Por qué el feminismo me hizo anticolonialista e independentista.

Dedicado a Aisha Hernández,
mujer canaria luchadora.

No se puede despatriarcalizar sin descolonizar (ni viceversa).

Leo de casualidad la frase de Monedero sobre Catalunya “El sueño de empezar de nuevo puede parecer una solución adecuada pero luego no es real, porque llevamos cinco siglos de aventura en común” y pienso automáticamente en la frase de las Mujeres Creando “no se puede descolonizar sin despatriarcalizar” (ni viceversa, pienso yo), y automáticamente, también se me viene a la cabeza una de mis últimas charlas con una abuela, sobre su marido maltratador: “¡es que ya llevamos casados tantos años!”- me dice en tono de resignación. ¿Empezar de nuevo a estas alturas? ¿Romper lo que ya está hecho desde hace tantos años? ¿Por qué? ¿Con qué fin?
A mi modo de ver el patriarcado tiene tres ejes ideológicos fundamentales, basados en la propiedad privada, la diferencia de valor y poder y la división del trabajo/actividades, y se suelen utilizar -para justificarlos- argumentos relacionados con la “tradición” o la “historia”.
  • La justificación histórica: “siempre ha sido así”.
El encadenamiento entre hombres y mujeres, y el de Estados opresores y naciones/Estados oprimidos* tiene una raíz muy fuerte y común en este sistema capitalista heteropatriarcal. Como podemos observar en la frase de Monedero y en la de la abuela, ambas utilizan como justificación la historia para que todo siga como está: “es que siempre ha sido así”. ¡Curioso asunto! Porque si aplicáramos esa frase a todas las cosas, nada cambiaría en este mundo… viviríamos en un status quo absoluto: político, económico y social.

Pero -querido Monedero- todo tiene un principio… y aún más importante: todo tiene su FINAL (¡nada dura para siempre!, dice Héctor Lavoe).

  • División del trabajo: Sobre qué tareas o actividades pueden desarrollar oprimidxs y opresores; qué funciones cumplen.
 Como todxs sabemos, la diferencia de género en el sistema patriarcal implica una división sexual del trabajo, la cual tiene como consecuencia una explotación y esclavización** de las mujeres, que quedan como seres reproductores, criadoras y cuidadoras de seres humanos (la futura mano de obra para el capital). Por su parte, las tierras ocupadas/colonizadas son expoliadas de sus riquezas en beneficio del Estado invasor, y su trabajo se reduce a proporcionar (generalmente) materia prima o mano de obra barata o esclava.
  • Valor y Poder: Quien detenta el poder define/construye la realidad, establece las normas. La voz del opresor es más válida que la de lxs oprimidxs.
Las limitaciones identitarias en las mujeres, por parte de la ideología patriarcal, son miles y me considero incapaz de hacer una lista. Pero las principales limitaciones –a mi modo de ver- están relacionadas con las opciones de realización personal y sexual en relación con el mandato del rol de género femenino, que sólo nos habla de realización a través de la maternidad y la pareja/amor heterosexual (es decir, a través del encadenamiento a nuestros opresores o a un rol opresivo que limita todas las demás opciones de ser y de vivir). Lo mismo ocurre en las tierras ocupadas, donde las identidades propias de los lugares/lugareñxs son reprimidas y sólo se considera correcto corresponder a la identidad otorgada por el opresor (religión, idioma, etc., es decir, colonización lingüística y cultural). En cualquiera de los dos casos hablamos de que la propia identidad de lxs oprimidxs viene definida por la ideología opresora, por el opresor. ¿Y qué reclamamos siempre desde los feminismos? El derecho a elegir nuestras propias identidades, a definirnos nosotras mismas, a elegir nuestro destino. ¿Y qué sino elegir su identidad y su destino es lo que están pidiendo Palestina, el Sahara, el pueblo Kurdo…?
Lo más importante quizás sea el detalle de que cada vez que una oprimida quiere liberarse de una relación machista, su opresor ejerce una violencia brutal sobre ella, como un último intento de mantenerla a su lado (ya que no la convence por las buenas, pues aplica la fuerza para retenerla por las malas). Cada vez que una nación quiere independizarse de su Estado opresor, y elegir su camino, ocurre exactamente lo mismo (véase por ejemplo Plan Cóndor en Latinoamérica).
  • Propiedad Privada: ¿Qué es de quién?
El tema de la propiedad privada quizás sea el más fácil de relacionar. Un hombre cree que la mujer es suya. Un Estado invasor** dice que tal tierra le pertenece, que es “el país” que él dice que es (y punto pelota, da igual lo que ese pueblo diga ser o quiera ser).
Los hombres “conquistan” mujeres. Los Estados opresores conquistan, invaden y colonizan las tierras ajenas.
¡Qué perverso! ¿verdad? ¡El omnipresente patriarcado!

Cuando asumí todo esto en mi vida, cuando visibilicé el esquema del sistema patriarcal y sus redes, y supe identificar cómo se manifiestan sus relaciones opresivas, fui capaz de verlo todo clarísimo. Y el feminismo, poco a poco, me llevó al independentismo: España es el macho patriarcal que somete a las Islas Canarias; las conquistó hace más de 500 años, les ha impuesto colonialismo cultural y lingüístico, les niega su identidad, se burla de la gente del lugar, la tuvo sometida a proporcionarle materia prima, hoy con el turismo y en el futuro se había propuesto que fuera el petróleo (menos mal que les salió mal), sin importar lo que las propias Islas necesitan y quieren, limitándoles otras posibilidades de ser y de vivir, y  prohibiéndoles -con todo esto- elegir su destino.

Así que: ¿Empezar de nuevo a estas alturas? ¿Romper lo que ya está hecho desde hace tantos años? ¿Por qué? ¿Con qué fin?…
Respuesta simple: Libertad, abuela, ¡LIBERTAD!
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*Aclaro que existen ambos, naciones oprimidas bajo un Estado opresor, y Estados independientes oprimidos por otro Estado (como por ejemplo, el clásico binomio Norte-Sur).
** Supongo que no debería aclararlo, pero lo aclaro por las dudas: hablamos de esclavitud porque es trabajo gratuito e involuntario. Involuntario porque la obediencia a estos roles es por ideología patriarcal impuesta, es decir, adquirida en los procesos de socialización. Una ideología que nos dice cuál es el papel de las mujeres en nuestras sociedades, y nos amenaza si pensamos en desobedecerla.

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