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El silencio de los culpables.

Es una historia más, programada y consentida, de las que suceden en  tantos barrios del estado español. Es la consecuencia de haber utilizado y de continuar utilizando, sin escrúpulo, un espacio físico y social de convivencia y relaciones urbano para un negocio asesino. Es una realidad evidente más de cómo se admite por consenso que un espacio físico sirva para conexionar un negocio programado. Es una realidad más de cómo un colectivo de personas es utilizado para el lucro, para la destrucción programada y para la criminalización más despiadada. Es una herramienta más que el propio capitalismo y quienes se someten a él de manera servil y vergonzosa, van permitiendo aún a sabiendas del sufrimiento de su población más implicada.

Así vivimos la población salmantina desde hace más de treinta años la sospecha y la realidad de cuanto se intenta esconder, obviar o silenciar en el barrio de Buenos Aires.

Lo intenta esconder y silenciar el propio Ayuntamiento y su Gobierno Municipal; éste y cuantos han pasado a lo largo de casi treinta y cinco años; la Subdelegación de Gobierno con cualquiera de las policías de hoy y de  hace este puñado de años; o la Junta de Castilla y León, propietaria de las viviendas sociales, que se ha escondido siempre detrás de la dejación de responsabilidades en el seguimiento, control  y cuidado de estos bloques de viviendas permitiendo irregularidades inadmisibles aún a sabiendas de su ilegalidad. Nos cuesta creer que no haya habido intencionalidad. Se “lavan las manos” jueces y abogados en nombre de la ley, o se lucran sin ningún remordimiento mafias, empresas o empresarios que blanquean y sostienen este negocio criminal.

Y, mientras, los vecinos y vecinas, los hombres y mujeres de buena voluntad, que muchos de ellos pusieron toda su ilusión, esperanza y recursos económicos en el disfrute justo de estas viviendas, se les condena a sufrir esta injusta situación, hasta el extremo, en muchos casos, de tener que abandonar su casa porque la vida les resulta imposible de vivir y disfrutar.

Es un barrio pequeño, apenas 350 viviendas, con un máximo de población de mil quinientas personas. Hoy, no llegamos al millar de habitantes. ¡Y no podemos convivir! ¡Y no podemos tener la mejor de las relaciones! Ninguna en muchos casos. Se hacen imposibles.

La denuncia ha sido permanente por parte de una realidad amplia de vecinos y vecinas a través de los colectivos sociales del propio barrio. Hemos intentado dar visibilidad al problema que cada día iba teniendo más visos de permisividad y de toma de decisiones   imposibles por falta de voluntad. Las propuestas las hemos exigido con más o menos voz, pero con una claridad meridiana, y en la mayoría de las veces el miedo y la indecisión han sido los signos con los que mejor han expresado su silencio los más culpables.

A los propios vecinos y vecinas que han dado la cara con mayor valentía y responsabilidad se les ha criminalizado, se les ha abandonado y dejado tirados; incluso sufriendo las consecuencias de hechos de connivencia evidente de los poderes implicados con quienes se prestan al negocio del narcotráfico, así como las consecuencias peligrosas y más inadmisibles para algunos de estos vecinos y vecinas que han tenido que optar por cuidar, ante todo, sus vidas.

¡Siempre se han dado largas a la situación! ¡Siempre ha habido mucho miedo aparente a tomar decisiones! Siempre parecía que era la última y definitiva; pero siempre ha resultado lo mismo, ni decisiones de erradicación del problema de las drogas, ni claridad para tomar medidas frente al empobrecimiento generado o la criminalización señalada,  ni medidas para recuperar el derecho de los ciudadanos y ciudadanas de este y otros barrios a ser protagonistas de sus vidas y disfrutar con ello.

Hasta ha habido algún alcalde de triste y vergonzoso e indignante recuerdo que nos invitaba a callar y no dar visibilidad, pues quería convencernos de que éramos nosotros mismos quienes agravábamos el problema con la actitud decidida de continuar dando visibilidad.

Y en medio de más de veinticinco años de lucha, de denuncia y de propuesta, mucho dolor y mucha aparente inutilidad. Víctimas casi todos y todas con seis generaciones de familias dedicadas al negocio del narcotráfico; con la triste realidad de un gueto surgido y cada vez más aumentado y mayoritario que como todo gueto no genera ninguna esperanza y sí mucha impotencia; un buen puñado de familias, que rotas sus ilusiones de haber encontrado un trozo de espacio para protagonizar sus vidas, deciden abandonar su normalización y tiran la toalla, abandonan su vivienda y deciden marchar hacia otro lugar; personas, que como más visibles, somos señaladas de manera reiterada hasta extremos inadmisibles e intolerables con amenazas y acoso siempre intolerable en una sociedad para la vida y el hacer comunitario.

Y, en este momento, cuando parece que se toman decisiones, tardías por supuesto, por parte Institucional, y como consecuencia de las peticiones y propuestas vecinales, esperamos que no se hagan realidad nuestras sospechas de que se quieran cargar sobre los hombros de estos vecinos y vecinas, muy hartos por cierto,  las difíciles decisiones que hace muchos años debieran haber tomado responsablemente y de manera conjunta todas las instituciones, únicas responsables de cuanto en estos momentos es una amenaza muy dolorosa.

Los vecinos y vecinas de buena voluntad hemos visibilizado un problema consecuencia de la responsabilidad que asumimos, pero las decisiones y medidas a tomar son únicamente responsabilidad de las instituciones que han ido prolongando con silencio y huída hacia adelante y quién sabe si en algunos momentos connivencia,  las decisiones que les corresponden.

¿Quién ha luchado más y con mayor decisión que los propios vecinos y vecinas? ¡Nadie! Hemos permanecido; continuamos en la tarea, nos gustaría seguir ensayando y luchando por alternativas comunitarias en las que creemos para el cuidado de las personas en barrios, pero, de otras maneras; alternativas comunitarias basadas en el cuidado innegociable de las personas y de todas las personas, en la defensa de los derechos básicos de todas las personas y para todas las personas; pero, todo ello requiere, primero, voluntad firme de otras decisiones que no están en nuestras manos. ¿Las tomarán de una vez por todas y de la manera más adecuada? Somos conscientes de que es necesario posibilitar otras condiciones de barrio.

No aguantamos más su silencio culpable. Estamos esperando que pongan en juego su responsabilidad con el lenguaje valiente de los hechos.

¿Es el euro el problema? Una respuesta precipitada

Publicat el 9 de gener del 2013 a la Directa

Entre los muchos comentarios que se están haciendo acerca de los problemas de las economías de la periferia europea, entre las que esta la del estado español, con frecuencia se menciona que una de las salidas a la tremenda situación que estamos sufriendo sería que las economías con problemas salieran del euro y volvieran a las monedas de cada estado.

Es verdad que el euro se estableció de forma deficiente, sin tener en cuenta lo que podía suceder en unas circunstancias de crisis como las actuales, ni considerar suficientemente las diferencias entre las economías de los países que se integraban en la moneda única, que hay abundantes errores de concepción y que la pertenencia al euro nos está creando problemas muy graves, ha permitido estrategias de política económica muy equivocadas y ahora está exigiendo medidas muy duras. ¿Puede ser el abandono del euro la solución?

Es una solución que propugnan algunos economistas críticos serios por lo que yo no querría descalificarla, ni mucho menos. Es posible que sea una salida ante la muy difícil situación ante la que nos encontramos. Y hay que afirmar que salir del euro puede ser más o menos difícil y costoso, pero es posible, como lo muestra el hecho que hay muchos países en el mundo que no están en el euro, incluyendo los 10 de la UE que no forman parte de la eurozona.

Pero no puedo evitar preguntarme que supondría la salida del euro. Tal como yo lo veo, la ventaja mayor de salir del euro es que los estados recuperarían la capacidad de devaluar, y, por lo tanto, podríamos vender más baratos en el exterior nuestros productos. El mítico mensaje de ‘ser más competitivos’. ¿Basta esto para resolver los graves problemas en los que estamos sumidos?

En primer lugar no es seguro que vender más barato suponga automáticamente vender más. Depende de la demanda de los otros países, y frente a ello poco podemos hacer desde el exterior. Puede no aumentar aunque baje el precio, porque sean otros los elementos relevantes para la competencia (calidad del producto, sistema de después de las ventas, diseño, etc.), y, además, depende de los precios de los competidores, que pueden ser tan bajos que una disminución de nuestros precios no altere la demanda. Por otra parte, no hay que olvidar que una devaluación supone encarecer nuestras importaciones, y por el momento, y a pesar de la crisis, son mayores que las exportaciones. Lo que hace que la subida de precios que la devaluación supondría puede perjudicar nuestra balanza externa, dado que nuestra demanda para los productos que importamos (petróleo, materias primas, tecnología) es difícil de disminuir, pues los necesitamos para el funcionamiento básico de nuestra economía. Además, ¿Cuánto tendrían que mejorar nuestras exportaciones para resolver nuestros problemas? Me parece una idea poco realista.

