en las que participó Marianito -de las que hemos encontrado referencias- datan de 1927. Cinco años más tarde se ve envuelto en un extraño suceso, cuando de madrugada es sorprendido en una chalana acompañado de otro hombre, en plena bahía del puerto de Santa Cruz. Al ser llamados a detenerse por dos soldados -ya que efectuaban movimientos de desconfianza– emprendieron la huida, por mar y por tierra, razón que bastó para que les disparasen aunque sin que resultasen heridos. Después de una larga persecución fue detenido sin que sepamos el objeto de su navegación nocturna.
Peor suerte tendría la noche del 11 de noviembre cuando resultó muerto de un disparo por la espalda efectuado por el guardia municipal Vicente Pérez Soto, al que Antoñito confunde en su relato con un tal Abreu. La versión policial explica que esa noche cuatro policías municipales vestidos de paisano efectuaban labores de vigilancia en la calle San Martín cuando advirtieron que dos hombres –Marianito y Ramón Expósito- se dedicaban a pegar pasquines en las paredes de carácter comunista y como tenían órdenes de su jefe de prohibir tales hechos los requirieron dándoles el alto. Los obreros se habrían resistido, con agresiones e insultos, sacando una navaja. Se efectuaron disparos al aire y el guardia Pérez Soto habría disparado en su huida a Marianito, perdiéndolo de vista. Detenido Ramón Expósito lo llevaron a la Casa de Socorro para que se curara de las heridas encontrándose con que Marianito ya estaba allí herido. A los dos días fallecería.
La versión del acompañante de Marianito es diferente. Según éste, él y Marianito se encontraban en una esquina despidiéndose e incluso invitó a Marianito a tomarse una copa, a lo que se negó alegando que hoy tenía que trabajar en el muelle. En ese momento aparecieron tres individuos vestidos de paisano, a los que no conocían, que los obligaron a levantar las manos y comenzaron a registrarlos. Como pensaban que eran ladrones tanto Marianitocomo él se resistieron, momento en que los policías, que no se habrían identificado, sacaron las pistolas efectuando varios disparos, uno por la espalda a Marianito a muy corta distancia. A él lo esposaron y apalearon y Marianito, atemorizado y herido, logró huir.
El parte médico especificaba que la herida mortal de Marianito le había afectado la pleura y el pulmón derecho causándole una hemorragia interna. Al día siguiente fueron cesados por el alcalde el jefe de la Guardia Municipal y los cuatro agentes involucrados4.
Conocidos los hechos, al día siguiente se produce un cese en la actividad laboral que tiene carácter espontáneo, como espontánea fue la concentración de más de mil personas frente al Gobierno Civil de la que sale una comisión que se reúne con el gobernador para hacerle llegar su protesta. Para el día 14, cuando se conoce el fallecimiento de Marianito, se decreta una huelga general convocada por la Federación Obrera que paraliza totalmente la ciudad. Durante el paro acaeció otra muerte: un comerciante viajaba en su coche conducido por su chófer, el joven de 19 años Celestino Ramos, quienes, según la versión del empresario, desconocían la orden de paro total. Al transitar por La Cuesta, rumbo a La Laguna, el coche fue apedreado por varios obreros. Una de las piedras golpeó la cabeza del joven chófer que falleció.
A las tres de la tarde se procede al entierro de Marianito. La manifestación popular de apoyo desbordó todas las previsiones y más de cinco mil personas acompañaron al cortejo fúnebre. El féretro, con la bandera del Gremio de Carga y Descarga, fue llevado a hombros por sus compañeros. Un mes después la Plaza de Toros de la capital acogerá una luchada benéfica para recaudar fondos para los familiares de Marianito y Celestino Ramos.
Este episodio tendrá su desenlace casi un año después. En octubre de 1934 tendrá lugar el juicio contra el guardia municipal que asesinó a Marianito. En el juicio se mantuvieron las dos versiones antes explicadas y el fiscal pidió que se declarara culpable al reo por un delito de homicidio. El guardia Vicente Pérez Soto fue declarado inocente. La sentencia no sorprende tanto por su veredicto -algo a lo que estaban acostumbrados los obreros- como por los motivos de su absolución. La defensa había llamado a declarar a dos médicos que afirmaron que Marianito no había fallecido por el disparo sino por una peritonitis que le sobrevino por tener la víctima un hígado muy voluminoso y enfermo5. Caso cerrado.
1El Surrón, nº5, junio – julio 1992.
2La Prensa, 17 de septiembre de 1917
3La Gaceta de Tenerife, 17 de agosto de 1922.
4Las citas y las versiones están basadas en lo relatado en La Gaceta de Tenerife del 12 de noviembre de 1933.
5La Prensa, 21 de octubre de 1934.