Quienes argumentan por la salida del euro no se detienen ahí. Piensan que tener una moneda estatal permitiría una política económica autóctona, que facilitaría recuperar el
poder hacer una política económica autónoma, sin las limitaciones férreas que nos imponen los programas de ajuste. Y aquí estoy mucho menos segura que sea así. Porque vivimos en un mundo globalizado y, no lo olvidemos, de un capitalismo feroz. Y un país económicamente débil, como nosotros, tiene muy poca autonomía. Tanto frente a los mercados, a los que habría que recurrir para la financiación necesaria, como frente a las grandes empresas que dominan nuestra economía, como frente a los organismos internacionales, sobre todo Fondo Monetario Internacional y OCDE que se han atribuido la capacidad de controlar las economías mundiales. ¿Qué diferencias supondría en el control al que estaríamos sometidos si nuestras condiciones de base, en el mejor de los casos, necesitarían mucho tiempo para cambiar? Aquí es donde creo que la salida del euro es una ilusión. En el mundo de un capitalismo agresivo y global, ¿Qué capacidad tiene la economía del estado español para tomar una ruta autónoma? Ya en 1959, con el Pacto de Estabilidad, España estuvo sometida al ajuste dictado por el FMI, y lo mismo en 1977 cuando el Pacto de la Moncloa, y en otras ocasiones.

Salir del euro es un tema complicado. A veces se habla de salir del euro como si fuera una opción similar a ir o no al cine. Pero salir del euro tendría que suponer muchas otras medidas, entre ellas el repudio de la deuda externa, puesto que si la deuda tuviéramos que pagarla en euros la situación sería totalmente inviable. Pero supondría asimismo otros muchos cambios de alcance. Salir del euro equivale a un tsunami económico. Y no veo que fuese a resolver nuestros problemas fundamentales. Estamos prisioneros de un capitalismo global, absurdo, irracional, que en esta crisis nos está obligando a rebajar brutalmente nuestro nivel de vida para que los grandes capitales mundiales puedan seguir manteniendo el sistema y ganando mucho dinero. ¿El salir del euro, nos permitirá
establecer una sociedad distinta, justa y sostenible, o, en el mejor de los casos, aspecto que ya señalo que dudo mucho, facilitaría algunas medidas de política económica que permitirían una pequeña recuperación temporal de nuestra economía?

Con o sin euro nuestra situación es muy difícil. Es el capitalismo global el que constituye el problema, más que la moneda única. Con o sin euro tenemos problemas graves de una economía débil y depauperada, de un sistema productivo desarbolado totalmente con muy pocas excepciones positivas, la población está exhausta con tanto paro, disminución de salarios, precariedad laboral, pérdida de los derechos sociales, y un muy largo etc. Temo que salir del euro no facilitará mucho la solución a estos problemas. Pero ya he dicho que es posible que tengan razón quienes lo propugnan. Personalmente no me pronunciaría con mucha fuerza. Con o sin euro tenemos problemas muy graves. En cualquier caso, no me parece el tema clave, y mucho menos para que constituya el debate crucial entre las fuerzas que deseamos otra sociedad. Se necesita un cambio radical para avanzar hacia una sociedad más satisfactoria. Por esto opino que a plazo medio es mucho más práctico, que sería mucho más eficiente, plantearse la necesidad de salir del capitalismo, de que ese cambio radical necesario y difícil vaya dirigido a transformar el sistema económico en el que vivimos. No es tanto un problema de moneda sino de sistema.

El vuelo de la Isla

     La Isla voló. Llevaba años acumulando certezas y ensacando las lágrimas de siglos. Reuniendo memorias desperdigadas, acompañando a las historias viejas, muriendo de cólera, de gripes para los pobres, de grilletes ferrujientos, de pelotones de fusilamientos, de sacos que se pudren en la mar. Llevaba tiempo con esa matraquilla. Volar hasta alcanzar las estrellas negadas. Desenterrando los huesos de sus hijos, embalsamando la esperanza, para que nos sobreviviera a todas, amarrando los galeones de la muerte y la codicia. Espantando el hambre dolorosa y el llanto que brota de la tierra saqueada.

     La Isla voló. Se encaramó a los riscos de Tigaiga y se lanzó al vacío liberador. Antes se armó con músicas que espantaban el olvido, con los abrazos que celebraron las victorias. Le puso  miles de nombres a sus deseos y untó su piel quebrantada con poemas anónimos, con corajes entumecidos por la larga ocupación de sus entrañas. No hubo vuelta atrás. Ya no había pasado engañoso ni memoria puteada. La Isla voló porque el largo silencio de los días se había roto, había destrozado los eslabones de la mentira y se sucedieron, una tras otra, las palabras nuevas.

     La Isla se elevó sobre los viejos cedros, surcó el cielo infinito y navegó con el alisio. Rompió con los mitos inventados y se sacudió las oraciones de la resignación. Acabó con el miedo cortante, agarrotador y renunció a sus fantasmas imaginados. La Isla voló. Libre.

Impasse, antes del diluvio

Tras dos semanas infartantes, las vacaciones de Semana Santa parecen haber traído cierta calma, un bálsamo para un gobierno sitiado. Hasta que alguien, muy probablemente el juez Sergio Moro, desenfunde nuevamente la espada y todo vuelva a encabritarse.

A falta de hechos concretos, abundan los rumores. Unos dicen que Lula desistiría de presidir el gabinete, acorralado por 13 acciones en su contra en el Supremo Tribunal Federal, que deberá pronunciarse al respecto la próxima semana. O sea que ya no es sólo el juez Sergio Moro el que tiene contra las cuerdas al ex presidente brasileño, sino la mayor instancia judicial del país, donde la mayor parte de los jueces fueron nombrados bajo los gobiernos del PT.

Otras versiones aseguran que en Brasilia se estaría llegando a tejer acuerdos entre la oposición socialdemócrata (Psdb) y el hasta ahora oficialista Pndb para un eventual gobierno que presidiría el actual vice, Michel Temer. Aunque se necesitan dos tercios de la Cámara para destituir a Dilma Rousseff, no son pocos los que estiman que se podría alcanzar esa cifra. En todo caso el proceso de impeachment es largo, aunque la comisión encargada de analizarlo ya fue nombrada.

En los hechos, la apuesta de Dilma y del PT de colocar a Lula en el gabinete como principal articulador para salir de la crisis se reveló un completo fracaso. Parece evidente, en contra de lo que sostienen los analistas de izquierda, que el ex presidente perdió su aureola. Pocos quieren aparecer de la mano de un futuro preso por corrupción. Hasta Frei Betto, amigo personal de Lula y ex integrante de su gobierno, dio un paso al costado y destacó que resulta sospechoso que el PT no haya expulsado a ninguno de los militantes procesados en la Operación Lava Jato.

OEA entra en disputa

Mientras la operación de la justicia lleva arrestadas a 133 personas y ha encarcelado a algunos de los más destacados y ricos empresarios del país, pertenecientes a 16 compañías (entre ellas Camargo Correa, Oas, Utc, Odebrecht, Mendes Junior, Engevix, Queiroz Galvão, Iesa y Galvão Engenharia), y a políticos de numerosos partidos oficialistas y opositores (entre ellos PP, PT, Pmdb, Psdb y Ptb), el país se encuentra en una cuesta abajo que parece imparable.

Una de las personas más criticadas y elogiadas en los últimos días fue el juez Moro. Los análisis más sensatos dicen que su gestión es la oportunidad para llevar decoro a la política al destripar los mecanismos de financiación de los partidos, cuyos fondos provienen del sector privado y de trasvases más que dudosos. En ese sentido, la Operación Lava Jato sería un avance republicano tan necesario como urgente. Sin embargo, la difusión de conversaciones telefónicas entre Lula y Dilma horas después de que el ex presidente fuera nombrado al frente del gabinete dio alas a quienes sostienen que en Brasil está en curso un golpe. Debe decirse que esta tesis resulta más que confusa y poco sustentada, toda vez que sus mentores no dijeron una sola palabra cuando eran procesados los empresarios y algunos dirigentes políticos, pero pusieron el grito en el cielo cuando llegó el turno de Lula.

En una situación de honda polarización, sorprendió la declaración del secretario general de la Oea, Luis Almagro, quien el viernes 18 se pronunció en contra de las actuaciones del juez Moro. “El Estado de derecho exige que todos seamos responsables e iguales ante la ley. Nadie, y quiero decir nadie, está por encima de la ley”, dijo Almagro. Por si quedaban dudas, agregó que “ningún juez está por encima de la ley que debe aplicar y de la Constitución que garantiza su trabajo. La democracia no puede ser víctima del oportunismo, sino que debe sostenerse con la fuerza de las ideas y de la ética”.

Aún es muy pronto para interpretar lo que está sucediendo en Brasil: si un proceso de limpieza de carácter republicano o una simple venganza anti PT, o ambas cosas a la vez, ya que es muy probable que algo que empezó como una operación legal esté siendo utilizado, y desviado, para derribar un gobierno.

Cuestión de clase

La situación brasileña cambia de día en día y, en ciertos momentos, de hora en hora. Esto quiere decir que es muy difícil pensar que haya una mano negra detrás del telón que esté orientando las jugadas con cálculos fríos. Así razona hoy la izquierda oficialista, aunque muchos datos desmienten estas apreciaciones.

En el lado opuesto, nadie puede creer en la sinceridad de dirigentes del Pmdb y del Psdb que están acusados de corrupción y que en los gobiernos de los estados utilizan mecanismos idénticos a los del PT en el gobierno. Todo indica que la Operación Lava Jato no va a terminar con la corrupción si bien lo más seguro es que liquide al PT y al gobierno. Esto avala la tesis de quienes afirman que estamos ante un golpe.

“Nos estamos hundiendo”, escribió hace algunas semanas el ex ministro de Hacienda Antonio Delfim Netto, ministro de la dictadura y ahora simpatizante de Dilma y Lula. Delfim Netto destaca la perplejidad que le produce la situación del país. Recuerda que “en los últimos cinco años crecimos 5 por ciento, mientras el mundo creció 18 por ciento y los emergentes 28 por ciento” (Valor, 15-XII-15). El país se hundirá si no recupera la gobernabilidad muy rápido, dice ahora el ex ministro.

Una legión de analistas compara la situación actual con la que llevó al suicidio de Getúlio Vargas en 1954. Aunque hay elementos comunes, apunta el historiador José Murilo de Carvalho, ya que Vargas era acusado “por sectores de la clase media de tolerar prácticas corruptas, hay una gran diferencia, que es la presencia activa de los militares en 1954 que forzaron la salida de Vargas”. “Hoy el conflicto es civil y nacional”, sostiene (BBC Brasil, lunes 21).

Para el historiador, como para tantos brasileños, uno de los principales problemas es la polarización y el triunfo de la irracionalidad. “La radicalización política y la intolerancia llegaron a un punto peligroso. No hay más debate, apenas griterío. En este escenario dominado por las pasiones todo puede suceder, incluso un serio conflicto social.”

Una encuesta realizada a los manifestantes de la avenida Paulista de San Pablo en los actos del domingo 13 revela algo de esto. El 77 por ciento eran titulados superiores y un porcentaje idéntico son blancos, 63 por ciento perciben ingresos equivalentes al menos a cinco salarios mínimos y tienen un promedio de 45 años, según Datafolha (Carta Capital, viernes 18).

Un estudio de la consultora Data Popular realizado en enero, con 3.500 entrevistados en 146 ciudades, reveló una de las mejores fotografías del Brasil actual: sólo el 3 por ciento de los consultados aceptan que son corruptos, pero el 70 por ciento admiten que realizan prácticas corruptas, como mentir en el impuesto a la renta o sobornar guardias.

La guinda del pastel la puso el juez federal Catta Preta Neto, quien derogó el nombramiento de Lula como ministro. En su perfil de Facebook el juez colocó sin empacho fotos suyas y de su familia participando en las manifestaciones contra el gobierno, el 7 de marzo, y escribió: “Ayude a derribar a Dilma y vuelva a viajar a Miami y Orlando. Si ella cae, el dólar bajará” (Carta Capital, viernes 18).

Como señala el sociólogo Jessé Souza, “la llamada clase media es la fuerza de choque de los adinerados”. Ciertamente. Si Dilma es derribada, lo que vendrá puede ser peor aún, en un país donde se evaporó la hegemonía y será difícil restablecer el consenso.

http://brecha.com.uy/

Las lombrices y el rostro de la estafa

“Nadie libera a nadie, ni nadie se libera sólo. Las personas se liberan en comunión.” Paulo Freire.

La Huerta Dignidá está en la Palma-Palmilla un distrito periférico de esos que mientras que muchas se pegaban la gran fiesta del pelotazo, del boom inmobiliario, de la venta de humo y de armas, del todo está en venta, el barrio ha servido como vertedero social para esconder todo aquello que no se quería ver, edificios apuntalados, chabolismo vertical, marginación y exclusión social a tutti plain. Antes de que arrasaran con todo para imponer definitivamente su modelo de capitalismo financiero globalizado, la ciudad de Málaga tuvo una cierta industria, especialmente famosa la relacionada con el textil. En la huerta encontramos a nuestro amigo P. es una de esas personas que sufrieron “la reconversión” del sector o también llamada deslocalización, desterrado al desempleo de por vida, actualmente habita un piso con lxs hijxs, sus suegros con problemas de salud, y su compañera, conviven con mucho menos de lo más mínimo, hace años que no viajan de vacaciones a ningún otro sitio más lejos de nuestra huerta.

Otra compa de pico y azada en la ruralidad urbana es M. que siempre pensó que no les faltarían empleos para poder ir tirando, antes podía consumir de forma normalizada, pagar su hipoteca, darse algunos caprichos como comprar un libro o ir al cine o al teatro. Ayer me acerque a la huerta a echarle el compost a las lombrices con ella, y algo se quebró en su voz al hablarme, no le salía del alma las palabras. Tras unos instantes de solemne llanto profundo pude alcanzar a escuchar su voz rota por el dolor de días sumida en el espanto ante una vida que no entiende y que se le hace demasiado cuesta arriba.

Se le había olvidado sellar en la oficina del control del desempleado (INEM). Haber recordado aquella cita habría podido significar la diferencia entre tener desahogo para poder comer o no comer. Se dice desde la antigua Roma que es propio de la persona humana errar mas en esta civilización algunos errores acaban directamente con el poder ser una humana. La sociedad parece dormir tranquila en una serie de normas a todas luces inhumanas. Serán leyes si pero son absolutamente injustas. Es de esta forma en que personas como M. interiorizan que su empobrecimiento extremo es culpa suya y no de un sistema que ha permitido impunemente que unos señores vayan con negras tarjetas a darse la gran vida y ella se tenga que apretar sádicamente el cinturón hasta doler y convertirlo en su propia soga. Recientemente se le ha estropeado el automóvil que era una de las herramientas de trabajo de su compañero un honrado autónomo que apenas cubre lo mínimo para pagarle al estado las cuotas de su auto-explotación. Ayer juntas interiorizamos y entendimos de forma emocional y profunda las consecuencias de lo que decimos en nuestros discursos de forma racional: EN LA LOCURA DEL CAPITALISMO NO HAY SALIDA, ni hay vuelta atrás. Somos sobrantes del capitalismo ya no nos quieren ni como mano de obra barata, ni como consumidoras. Somos el desperdicio del capitalismo, y nos tratan como basura. Comprendimos lo absurdo de aquellos que espetan gratuitamente frases del tipo: “Los pobres serían los que más se deberían mover”, “Tantos parados ¿y que están haciendo?”… M. me pregunta por el carnet de pobre, por Caritas, por como se las puede hacer para comer. Cuando el empobrecimiento aprieta tanto, tu cuerpo se constriñe, se siente una ansiedad paralizante que te bloquea, te convierte en estatua y tu mente se ahoga en una nebulosa de ideas sin forma concreta que no te llevan a ningún lado… Es el Shock de haber creído tener algo por un tiempo y ahora tener un ingente número de deudas, carencias y marrones varios. El espanto del esperpento de un mundo en el que creías y que se derrumba a marchas forzadas y si ni tú, ni nadie lo remedia tú con él.

Y lo peor la soledad, esa maldita soledad del empobrecimiento y las palabras las que no salen del atoro de la garganta o las que no se puede decir porque son un tabú social que no se quiere escuchar o las que ya no producen ningún efecto en una sociedad desposeída de su alma o al menos de unos valores solidarios. Maldito guerra en silencio, maldita sordera social. Mientras contemplo como las lombrices devoran felizmente los desperdicios, pienso en que en La Palma-Palmilla es una historia de cientos, más antigua que “la modernidad”. Algo en común a casi toda la gente empobrecida es que no hemos entendido la realidad, incluso la que creíamos entenderla al menos racionalmente, no la conseguíamos entender en lo más profundo de nuestro ser, ahora que lleva años tocándonos, más bien rajándonos, hasta las entraña la comprendemos pero nos deja los cuerpos bloqueados. Los discursos por arriba siguen igual que siempre: Crisis en Podemos, la eterna guerra, el machismo cabalgando a sus anchas, reformar lo irreformable, como gestionar esta fábrica de dolor humano, el eco-fascismo y el fascismo de siempre…

¿A qué sindicato se le ha ocurrido que sus sedes podrían ser comedores sociales? ¿Estamos construyendo sociedad en paralelo o no? ¿Generamos proyectos autogestionarios que den respuesta a las necesidades sociales o al menos a las de nuestros entornos más cercanos y directos? ¿Discutimos y encontramos soluciones sobre lo realmente vital en nuestras asambleas: el agua, la luz, nuestras viviendas, el transporte y la movilidad, los cuidados…? ¿Estamos sociabilizando nuestros recursos? ¿Somos parte de la comunidad con todas sus contradicciones o preservamos la pureza de nuestros egos? ¿De verdad ayudamos a que nuestra gente entienda lo que les está pasando? Si puede que haya alguna mínima salida o grieta será porque nos podamos contar con sinceridad quienes somos, como estamos, y podamos caminar juntas hacia algún lado diferente al que nos marcaron y del que ahora nos empujan, lanzándonos al abismo de la depresión. Es tarea de todas tejer comunidad para convertir la basura en compost.

 

Concertinas allí, refugiados aquí

“La solidaridad es la ternura de los pueblos” Pablo Neruda.