La sociedad comunal como una alternativa al capitalismo

Objetivo prioritario: exterminar el capitalismo. El capitalismo es barbarie. Aparte del expolio que ejerce contra la naturaleza, el capitalismo tiene unas exigencias sistémicas que exigen que la propia humanidad sea una víctima permanente. En su seno, la vida humana no puede florecer

Objetivo prioritario: exterminar el capitalismo

No nos cansamos de repetir que el capitalismo es barbarie. [1]Aparte del expolio que ejerce contra la naturaleza, el capitalismo tiene unas exigencias sistémicas que exigen que la propia humanidad sea una victima permanente.[2] Dentro del capitalismo, la vida humana no puede florecer, sometida como está a esa constante agresión en términos de la explotación y alienación que exige la propia sobrevivencia del sistema: “la explotación y el control capitalista se apoya, no tanto en un poder soberano visible, sino en el sistema de leyes que regula toda la vida de la sociedad”. [3]

En el análisis teórico de las leyes de funcionamiento del capitalismo, Karl Marx nos indica como, “la riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías […] La fuerza de trabajo sólo existe como facultad del individuo vivo. Su producción presupone la existencia de este […] El valor de la fuerza de trabajo (una mercancía más) se resuelve en el valor  de determinada suma de medios de subsistencia […] La suma de medios  de subsistencia necesarios para la producción de la fuerza de trabajo, pues, incluye a los medios de subsistencia de los sustitutos, eso es, de los hijos de los obreros, de tal modo que pueda perpetuarse en el mercado esa raza de peculiares poseedores de mercancías […] El proceso de consumo de la fuerza de trabajo es al mismo tiempo el proceso de producción de la mercancía y del plusvalor […] El uso de la fuerza de trabajo es el trabajo mismo. El comprador de la fuerza de trabajo (el capitalista) la consume haciendo trabajar a su vendedor (el trabajador) […] El obrero trabaja bajo el control del capitalista, a quien pertenece el trabajo de aquel. [A su vez], el producto es propiedad del capitalista, no del obrero […] desde el momento en que el obrero pisa el taller del capitalista, el valor de uso de la fuerza de trabajo, y por tanto su uso, el trabajo, pertenece al capitalista […] El proceso laboral (y de trabajo) es un proceso entre cosas que el capitalista ha comprado, entre cosas que le pertenecen (explotación y alienación) [En resumen], ya no es casualidad que el capitalista y el obrero se enfrenten en el mercado como comprador y vendedor. En realidad, el obrero pertenece al capital aun antes de venderse al capitalista. Su servidumbre económica está a la vez mediada y encubierta por la renovación periódica de la venta de sí mismo […] El proceso capitalista de producción, es considerado en su interdependencia como proceso de reproducción, pues, no sólo produce mercancías, no sólo produce plusvalor, sino que produce y reproduce la relación capitalista misma: por un lado el capitalista, por la otra el asalariado”. [4]