El capitalismo es salvaje, es puro gore, es sangriento y depredador. Y no son afirmaciones gratuitas, son realidades palpables en la cotidianidad. Esta forma de producir, de consumir, de vivir que ha secuestrado y colonizado nuestros cuerpos y nuestras relaciones, nos convierte a todas en mayor o menor nivel en verdaderxs lobxs para con nuestrxs congéneres. Justificándose y legitimándose la guerra, el odio, y el racismo, permitiendo el fascismo institucional y el de baja escala en nuestros barrios y pueblos. Una guerra en Egipto supone un incremento de novecientos turistas ingleses engullendo felices y sonrientes pescaitos fritos en los chiringos de la Costa del Sol. Un pepinaco de un Tomahawk de un avión estadounidense que salió de la base militar de Rota, que por error impactó en una escuela, son millones de euros para las constructoras europeas que contratarán los gestores, o si lo prefieren dictadores aparentemente democráticos puesto a golpe de euros y dolares en el trono del país de turno. Es la Globalización, baby, nos dicen. Con dos vasos de aguita, potae de arroz con habichuela para toas, les diría mi abuela. Si no hubierais “rescatado” los bancos… les diría yo.

European Security Fencing, es el nombre de la empresa de Cártama (Málaga), que provee de concertinas a Hungría para que monte a toda prisa su frontera a recién estrenar. El nombre de la empresa malagueña esconde 2 eufemismos en ingles, “European” que quiere decir imperialismo y colonización, y “Security” que suele querer decir dañar, vigilar, mutilar, perseguir, controlar…es decir en andaluz: inseguridá. Son buenas, son cortantes, mas no suficiente contra el horror y el hambre, las pudieron probar nuestrxs hermanxs subsaharianxs aquí cerca en Melilla. Griñan (expresidente de la Junta de Andalucía e imputado por el caso de los EREs), no tuvo el gusto de probarlas, pero dijo sobre esta entidad que era “la apuesta de Andalucía por la innovación, las nuevas tecnologías y el conocimiento para relanzar la economía”. Innovación en el dolor humano, de las concertinas malacitanas, que se exportan a 25 países. Y la importación de vuelta son la gente migrante huyendo de las atrocidades de una vida sin dignidad. Exportamos armas, importamos mano de obra barata o sin eufemismo “esclavos”, que construyan más armas, exportamos dolor, importamos más sufrimiento, es la respiración del Capitalismo inspira, espira, en un continuo machaque social hasta la expiración final. Puesto a exportar algo de Málaga preferiría exportar nuestra incondicional solidaridad andaluza. Los hermanos Mora Salazar han hecho el agosto y mientras tanto aquí en las colonias de la Europa de los mercados, la hipocresía continúa, los políticos se han puesto la chaqueta del “Je sui Refugiado Sirio”. Pero pocos contestan a las preguntas realmente importantes: ¿De dónde salen las armas que generan estas guerras atroces? ¿Quién financia la compra de este armamento? ¿Cuántos países se han saqueado y expoliado para obtener recursos naturales? ¿y cuáles son las consecuencias humanitarias y medio ambientales? Y por ultimo ¿qué beneficios en forma de materias primas o de lucro se va a sacar de esta guerra? Para entenderlo, imprescindible leer el articulo de Olga Rodriguez Los Refugiados vienen, las armas de la UE.y de EE. UU. Se van. 1 . Ya lo cantaba La Polla en “Hombres de Respeto: “Los muertos no interesan y ni si quiera son humanos si sube la bolsa nos da igual”. Y aunque Merkel haciéndose selfies con los refugiados y siendo abucheada por sus ex-camaradas neonazis tenga su puntito, faltan los lacitos de colores y el que rajoy mismo “apadrine” un Sirio. Hasta la izquierda de salón y plató de televisión más “responsable” advierte por lo bajini (Ejemplo Westringe): ¿Cuánto nos va a costar esto? Traer más pobres degradará aun más el paisaje… Todo es pura careta, y teatro, nadie profundiza, nadie explica lo que todo sabemos pero que no queremos oir, no son refugiados, son la consecuencia más directa y cruel del sistema terrorista en que estamos instalados y tiene nombres: Capitalismo, Colonialismo, Imperialismo, Patriarcado…

Lxs Andaluces/as somos refugiados/as de otras guerras y otros horrores, de los del olvido del exterminio de parte de nuestra gente en carreteras, el de batalla económica y ser rehén de las circunstancias para más tarde ser un esclavo que cobra 3 euros la hora en contratos de practicas de 2 años sirviéndole el pescaito frito a los turistas, el de que tuvo la “fortuna” de exiliarse a Inglaterra, Alemania o Francia o la que no encuentra refugio del machismo galopante… Y siempre el mismo puñetero y vil argumento: no digáis eso, porque aquí por lo menos cobras o por lo menos si te pones malo tienes sanidad publica. El que hayan fabricado otros infiernos siempre alimenta que la llama del tuyo podría ser mucho más ardiente. Pero precisamente por todo el dolor, que hemos sufrido y que venimos sufriendo lxs Málagueñxs no podemos volver la cara a los rostros del dolor de otras que en realidad al ser tan próximas en su dolor son nosotras, en Málaga sabemos perfectamente que hay riqueza de sobra, vivimos en una tierra que podría ser un verdadero paraíso, sino fuera porque hay unos poquitos que han cercado el paraíso a costa de la explotación de la tierra y de su gente.

Por supuesto primero los de aquí, los de aquí ¿Quienes son? Pues los de aquí, son como todo andaluz sabe, los que vienen a ser, estar y compartir a esta tierra de puertas abiertas y soles generosos. Los de aquí ¿Quienes son? Pues lxs marroquis, lxs ingleses/as, suecxs o alemanes/as (los “guiris” de toda la vida), lxs rumanxs, lxs colombianxs, bolivianxs, argentinxs y ahora los de aquí son lxs Sirixs, Libixs, Iraquis, Andaluces por los cuatro costaos, porque “Tú sueñas, tú flipas, tú mueres con to lo que hay aquí” que cantaban Los Reincidentes. Y ese es el mensaje de lucha que la abundante riqueza de nuestra tierra se reparta para todas los que por azares más afortunados o menos afortunados hemos venido a Andalucía a vivir y compartir, que todas podamos vivir dignamente y no tener que estar peleándonos por las migajas como si fuéramos bestias. Los de allí, los capitalistas voraces, los que se enriquecen a costa del infortunio de otras, los que hacen negocio con el dolor y el hambre, los que de nuestras necesidades sacan lucro, esos más bien estarían lejos de nuestra tierra, no más allá pero si más allí… porque tales comportamientos no tienen lugar.

Consciente que Coco en Barrio Sésamo no me dejo muy claras las cosas, y que no entiendo mucho de aquí y de allís, ni de primeros y segundos, ni de otras, y si más de nosotras, solo me queda recordar las palabras de alguien de nuestra tierra escribió hace unos 100 años: “en Andalucía no hay extranjeros”.2

 

Semillero de ideas anticapitalistas en Chiapas

Un buen puñado de intelectuales y activistas respondieron a la convocatoria del zapatismo que organizó un «semillero de ideas» durante una semana en dos espacios de Chiapas, donde se escucharon análisis que abordaron desde la crisis ambiental y el feminismo hasta las crisis económicas y la violencia. El resultado fue un abanico de análisis poco frecuentes en los movimientos antisistémicos. En las afueras de San Cristóbal, al pie de una de las colinas que la circundan, se yergue el Centro Integral de Capacitación Indígena (CIEDECI), que albergó el seminario “El Pensamiento Crítico ante la Hidra Capitalista”.

Es poco común la confluencia de una variedad de pensadores como Immanuel Wallerstein, Silvia Federici, Pablo González Casanova, Adolfo Gilly, Michael Löwy y John Holloway, entre los más conocidos, así como miembros del PKK del Kurdistán. Si se suma la participación de 1.500 personas de varios continentes, el resultado fue un evento que pocos movimientos en el mundo pueden convocar. Con el declive de los foros sociales, que hace años no se realizan en América Latina, las convocatorias zapatistas son ahora las que obtienen mayor resonancia.

“Los zapatistas no guardamos un pensamiento si coincide o no con el nuestro sino si nos hace pensar o no, si nos provoca o no, pero sobre todo si da cuenta cabal de la realidad”, dijo el subcomandante Galeano (ex Marcos) el 4 de mayo, en los primeros días del seminario. Y agregó algo que nunca había dicho: “Nuestra admiración al pensamiento anarquista. Es claro que no somos anarquistas, pero sus planteamientos son de los que provocan y alientan, los que hacen pensar”.

Sin embargo, en su última alocución, Galeano defendió el marxismo o, por lo menos, los principales escritos de Marx. Citó extensamente pasajes de ‘El Capital’, en particular la sección donde analiza la acumulación originaria del capital, en la que destaca que el capitalismo llegó al mundo “chorreando sangre y lodo por todos los poros”. Es posible que sea una inflexión en la trayectoria zapatista que hasta ahora no había mostrado ese perfil.

En los análisis macro predominó la visión de Wallerstein de los sistemas-mundo, quien con su “telescopio”, dijo Galeano, es capaz de crear un relato de conjunto sobre la situación actual del capitalismo y prever, incluso a largo plazo, los derroteros de los conflictos sociales.

En su ponencia, Wallerstein analizó la “crisis estructural del capitalismo”, sistema que estaría en su etapa final: “Los tres costos básicos de la producción capitalista –los costos de personal, los costos de materias primas y los costos en infraestructura– aumentaron lenta pero sostenidamente”. De ese modo el sistema encontró “límites estructurales, dada la ausencia de nuevas zonas que pudiesen ser incorporadas dentro del sistema-mundo, ahora global”.

En la segunda parte de su exposición, destacó que «la política en una etapa de transición”, como la actual, “debe ser diferente de la política que se desarrolla en el período del funcionamiento normal del sistema-mundo”. Destacó que la confusión ideológica y analítica que sufrimos es “una realidad estructural”, de la que será difícil escapar. Sus siete propuestas no fueron recibidas con unanimidad, en particular la segunda que propugna “usar defensivamente las tácticas electorales”. Así y todo, su ponencia fue una de las más serias y profundas.

Los discípulos de Iván Illich y los indigenistas, así como una vasta gama de artistas presentes en el evento, fueron de algún modo el contrapunto de los teóricos seducidos por Marx. Ambas corrientes comparten la importancia de lo subjetivo, ya se trate de las cosmovisiones indias o de la crítica a la ciencia, la escuela y la medicina occidental. Ambas pueden confluir en cierta inspiración libertaria, quizá romántica, que genera tensiones y desencuentros con el modo marxista de pensar y actuar.

Pero unos y otros, coinciden en que la humanidad atraviesa momentos de gran incertidumbre, que pueden conducir a una suerte de colapso civilizatorio. En este punto, es posible que Marx, Illich y los indigenistas se den la mano, aunque desde genealogías diferentes. El fin del mundo o Pachatkutik, es figura omnipresente en las culturas indias. La crisis y derrumbe de sistema es un punto clave en el pensamiento de Marx. Es fácil entender los puentes entre estas ideas y el anti-industrialismo de Illich, por lo menos como tensiones éticas que, en momentos de descomposición como los que atraviesa la sociedad mexicana, pueden traducirse en acciones comunes.

Entre los movimientos antisistémicos, coexisten dos miradas diferentes: quienes sostienen que estamos ante una crisis, mayor aún que las crisis cíclicas de la economía capitalistas, y los que consideran que la humanidad está siendo llevada a una situación de colapso por el sistema. El zapatismo escogió la segunda, pero es también algo relativamente nuevo, probablemente influido por los hechos de Ayotzinapa y la guerra contra el narcotráfico del Estado mexicano.

La idea de crisis está asociada a períodos de cambios, desorden, inestabilidades y turbulencias que interrumpen el desarrollo normal de las cosas, para luego de cierto tiempo volverse a una nueva normalidad pero modificada. En las crisis pueden emerger factores de orden que le darán a lo nuevo una diferente fisonomía. Desde el punto de vista de los movimientos, es importante destacar dos cosas: que el concepto de crisis está demasiado asociado a la economía y que aparece ligado a transformación y cambios.

El colapso, por el contrario, es una catástrofe a gran escala que implica el quiebre de instituciones, en forma de ruptura o de declinación definitiva. En la historia hubo muchas crisis pero pocas catástrofes/colapsos. Como ejemplo está lo sucedido con el Tawantinsuyu, el imperio incaico, a raíz de la llegada de los conquistadores. Algo similar puede haberle sucedido al imperio romano. La peste negra entre 1347 y 1352 mató entre un tercio y la mitad de la población europea, marcando el comienzo de una nueva cultura que desembocó en el capitalismo. En todo caso, el colapso es el fin de algo, pero no el fin de la vida, porque como sucedió con los pueblos indios; luego de la catástrofe se reconstruyeron, pero como sujetos diferentes.

En esa dirección fueron las palabras del subcomandante insurgente Moisés, quien dijo en el cierre del seminario que “no sabemos si nos va a dar tiempo de multiplicar esto”. Para los zapatistas, lo que se avizora no es una crisis sino algo más serio. Insistió: “el tiempo nos está ganando”, y dijo que ya no alcanza con caminar sino que es hora de trotar, de ir más deprisa.

La noche anterior el subcomandante insurgente Galeano dijo que hasta un 40% de la humanidad será migrante y que habrá despoblamiento y destrucción de zonas para ser reestructuradas y reconstruidas por el capital. Al parecer no pensaba en una crisis sino en algo que podríamos llamar colapso, aunque no usó el término. Sea como fuere, el encuentro fue un verdadero semillero de ideas, de análisis que van más allá de la coyuntura, que buscan comprender las tendencias de fondo que vive y sufre la humanidad. Una mirada necesaria para izquierdas demasiado enfrascadas en sus fugaces tiempos electorales. A propósito, el zapatismo hizo un guiño a las corrientes electoralistas al afirmar que más allá de que se vote o no se vote, lo importante es organizarse para enfrentar un futuro caótico.

 

PROFUNDIZANDO EN LA MEMORIA NACIONAL CANARIA. ¿QUÉ SE CONMEMORA EL 30 DE MAYO?

Un año más, se acerca el 30 de mayo y, con ello, el denominado “Día de Canarias”. Sin embargo, parece que nadie sabe cual es el motivo por el que se ha elegido tal fecha, más allá de la ingesta habitual de medio kilo de chineguas arrugadas con mojo de supermercado. Sin ánimo a dar lecciones a nadie de como celebrar su canariedad, les expongo las efemérides que han dado lugar al día autonómico:

– El 30 de Mayo de 1481, Tenesor Semidán, Guanarteme de Tamarán (Gran Canaria), firma en nombre de todas las islas el Pacto de Calatayud ante Fernando el Católico (Rey de Aragón), como símbolo de rendición a los Reinos de las Españas, sometiendo de esta forma al Archipiélago y a su gente al colonialismo europeo.

– Tras el Golpe de Franco de 1936, el inmueble de la Mancomunidad de Cabildos (hoy Parlamento de Canarias) situado en la C/Teowaldo Power de Santa Cruz, fue lugar de consejos de guerra sumarísimos, acordándose numerosas penas de muerte, de las que se consumaron como mínimo, más de 60 de ellas por fusilamiento en el paredón de la batería del Barranco del Hierro.  *

– El 30 de mayo de 1983, en ese mismo salón, ahora de plenos, se constituye el autonómico Parlamento de Canarias, haciéndolo coincidir con la efeméride de 1481. Ni que decir tiene que, en esa sesión, no se condenaron ni se citaron los asesinatos realizados durante La Conquista ni La Guerra Civil, a pesar de la coincidencia temporal (Pacto de Calatayud) y espacial (Antiguo edificio de la Mancomunidad de Cabildos).

En conclusión, algunos se sienten muy realizados por cuatro actos parranderos y actividades diversas en colegios, pero se ignora que es lo que realmente se conmemora. Eso no quiere decir que no se participe en los actos que se realizan, porque generan diversos efectos positivos para la construcción nacional de nuestro país. Pero en ese tipo de actos, hay que participar constantemente, no solo un día (y el anterior y el posterior) del mes de mayo.

En mi opinión, el día nacional de Canarias aún no existe, porque tendrá que ser fijado en una fecha donde el Pueblo Canario haya sido protagonista para bien, no cuando ha sido masacrado, humillado y vilipendiado.

Ningún pueblo celebra su derrota.
30 de Mayo, nada que celebrar.

Documentos:

– Imagen 1: Celebración del primer día de Canarias. Jóvenes ataviados con indumentaria tradicional, enarbolan una bandera de España ante las autoridades de la Guardia Civil.

– Imagen 2: 30 de mayo de 1985.

Nota de prensa: <La celebración institucional del Día de Canarias se ve salpicada de importantes incidentes tras la presencia de grupos de personas contrarias a la conmemoración. Durante el acto oficial realizado en la sede del gobierno de la plaza de Los Patos de Santa Cruz de Tenerife y presidido por Jerónimo Saavedra, grupos de militantes de organizaciones nacionalistas desplegaron pancartas, tiraron octavillas, y gritaron, acompañadas de toques de bucios, consignas partidarias de la independencia de Canarias y contrarias a la celebración del 30 de mayo como día de la autonomía, por ser también una fecha con nulo respaldo popular. El delegado del Gobierno, Antonio Martinón, del PSOE, dirigió la intervención policial con resultado de varios manifestantes contusionados y dos detenidos.>

Antonio Martinón es el actual (recién elegido) rector de la Universidad de La Laguna, también acusado de enviar a la policía a cargar en Aguere contra una protesta estudiantil solo dos años después.