En la praxis del sistema, el capitalismo del siglo XXI ha iniciado comportamientos letales que son exigidos por su propia transmutación: acentuar el empobrecimiento de las poblaciones y aumentar la brecha de las desigualdades sociales, económicas, políticas…, humanas. Thomas Piketty, un autor que intenta resucitar el difunto revisionismo socialdemócrata, alerta de que el capitalismo, en su riqueza y sus rentas mundiales, está más concentrado que nunca. Con registros tributarios de 20 países en 300 años, Piketty muestra que desde la última década del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial, la élite económica de Europa (el 1 por ciento de la población) concentraba el 60 por ciento de la riqueza. En los EEUU, estas desigualdades están todavía más acentuadas. Como buen humanista, Pikettyconsidera que la solución no vendrá del mercado y recomienda recurrir a la política pública para hacer que la economía crezca a la par con el rendimiento del capital, y propone un impuesto progresivo a las personas más ricas de 0,1 a 0,5 por ciento sobre fortunas menores a un millón de euros, el 1 por ciento para patrimonios entre 1 y 5 millones de euros, el 2 por ciento para casos entre 5 y 10, y entre 5 y 10 por ciento para quienes tengan más de 100 millones de euros.[5] Las cifras que maneja le convencen de que la desigualdad es inherente al capitalismo, pero que puede ser humanizado con un buen sistema fiscal progresivo. El autor no está en contra del capitalismo en su totalidad, sino que sólo busca modificar su sistema distributivo.

(…)

 

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[1] Este segundo artículo forma parte de una trilogía: procesos, alternativas, e instrumentos contra el capitalismo. El primero de ellos se publicó como José Iglesias Fernández. El municipalismo como un proceso contra el capitalismo. En espaifàbrica.cat. http://espaifabrica.cat/index.php/politica-institucional/item/830-el-municipalisme-com-a-procés-contra-el-capitalisme

[2] Publicado originariamente en catalán. Ver http://espaifabrica.cat/index.php/politica-institucional/item/843-la-societat-comunal-com-una-alternativa-al-capitalisme

[3] Michael Hardt y Antonio Negri. Commonwealth. 2009. En

http://korotonomedya.s3.amazonaws.com/Michael_Hardt_%26_Antonio_Negri_-_Commonwealth.pdf

[4] Karl Marx. El capital. Siglo XXI editores, 1998.

[5] Thomas Piketty. Le capital au XXIe siècle. Seuil, 2013.

 

 

 

 

Primera derrota del neoliberalismo europeo

El triunfo de Syriza coloca a la troika ante el dilema de la intransigencia, que puede ser el primer paso hacia la disgregación de la Unión, o el pragmatismo, que implica bajarse del programa de ajuste neoliberal. Para la nueva izquierda se abre un período luminoso pero, a la vez, lleno de obstáculos que pueden socavar su prestigio como alternativa al sistema.
“Grecia deja atrás cinco años de austeridad catastrófica, deja atrás el miedo y el autoritarismo, deja atrás cinco años de humillación y sufrimiento”, dijo Alexis Tsipras en el acto de la victoria en la noche del domingo, cerca de la plaza Syntagma de Atenas, ante miles de votantes de Syriza.

“Grecia tiene que pagar su deuda porque eso forma parte de las reglas del juego en Europa”, declaró Bruno Coeuré, miembro del directorio del Banco Central Europeo (BCE) apenas conocer el resultado. “No hay espacio para un juego unilateral en Europa”, agregó, enseñando las uñas en nombre de la mayor institución financiera europea.

Del mismo modo se pronunciaron los diferentes voceros de la troika, como se llama al trío integrado por el BCE, el FMI y la Comisión Europea, que desde que comenzó la crisis griega vienen monitoreando las sucesivas reformas que exigieron al país. Sólo el presidente francés, François Hollande, esgrimió un tono más amable, al comprometerse a mantener estrechos vínculos con el nuevo gobierno griego “para promover el crecimiento y la estabilidad en la zona euro” (Xinhua, 26 de enero de 2015).

Con las horas, se fue imponiendo un clima menos agresivo hacia la nueva realidad griega. Es que el triunfo de Syriza fue arrollador. Alcanzó el 36,5 por ciento y 149 diputados (99 más 50 de premio al partido más votado), frente al 27,7 y 77 escaños de la derechista Nueva Democracia, del exprimer ministro Georgios Samaras. El tercer lugar lo ocupa el partió nazi Amanecer Dorado con 6 por ciento y 16 escaños. Deetrás el recién creado To Potami (El Rio) con 16 escaños, los comunistas con 15, los socialistas que conocieron su mayor debacle con 13 y los nacionalistas de derecha, Griegos Independientes, con otros 13 escaños.