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*Información del profesor Ramiro Rivas

Por José Carlos Ortega

Estatuas

“1, 2, 3,4… Ya y quien no se ha escondido, tiempo ha tenido.” Grito la niña de coletas y falda con dibujos de mariquitas.
En las pantallas de la sala vacía apareció el presidente y dijo que había que favorecer la movilidad.
Y todas desaparecimos. Cada una se escondió donde creyó que jamás la encontrarían. Pepe, Joan, Lawal, Unai, y Guadalupe fueron tan lejos como esos sitios donde sus abuelos se exiliaron hace años. Marga, Pepa, y Amaia quedaron recluidas en las casa, quedo la toma del ágora en un vago recuerdo de otros tiempos. Las más veloces en coches y aviones, las más inquietas no pudieron elegir donde ocultarse directamente se las llevaron a grande jaulas “libres” o cerradas… Todas  con el virus de la velocidad voraz en sus cuerpos, gritaron: “Salvase quien pueda”.
El televisor se encendió y con voz solemne, el empresario dijo que “O se le daba más dinero o seguiría creciendo el paro”.
Y consiguieron lo imposible. En el parque: los pensionistas reunidos enmudecieron su cháchara mañanera, se volvieron aburridos y robóticos los besos de lxs recién enamoradxs, los migrantes dejaron de parir culturas en sus labios, las pelotas de lxs niñxs se recubrieron de cemento, el pasear convertido en un pesado ejercicio mecánico, los arboles se oxidaron y los columpios se encadenaron con raices al asfalto. Se convirtió la vida en algo inentendible: Andar contando pasos dictados por un podómetro, comida por calorías, comunicarse por redes, sexo por video y miedos por pastillas.
“1, 2 3 pollito Ingles sin mover las manos ni los pies.” La niña abrió los ojos, volvió la cara y todas las personas se habían vuelto estatuas. Las miro fijamente, las olio, las toco… y una vez que sacio su curiosidad, se puso a andar mirando el suelo entretenida cantando una canción. Hasta que observo asombrada una grieta. Puso mucho esfuerzo en acrecentar la grieta con sus manitas hasta que vio que su cuerpo cabria por ese negro vacio. Salto.

DE “QUIEN NO TIENE, NO PAGA”  A  LA TARIFA CERO

Mari Arrabalí, Enrique García, Manuel S. Bayona y David Muñoz (Gentes de Baladre)

En la década de los ochenta, en la ciudad de Gasteiz, se dieron muchas luchas por la GRATUIDAD del transporte para las personas sin recursos. Aquellas acciones directas pretendían colocar en la lucha social y política del momento la importancia de la gratuidad al transporte, desde la lógica de: “Quien no tiene, no paga”. En más de una ocasión se tomaron autobuses urbanos por parte de activistas, que colocaban las pancartas reivindicativas y realizaban todo el recorrido sin abonarlo. En alguna ocasión, por iniciativa del conductor terminábamos en la comisaría de policía; en otras hacíamos sin problemas el recorrido completo.

Pero fue en febrero de 1984 cuando se consolidó el derecho al transporte gratuito para todas las personas de Gasteiz cuyas rentas fuesen consideradas bajas, según un baremo de ingresos mínimos. En esos primeros días de febrero, después de tres largos meses terminaba un Encierro, por parte de la Asamblea de Paradas de Gasteiz, en la Iglesia de San Miguel de aquella ciudad. En aquella ocasión el encierro respondía a la necesidad de eludir la represión, tras una acción directa contra el INEM, donde se había retenido al director de esa institución durante unas horas para denunciar la gravedad de la situación de las gentes desempleadas. Del encierro salimos con un acuerdo con la policía que nos daba una hora para desalojar el edificio si dejábamos libre a Cesar Milano (director provincial del INEM). Saliendo fuimos conscientes que teníamos que eludir la cárcel de alguna manera y decidimos encerrarnos en la Iglesia de San Vicente.

Esto sucedía a finales de noviembre de 1983, luego pasaría todo el mes de diciembre, con sus festividades, que nos trajeron muchísima solidaridad. Lo que empezó como una acción para eludir la represión, se fue convirtiendo en la gran posibilidad de conseguir Derechos Sociales. Así fue como de menos a ¡más! fuimos sacando nuestras reivindicaciones ante la ciudadanía y, por supuesto, ante las distintas instituciones de la ciudad, entre ellas el Ayuntamiento. Se podría decir que el tiempo jugaba a nuestro favor, porque cada día que pasaba recibíamos más y mayor solidaridad, y eso se traducía en más ganas por conseguir el máximo de nuestras reivindicaciones históricas.

Entre estas reivindicaciones estaba la de TRANSPORTE GRATUITO para quienes carecíamos de recursos económicos. Con el nuevo año (1985), finalizando el mes de enero, se concretó nuestra demanda en un derecho regulado por el Ayuntamiento. Se daría a toda persona con bajos recursos un carnet, renovable cada seis meses, para poder viajar gratuitamente en los autobuses del municipio e igualmente ese carnet nos posibilitaba entrar gratuitamente en las instalaciones deportivas y en las piscinas municipales. En febrero salimos del encierro de San Vicente y la amenaza de la represión se había esfumado.

Entonces creímos que ese derecho al transporte gratuito podría extenderse por más municipios de Euskal Herria y del Estado español. A todos los grupos de Baladre les contábamos lo sucedido y explicábamos cómo era el funcionamiento del carnet. En alguna otra ciudad se intentó puntualmente tomar algún autobús reivindicando este derecho, pero no llego a cuajar en más intentos posteriores.

Durante los años noventa, tras la llegada de textos que hablaban de las experiencias de las amigas de AC! (organización de personas desempleadas de Francia) y de las alemanas del Movimiento BAG (contra el empobrecimiento), en algunas grandes ciudades se sacaban pegatinas reivindicando la gratuidad del transporte, pero en acciones sin continuidad, muy coyunturales y puntuales. Muchas leían el libro de Las Paradas Felices (donde relataban sus experiencias de viajar gratis en trenes y autobuses enseñando una tarjeta de precaria o empobrecida, que daban los mismos colectivos de personas empobrecidas y paradas) y se sentían con ganas de intentar viajar gratis en trenes y buses, pero esas iniciativas eran muy aisladas y nunca se sostuvieron lo suficiente como para hablar de una actividad continuada y menos de un movimiento por el transporte gratuito. Con el nuevo siglo naciendo y como de la mano del Movimiento Anti-Globalización, se repitieron acciones y campañas por el transporte gratuito, que no pasaron de actos aislados y muy puntuales.

Con el incremento estructural del colectivo de personas empobrecidas y excluidas por lo económico, en los llamados Servicios Sociales (SS) se fueron asumiendo de manera asistencial los bonos de transporte reducido o gratuito para familias empobrecidas. Se reconoce la necesidad del acceso al transporte urbano, pero no se posibilita la universalización, el derecho para todas las personas, sino que se hace pasar a las familias sin recursos, empobrecidas, por el filtro y el embudo de la caridad y el control social. Las concesiones de estos bonos de transportes por medio de análisis de casos individuales, son por tiempos cortos, implican una constante revisión y en algunos casos la renovación periódica del bono.

Aquel derecho que conseguimos en febrero de 1985 en la ciudad de Gasteiz, quedó como excepción. En lugar de ir hacia formas de universalización del derecho a la movilidad, se consolidó la dinámica de la individualización de casos para cubrir esta necesidad de acceso al transporte de quienes carecemos de recursos básicos, mediante los SS de cada pueblo o ciudad, que gestionan unos recursos reducidos para dar algunos bonos de transporte gratuitamente, por meses o días. Lo mismo que hacen cuando una persona sin recursos tiene que viajar a otra ciudad, por razones personales, solo en base a esa excepcionalidad se concede la gratuidad del billete (el pago del mismo por parte de los SS).

Atrás quedan muchas horas de debates, multitud de acciones aisladas, de multas y represión; pero el derecho al transporte gratuito para quienes carecen de recursos sigue siendo un objetivo urgente de conseguir. No poder acceder al transporte es ser doble o triplemente excluida, al convertir el transporte en negocio, donde los costes se tienen que cubrir por quienes los usan. La idea de un derecho universal a la movilidad/transporte dentro de la ciudad, la comarca el territorio, como lo es la sanidad, la educación… es necesario retomarla. En un contexto de creciente necesidad de la movilidad dentro y entre ciudades, con los recursos fragmentados y las personas obligadas a desplazamientos forzados (principalmente por la precariedad creciente), la movilidad debería incorporar-se entre los derechos básicos que sí o sí tenemos que conseguir para TODAS las personas.

Leyendo el último libro de Raúl Zibechi[1] (Descolonizar la rebeldía), nos pareció interesante la idea de rescatar parte del mismo. En concreto la lucha en Brasil del Movimento Passe Livre, para esta revista y en particular para el articulo. Colocar en el centro esta experiencia de lucha y animar a que le podamos dar formas especificas en nuestras ciudades y pueblos a Movimientos en la misma dirección. Lo que sigue a continuación son partes de ese texto. Esperamos que nos ayuden a profundizar sobre la urgencia e importancia de la lucha por la llamada TARIFA CERO.

“El Movimento Passe Livre (MPL) cumple con ambos requisitos: ha sido el disparador de las masivas manifestaciones de junio, al descargarse contra sus convocatorias una brutal represión policial que enervó a la población, y es uno de los más sólidos representantes de la nueva cultura política que pretendemos revisar (…) Durante cinco semanas la ciudad de Salvador (Bahia) fue sacudida por las constantes manifestaciones de decenas de miles de estudiantes que protestaban por el aumento del precio del pasaje, de 1,30 a 1,50 reales. Entre el 13 de agosto y mediados de septiembre de 2003, más de 40 mil personas realizaron cortes de calles y avenidas, bloquearon lugares neurálgicos para la circulación y le plantaron cara a las fuerzas represivas. La oleada de protestas se conoce como Revolta do Buzu (en referencia a los autobuses) y se la considera como la carta de nacimiento del movimiento por el pasaje gratuito o passe livre.

Se trató de un movimiento de estudiantes pobres y de clase media baja, de colegios secundarios y de universidades, pertenecientes a familias de trabajadores precarios y desempleados, en las que el presupuesto de transporte representaba el 30 por ciento del salario mínimo. Las asociaciones estudiantiles, distanciadas de la vida cotidiana de los estudiantes, no jugaron ningún papel en un movimiento caracterizado por su rápida radicalización, protagonizado por personas que nunca habían participado en manifestaciones. Esos jóvenes sin experiencia política pero acostumbrados a desafiar a las autoridades (colarse en los autobuses, bailar samba y beber en las plazas, danzar capoeira y escuchar pagode en espacios públicos) rechazaron la ‘dirección’ de las entidades que los representaban y de los partidos, pero estaban en primera fila en los cortes de calles resistiendo a la policía (Nascimento, 2011)[2].

Las multitudes estudiantiles rechazaron a las entidades que los decían representar y tomaron decisiones sin mediaciones, en torno a las tareas comunes a todos. En los bloqueos que se extendieron por toda la ciudad se realizaron asambleas que sólo decidían en base al consenso y rechazaron la creación de comisiones, funcionando de modo estrictamente horizontal con la expresa voluntad de ‘evitar la formación de una nueva burocracia estudiantil en las calles’ (Nascimento, 2011: 9). Sin embargo, la sensación dominante entre quienes se manifestaron asegura que perdieron en el terreno institucional lo que habían ganado en las calles.

En efecto, militantes de las organizaciones estudiantiles ‘oficiales’ se proclamaron representantes del movimiento y negociaron un acuerdo con el municipio que contribuyó a la desmovilización sin haber conseguido ninguno de los objetivos de las movilizaciones (Saraiva, 2010: 65). Diversos análisis coinciden en que si bien los militantes de partidos de izquierda fueron directamente responsables de la convocatoria de la primera manifestación en Salvador, cuando el movimiento se masificó se colocaron a un costado esperando el agotamiento de las movilizaciones (Nascimento, 2011).

En paralelo se desarrollaba, desde 2000, la Campanha pelo Passe Livre Estudiantil en Florianópolis, aunque ya había pequeños grupos en São Paulo y otras ciudades que enarbolaban la misma demanda. La organización Juventude Revolução ligada al PT fue la que inició el trabajo local llevando el debate sobre el pase libre a todos los colegios secundarios y promoviendo pequeñas manifestaciones, que crearon las condiciones para que en 2004 se movilizaran entre 15 y 20 mil estudiantes en una ciudad de 400 mil habitantes (Coletivo Maria Tonha, 2013).

El colectivo que impulsaba el movimiento por el pasaje gratuito fue expulsado de la organización juvenil, según Marcelo Pomar porque pensaban que los jóvenes debían ser independientes y ‘no deben estar tutelados por una organización adulta’ (Coletivo Maria Tonha, 2013). Los jóvenes de Florianópolis, como los de muchas ciudades, hicieron circular el video del cineasta argentino Carlos Pronzato, Revolta do Buzu, que resultó un estímulo para sus colectivos. En mayo de 2004 el municipio decidió un aumento del transporte, que ya acumulaba aumentos del 250% en los diez últimos años. La movilización consiguió la anulación del aumento luego de diez días de grandes manifestaciones que llegaron a cerrar los puentes que unen la isla con la parte continental de la ciudad en las horas de tránsito más intenso, y de acciones directas como saltar los molinetes, abrir las puertas traseras de los autobuses para que los usuarios ingresaran sin pagar, con asambleas en numerosos espacios públicos (Cruz y Alves, 2009).

El relato de las movilizaciones habla por sí sólo sobre la expresión en los espacios públicos de una manera diferente de protestar:

‘Cientos de secundarios, movimientos comunitarios del norte y el sur de la isla, estudiantes universitarios, madres, padres, profesores, actrices y actores, funcionarios públicos, sindicalistas, entre otros asalariados. El movimiento hip hop, los grupos de maracatu y de capoeira animaban las marchas. Después de unos días ya se había hecho hábito: grandes asambleas ocupando la Avenida Paulo Fontes (por la que se accede a la Terminal del Centro, la mayor de la ciudad) rebautizada calle de la Revuelta. Hablaban líderes comunitarios, representantes de grupos organizados, y también personas no vinculadas a ninguna entidad o institución, De repente hablaba aquella señora indignada con la situación, hablaba aquel joven con una propuesta de acción. Buena parte de los caminos se construían allí mismo (Cruz y Alves, 2009)’.

Aunque las instituciones estudiantiles y los partidos políticos no jugaron un papel destacado, al igual que en Salvador, debe señalarse el papel jugado por el CMI, expresión brasileña de Indymedia, en la difusión de las manifestaciones, de sus demandas y de los discursos de los protagonistas. Cuando los grupos existentes en diversas ciudades decidieron crear una organización nacional, el CMI jugó un papel importante en la coordinación y comunicación de los grupos, lo que permitió convocar el primer encuentro durante el Foro Social Mundial 2005, en Porto Alegre, sin contar con ningún aparato que los apoyara (Coletivo Maria Tonha, 2013) (…) El mismo día en que nació el MPL federal, la Plenaria Nacional aprobó un documento en el que se proclama ‘autónomo, independiente y apartidario pero no antipartidario’, define su objetivo estratégico es ‘la transformación de la actual concepción del transporte colectivo urbano, rechazando la concepción mercantil del transporte y abriendo la lucha por un transporte público gratuito y de calidad para el conjunto de la sociedad, fuera de la iniciativa privada’ (Movimento pelo Passe Livre, 2005). A ese conjunto de definiciones sólo habría que agregar, como se verá en los siguientes documentos del movimiento, las prácticas centradas en la acción directa y un horizonte anticapitalista.

El MPL nace con dinamismo y presencia en las principales ciudades de Brasil y mantiene la iniciativa durante un par de años, luego entra en un período de reflujo –como todos los movimientos del país- para retornar con fuerza hacia fines de la década. Para comprender un movimiento no es suficiente con observar y analizar sus expresiones públicas, las manifestaciones y acciones de calle, los congresos y encuentros, las declaraciones y programas que defiende, sino internarse en su mundo interior, en las relaciones que establecen sus miembros, en el carácter de sus encuentros y reuniones, para poder comprender la cultura que anima a ese sector social, sus modos de ver el mundo, las relaciones sociales en que se inserta. En el caso del MPL seguiremos su evolución a través de los principales eventos y campañas y nos aproximaremos a lo que sucedía en su interior, o sea las relaciones cara a cara en la vida cotidiana del movimiento.

Luego de su fundación se convocan varias jornadas de lucha y el II Encuentro Nacional realizado en julio de 2005 en Campinas. En ese encuentro de tres días el incipiente movimiento vivió su primer intento de cooptación por parte de dos pequeños partidos de la izquierda radical que quisieron modificar las resoluciones tomadas en Porto Alegre, el Partido Operário Revolucionário (T-POR ) y Construção ao Socialismo (CAS). Eso llevó a la plenaria a reafirmar sus posiciones en particular las que estaban cuestionadas, la horizontalidad y la independencia, y se decidió que ‘el movimiento se constituye a través una federación de grupos’ con un Grupo de Trabajo federal pero no una coordinación, que le hubiera dado un carácter más jerárquico (Passe, Livre, 2005a).

El 26 octubre el MPL convocó una jornada de luchas en conmemoración de la aprobación del pasaje gratuito para los estudiantes en Florianópolis, fecha que se convirtió en el Dia Nacional de Luta pelo Passe Livre. La jornada se realizó en trece ciudades incluyendo tres manifestaciones en São Paulo y se lanzó un periódico nacional distribuido en diez ciudades. Las movilizaciones oscilaron entre un centenar y 500 personas y en algunas ciudades se quemaron molinetes (Passe Livre, 2005b). El año siguiente se realizó el II Encuentro Nacional, entre el 28 y el 30 de julio, en la Escuela Nacional Florestan Fernandes, del MST, en São Paulo. Fue un encuentro decisivo ya que se consiguió consolidar el movimiento y se decidió reivindicar el pasaje gratuito para toda la población, no sólo para los estudiantes.

En el encuentro participaron 160 militantes de trece colectivos que formalizaron un pacto federal en base a los principios de horizontalidad, autonomía, independencia y la toma de decisiones por consenso, pero a su vez decidieron la creación de grupos de trabajo de comunicación, organización, apoyo jurídico y un grupo de estudio sobre transporte. En este punto la charla del ingeniero Lúcio Gregori, que fue secretario de Transporte entre 1990 y 1992 en la gestión municipal de la entonces militante del PT Luiza Erundina en São Paulo, contribuyó a profundizar la comprensión de la problemática entre los militantes más activos. Gregori sostuvo la tesis de que el transporte debe ser un servicio público y por lo tanto gratuito. Desde el momento que se cobra por la tarifa se crea un mecanismo que divide entre quienes pueden usarlo y quienes no pueden, por lo que la tarifa privatiza algo que es común a todos como el transporte. Recordó que ni la salud ni la educación son pagas y que del mismo modo el transporte debe ser costeado por quienes se benefician del servicio, ‘la clase dominante que necesita del transporte colectivo para que sus empleados se trasladen hasta el lugar de trabajo’ (Movimento Passe Livre, 2006).