A dos escaños de la mayoría absoluta, Syriza acordó con Griegos Independientes para que su líder, Alexis Tsipras, fuera ungido el mismo lunes como nuevo primer ministro. Llama la atención que la ultraderecha conserva sus votos pese a que la mayor parte de sus dirigentes están en la cárcel, así como la debacle socialista, incluyendo el monumental fracaso del ex primer ministro Yorgos Papandreu que con su Movimiento de los Socialistas Demócratas no consiguió el tres por ciento mínimo para ingresar al parlamento.

Cuesta arriba

“El problema de los planes de Syriza es que pueden no ser lo suficientemente radicales”, puede leerse en la columna del Nobel de Economía Paul Krugman (The New York Times, 26 de enero de 2015). Semejante frase, escrita por un pensador liberal en el más importante diario estadounidense, debería ser motivo de reflexión para las autoridades europeas. Lo habitual sería que fuera pronunciada por radicales de izquierda que, sin embargo, hoy se muestran más bien pragmáticos y propensos a la negociación.

Según Krugman, para comprender el “terremoto político” griego hay que remontarse al 2010 cuando la troika impuso a Grecia “una combinación de austeridad y reforma”. El vendía al pueblo griego una fantasía económica que se tradujo en recesión, desocupación del 28 por ciento, desempleo juvenil del 60 por ciento, recortes salvajes de los servicios públicos y de los salarios. El país demorará años en volver a los niveles sociales anteriores a la crisis. Con esta política de austeridad, se esperaba reducir el gasto público y ahorrar lo suficiente como para pagar las deudas. No funcionó. “El gobierno griego está recaudando un porcentaje mucho más importante del piben impuestos, pero el pibha caído tanto que la recaudación tributaria se vino abajo”, escribe Krugman.

El resultado es que la deuda griega no dejó crecer, hasta alcanzar un abrumador 175 por ciento del pib, cuando en 2009 era del 100 por ciento. Una historia bien conocida por los latinoamericanos. Sigue el Nobel: “Dos años después de que comenzara el programa griego, el fmi buscó ejemplos históricos donde los programas de tipo griego, habían tenido éxito. No se encontró ninguno”. Concluye que ese programa no podía funcionar nunca y que ahora las soluciones de Syriza pueden quedarse a medio camino.

Una pregunta se impone: ¿porqué la troika impuso un programa que sabía que no iba a funcionar? La respuesta más probable es que nunca buscó la recuperación de Grecia sino su subordinación política al sistema financiero que la misma troika representa. El portal estratégico francésdedefensa.org lo dice sin vueltas: “La sociedad griega ha sido sistemáticamente desestructurada y disuelta en nombre de la austeridad, en beneficio de las fuerzas sistémicas y de los entornos transnacionales, a la vez autores y beneficiarios de la operación” (Dedefensa.org, 27 de enero de 2015). La barbarie financiera que destruye naciones y personas, concluye el portal, está criando movimientos antisistema.

El futuro inmediato es negro para el nuevo gobierno. Entre febrero y julio se concentran vencimientos de deuda por más de 20.000 millones de euros y, hasta el final del año, las amortizaciones avanzan hasta 30.200 millones, lo que coloca a Tsipras contra la pared: o mantiene la austeridad del gasto público para poder pagar a los acreedores (no sólo violando sus promesas electorales sino condenando a los griegos a seguir pasando hambre) o declara la cesación de pagos.

El principal portavoz mediático del capital financiero, Financial Times, apunta que Tsipras debe elegir entre ser “Hugo Chávez, el líder populista venezolano y adversario regional de Estados Unidos” o seguir el ejemplo de “Luiz Inácio Lula da Silva, el expresidente brasileño que al llegar al poder gobernó más como reformista que como izquierdista radical” (Financial Times, 26 de enero de 2015). La demonización del gobierno de Syriza está servida.

Ucrania como telón de fondo

En su primera medida de gobierno Tsipras suprimió ocho ministerios. El diputado y economista Yanis Dragasakis, asumió la vicepresidencia económica del gobierno y será el encargado de negociar con la troika. El economista Yanis Varufakis, que fue asesor del gobierno del socialdemócrata Yorgos Papandreu, asumió la cartera de Finanzas. En su libro El Minotauro global sostiene que Estados Unidos es el responsable de la crisis al haber creado un sistema financiero que le permite vivir de los flujos de capital del resto de economías. La de Defensa fue la única que recayó a su aliado nacionalista.

Entre las primeras medidas, todas destinadas a aliviar la situación de los más pobres, figura el aumento del salario mínimo (de 684 a 751 euros), un proyecto de ley para retornar a la negociación colectiva de los salarios y otro “para que los contribuyentes reciban mejores términos para devolver sus deudas”, que no deben superar el 30 por ciento de sus ingresos (El Economista, 27 de enero de 2015). Además se prevé que unos 300.000 hogares que viven por debajo del umbral de la pobreza reciban electricidad gratuita, muchos de los cuales han sido desconectados por impagos. Medidas apenas socialdemócratas que en el clima actual son tildadas como “radicales”.

Pero el tema central es la negociación de la deuda. El gobierno parece dispuesto a pagar y seguir en la zona euro, pero depende de la flexibilidad de los acreedores. El 60 por ciento de la deuda griega, 315.000 millones de euros, es con la Eurozona. Pero más de la mitad de esa cifra es deuda con Alemania, Francia e Italia. Habrá negociación. El punto son los plazos y las posibles quitas. Ni unos ni otros parecen beneficiarse de una cesación de pagos.

Sin embargo, el panorama regional es bien complejo. Días antes de las elecciones Brunello Rosa, director para Europa de Roubini Global Economics, destacó la relación que existe entre la caída del petróleo, su impacto en la economía rusa, el conflicto con Ucrania y la posible compra de bonos soberanos por parte del bce. El director del centro de análisis del economista Nouriel Roubini (ex asesor del fmi y del Tesoro estadounidense) destacó que “las repercusiones geopolíticas de una salida de Grecia del euro, podrá tener consecuencias imposibles de manejar”. Se refería a que si Grecia es expulsada de la zona euro, o la abandona, “Rusia podría salir al rescate de Grecia”, como sucedió con Islandia en 2008, “cuando su colapso financiero se mitigó gracias a la intervención rusa” (El Economista, 20 de enero de 2015).

La advertencia parece dirigida a la troika. Le está diciendo que no se olvide que Grecia tiene alternativas y que la intransigencia puede empujarla hacia Rusia. Pero la advertencia no tendría sentido fuera de un contexto en el que Europa (empujada por la Casa Blanca) ha hecho una frenética opción anti-rusa. Una Europa que ampara un gobierno lleno de neonazis como el de Kiev, surgido de un golpe de Estado pergeñado por Estados Unidos y bendecido por Berlín (véase la crónica “La guerra larvada de Ucrania”)*.

Sobre el tema, el reputado periodista Robert Parry, quien descubrió el Irangate, sostiene que The New York Times forma parte de la conspiración para confrontar Europa y Rusia al desinformar gravemente a sus lectores. El periódico omite “la extraordinaria intervención de Estados Unidos en los asuntos políticos de Ucrania” de la mano de neconservadores como la Fundación Nacional para la Democracia y la secretaria para Asuntos Europeos, Victoria Nuland, seguido “con el golpe de Estado respaldado por Estados Unidos el 22 de febrero de 2014, que derrocó al presidente electo Viktor Yanukovich y puso uno de los líderes elegidos de Nuland, Arseniy Yatsenyuk, como primer ministro” (Consortiumnews, 24 de enero de 2015).