En este punto, el movimiento produce un viraje importante. Por un lado las luchas habían menguado, los grupos de base se debilitaron y no se consiguió la principal demanda, lo que algunos sintieron como una derrota. Por otro, el núcleo activo del movimiento consigue consolidar un tipo de funcionamiento diferente al tradicional y comienza a profundizar debates que lo llevaron a transitar del ‘passe libre’ a la ‘tarifa zero’. En esta primera etapa habían conseguido no sólo poner en pie un movimiento sin ningún apoyo institucional, sino también instalar el debate sobre la problemática del transporte en la sociedad.

En una ciudad como Brasilia (2,5 millones de habitantes), el MPL llegó a estabilizar un colectivo que oscilaba entre 40 y 80 personas. Después de 2006, en un período de siete años sin aumentos del precio de los pasajes, quedaron entre ocho y veinte en promedio. Realizaban tres tipo de actividades: ‘acciones directas en la calle, estudiar e informar sobre el transporte colectivo y la movilidad urbana, con cortes de clase, raza y género, y presiones sobre los poderes públicos con propuestas de pasaje libre y tarifa cero’ (Zibechi, 2013). Esos grupos tenían una intensa vida interior y una potente convivencia. Los jóvenes universitarios que años después crearon el MPL en Brasilia, realizaron en 2001 un campamento de un mes de duración, lo que revela la intensidad de los vínculos que establecían (Duques, 2013: 3) (…)

En la situación de reflujo que se instala a partir de 2006, ‘el movimiento ingresó en un denso, y muchas veces tenso, proceso de reflexión, procurando entender qué había ´fallado´ en la lucha contra las tarifas’ (Saraiva, 2010: 70). Desde el interior del MPL de São Paulo, por ejemplo, se sintió que el no haber podido frenar los aumentos de 2006 y la falta de propuestas sobre cómo continuar la lucha, tuvo un fuerte impacto interno: ‘Los militantes se sintieron estafados, exhaustos, varias personas se apartaron y el movimiento entró en una larga fase de reestructuración’ (Legume y Toledo, 2011). Ese período se extiende hasta 2010, con variaciones según regiones y ciudades.

La adopción del objetivo estratégico de la ‘tarifa cero’ fue apenas uno de los virajes del movimiento. Los demás irán en el mismo sentido: la profundización de su carácter popular y anticapitalista. Despegarse de la consigna de ‘pasaje gratuito’ fue también un modo de ir más allá del movimiento estudiantil para levantar una propuesta que involucra a toda la población. La formación de grupos de estudio y el asesoramiento de técnicos militantes como Gregori, le permitieron al MPL profundizar sus conocimientos sobre el transporte y la ciudad, comprender mejor las consecuencias políticas de la existencia de ciudades segregadas en lo espacial y racial, y asumir la inserción del movimiento en una larga historia de luchas y revueltas contra los aumentos de tarifas con expresiones notables entre 1974 y 1981 en Rio de Janeiro, São Paulo, la Baixada Flauminense, las ciudades satélites de Brasilia y Salvador (Filgueiras, 1981; Ferreira, 2008). Todo esto le permitió al MPL convertirse en referencia en el debate sobre el transporte y sobre el derecho a la ciudad que es el núcleo de la propuesta sobre la ‘tarifa cero’.

Un segundo viraje tendrá repercusiones aún más profundas ya que se relaciona con el carácter de clase y con el modo de sentir las opresiones. En Brasilia, ‘desde 2007 y 2008 el MPL cada vez hace más trabajos en las escuelas secundarias y los barrios de las periferias’, reflexiona el militante Paíque Duques Lima (Zibechi, 2013). En São Paulo el MPL ‘percibió que necesitaba diversificar sus frentes de actuación iniciando trabajo en algunas comunidades, con destaque en la Zona Sur’, la más pobre de la ciudad (Legume y Toledo, 2011). Sin embargo, cuando comenzaron a trabajar en las periferias urbanas encontraron una población que resistía los desalojos por la especulación inmobiliaria y la Copa del Mundo de 2014, involucrada en asociaciones comunitarias, en partidos políticos, ONGs y también en el tráfico de drogas. Como señala Duques desde Brasilia, ‘el mismo camino hicieron los Comités Populares de la Copa’ que ‘empezaron a tener fuerza en las remociones de barrios enteros’ (Zibechi, 2013).

Esa opción implicó también cambios en la integración del movimiento. Si en São Paulo el trabajo en las periferias le otorgó mayor legitimidad al MPL, en Brasilia hubo un verdadera mutación de clase y de raza: mientras los fundadores eran jóvenes de clase media y media baja y la presencia de negros era excepcional, después de 2008 aparecen ‘jóvenes oriundos de las ciudades en torno de Brasilia’ (Guará, Taguatinga, São Sebastião, Ceilandia y Samambaia), de familias pobres y una mayor presencia de negros (Saraiva, 2010: 85). Es el tipo de personas que no encuentran ‘su’ lugar en una institución formal, sea un partido de izquierda, una entidad estudiantil o un sindicato.

La identidad del movimiento se expresa, desde este punto de vista, en el posicionamiento contra un conjunto de opresiones de clase, de género, de raza y, aunque no lo explicitan, también generacionales. En suma, un rechazo a todas las opresiones, lo que supone que en las actividades procuran evitar la clásica división del trabajo en función de los géneros y del color de piel. El MPL comienza a reflejar en su composición el compromiso con los más pobres, los negros, las mujeres y los que no tienen acceso al transporte y a la ciudad. Negros y pardos (o mestizos), sujetos a un mismo sistema de discriminación, se acercaron al movimiento por ver en él una interlocución con sus luchas y porque los negros que integraban el MPL participaban en las acciones del movimiento anti-racista.

Para 2010, cuando comienzan a reactivarse los movimientos urbanos, el MPL era una organización nacional implantada en las principales ciudades, con vínculos fluidos con otros movimientos, convertido en referencia en el debate sobre transporte y reforma urbana. Contaba con miles de militantes formados y experimentados que en cinco años realizaron cientos de acciones de calle (desde pequeños actos testimoniales hasta manifestaciones de 10 mil personas), volanteadas, ocupaciones de edificios públicos y de predios, tomas de terminales de autobuses, cortes de calles y autopistas, y contaban con medios de comunicación en los que se informaban cientos de miles de brasileños. Era un movimiento relativamente pequeño, pero en modo alguno marginal, como lo demuestra el hecho de que al lanzar la campaña Tarifa Zero en 2011 participaron personalidades tan conocidas como la ex alcaldesa de São Paulo, Luiza Erundina.

Las formas de acción trascendieron las fronteras del movimiento y fueron asumidas por otros grupos y movimientos que estaban haciendo un proceso similar. Duques reflexiona que ‘la formación del MPL forjó una cultura de acción política que se desarrolló más allá de su propia lucha’, porque su experiencia organizativa influyó a militantes involucrados en otro tipo de acciones no vinculadas al transporte público (Duques, 2013: 7). Esa nueva cultura de lucha y de organización nació lejos de las instituciones, en espacios sociales relativamente autónomos que es donde puede nacer un discurso oculto y donde se fraguan las culturas disidentes, como señala Scott. Al analizar la relación discurso oculto-espacio social, destaca la dilución de la frontera entre teoría y práctica, presente en colectivos como el MPL: ‘Como la cultura popular, el discurso oculto no existe en forma de pensamiento puro; existe sólo en la medida en que es practicado, articulado, manifestado y diseminado dentro de los espacios sociales marginales’ (Scott, 2000: 149)”.

Pensamos que este magnífico texto del compañero y amigo Raúl Zibechi sobre la interesante experiencia del MPL pone las palabras necesarias para un debate que creemos imprescindible. Los nuevos contextos sociales que dibuja el capitalismo postcrisis no parecen en absoluto mejores que aquellos de dónde venimos: el empobrecimiento se generaliza enmascarado en procesos de precarización más difundidos entre distintos grupos de población, menos territorializados en barrios o lugares concretos. Las luchas en este escenario deberían partir siempre de la premisa de la universalización de los derechos, así como de la ampliación de los
mismos. Esto responde a una cuestión de justicia social, de empatía con las otras que también son nosotras. Pero también responde a la necesidad de crear luchas que sumen, que incluyan, que puedan vincular las distintas subjetividades y, sobre todo, que abran caminos hacia la emancipación de un sistema injusto y depredador.

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[1] Agradecemos a Raúl Zibechi el permiso para reproducir aquí los siguientes fragmentos de su texto “Brasil. Debajo y detrás de las grandes movilizaciones”. Este texto forma parte del libro Descolonizar la rebeldía. (Des) colonialismo del pensamiento crítico y de las prácticas emancipatorias, publicado por Baladre/Zambra.

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[2] Las referencias bibliográficas citadas por Raúl Zibechi se pueden encontrar en el mencionado libro Descolonizar la rebeldía.