Para el Times todo comienza con la “anexión” de Crimea, pasando por alto el referéndum abrumador por la unión con Rusia y obviando que “las tropas rusas estaban ya en Crimea como parte de un acuerdo con Ucrania para el mantenimiento de la base naval rusa en Sebastopol”. Se pregunta si Rusia podía permanecer pasiva ante la posibilidad de que armas nucleares en manos de ultraderechistas se instalen a kilómetros de su frontera. El problema, para Estados Unidos y para el mundo, es que si el Times piensa como el ultraconservador senador John McCain, queda poco margen para otra política que no sea la confrontación abierta.

¿Hacia la desintegración europea?

Es posible que Roubini tuviera algo de esto en mente cuando alertó sobre la posible alianza de Grecia con Rusia. Recordemos que su fama se debe Roubini a sus acertadas previsiones sobre la crisis económica de 2008, desencadenada por la crisis de las hipotecas subprime. Es un ferviente anti-ruso y anti Putin, pero su temor es que la brecha entre la Unión Europea y su país “se está volviendo aún más polarizada” (Time, 13 de junio de 2015).

Un think tank del sistema como el que dirige Roubini, muestra cierta preocupación por la tendencia de la superpotencia a actuar en solitario mediante una amplia gama de mecanismos, que van “desde aviones no tripulados hasta un estilo de gobierno económico que incluye la amenaza de congelación de los activos de las naciones problemáticas (como Rusia o Irán), una estrategia que apoda la militarización de las finanzas”.

A nadie escapa que la Unión Europea, y el euro, están atravesando su peor momento al punto que pueden estllar. Aquí no valen las declaraciones, siempre engañosas, sino los hechos duros y puros. Alemania está repatriando sus reservas de oro. En 2014 fueron 120 toneladas, de ellas 35 fueron retiradas del Banco de Francia en París y 85 toneladas de la Reserva Federal de Nueva York. Para 2020, Alemania tiene la intención de tener la mitad de sus reservas de oro en sus bóvedas, frente a sólo un tercio en la actualidad.

No es el único país europeo que está repatriando masivamente sus reservas. Según varios economistas, ese comportamiento obedece a desconfianza: “El almacenamiento de oro dentro del país puede ser cierto tipo de seguro en caso del retorno a las monedas nacionales en Europa. El hecho de que numerosos países quieran tener un seguro de este tipo significa que estos Estados consideran que hay una posibilidad real del colapso de la eurozona” (Russia Today, 20 de enero de 2015).

Desde que Estados Unidos desató la crisis en Ucrania, la eurozona va de mal en peor. En su resistencia a dar paso a un mundo multipolar, “Occidente en vez de salvarse, parece haber decidido salvar los mecanismos y los actores de su crisis omni-dimensional: los mercados financieros, los bancos, el dólar, la Otan, el unilateralismo, el democratismo ultraliberal”, sostiene el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab 91, 15 de enero de 2015). El tránsito hacia un mundo más equilibrado está bloqueado por la parálisis europea, agudizada con la crisis de Ucrania.

Sin embargo, el tránsito hacia ese mundo es inevitable, toda vez que Asia ya es el centro económico del mundo. Lo que está en juego es cómo quedará parada Europa, si consolidará su alianza con Rusia, y con China a través de la Ruta de la Seda o si, apuesta a seguir los dictados del sistema financiero centrado en la City de Londres y en Wall Street, en lo que el Geab considera “un suicidio colectivo que los europeos bien saben lo que significa”.

En una Europa empantanada, el triunfo de Syriza puede ser decisivo. Es la primera derrota del capital financiero. Abre una ventana de oportunidades para forzar un cambio de rumbo, una bifurcación capaz de convertir a Europa en una región más autónoma; capaz de elegir, sin chantajes, sus alianzas necesariamente diversas, sin someterse a ninguna potencia. Un camino que inevitablemente pasa por la democratización de las decisiones, algo que horroriza al capital financiero, devenido en principal obstáculo para la soberanía de los pueblos europeos.

Nota:

* https://www.diagonalperiodico.net/global/25407-la-guerra-larvada-ucrania.html

Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada. Integrante del Consejo de ALAI.

Fuente: http://alainet.org/active/80472