El ojo sobre la víctima.

Escribo esto sin tiempo y seré breve, y probablemente me faltarán muchos argumentos que encontraría con tiempo. Pero necesito escribirlo.Urgentemente.

Soy seguidora de muchas feministas (tanto en perfiles personales, como blogs, etc.), y he leído en numerosas ocasiones sus quejas (nuestras, las de todas en realidad) sobre el tratamiento mediático que se da en los casos de asesinato o violación cuando el agresor es un hombre y la víctima una mujer: siempre se hace hincapié en la víctima… Que si la ropa, que si las horas, que si las compañías, que si sus costumbres…
Sin ir más lejos, un caso muy sonado fue el de la argentina Melina Romero, donde los medios de comunicación locales e internacionales se cebaron con la joven asesinada y desaparecida, por ser una piba que no estudió, que no trabajaba y que le gustaba salir de fiesta (como si estas cualidades justificaran su asesinato a manos de un machista de mierda).
Algo parecido pasó con la desaparición de Luciano Arruga , asesinado por la policía, tuvo que salir su familia a la palestra a defenderlo, porque los medios comenzaron a hacer hincapié en que era un joven conflictivo, “villero” (de barrio humilde), invisibilizando que había sido secuestrado, asesinado y desaparecido por las fuerzas de represión de un Estado supuestamente democrático.
Hoy, en el Estado español, y en los espacios/perfiles feministas de gente muy cercana, no paro de ver justificaciones del asesinato de  Javier Romero (Jimmy), el hincha de fútbol del Depor que fue asesinado por los nazis del Frente Atlético. Por artículos de diversos medios de comunicación (de los que yo al menos nunca me fío) circulan cosas como que era un maltratador (a secas, sin más explicación), un traficante de drogas, un ultra, un radical, y un largo etcétera que hace una vez más hincapié en la víctima y no en sus asesinos, que repito: SON NAZIS, en el 2014, operando en España (¿hola?).
No es una cuestión de víctimas, sino de verdugos. Yo nunca pregunté si la persona asesinada era buena persona. Si Melina era buena persona. Si Luciano era buena persona. Ni me pregunto qué clase de persona era Jimmy (ni qué sustancias traficaba o se metía)… Yo me pregunto (en todas las ocasiones) quiénes son esos grandísimos cabrones que se aprovechan de su situación de poder para matar gente libremente, y quiénes son también esos grandísimos cabrones que les protegen y otorgan impunidad. Y sobre todo: ¿POR QUÉ?
La situación actual es que una parte de la gente está creyendo que fue un encuentro entre radicales, y otras que fue un encuentro entre machirulos… Y nadie habla de los NAZIS: ¿por qué nadie habla de los asesinos? ¿por qué nadie habla de las organizaciones fascistas que actualmente existen en este Estado? ¿por qué nadie se pregunta por qué existen, quién los ampara, quién los financia y por qué son intocables? (sí, son intocables, no es la primera vez que matan, ni probablemente sea la primera vez que quedan impunes).
Una vez más recomiendo el documental OJOS QUE NO VEN, para quienes quieran saber un poco más sobre los asesinatos y agresiones fascistas recientes. Y también lo recomiendo para quienes no saben de lo que estamos hablando, porque no viven la calle ni se ven expuestxs a esto como sí lo estamos l@s trans, negr@s, sudacas, pobres o personas de izquierdas, esas gentes que estamos en el punto de mira del neonazismo organizado de este Estado (sí, organizado, organizadísimo).
Nadie pide aquí que lloren a Jimmy. Yo no sé si era un santo. Ni me importa. Sólo pido que tengamos la lucidez de dudar siempre (sobre todo de los medios). Que tengamos la lucidez de preguntarnos por el verdugo y no por la víctima, antes de ir a lo fácil y rodear al muerto con un cartel que diga “ALGO HABRÁ HECHO”.
No es casualidad que los medios utilicen la misma táctica en estos tres tipos de casos: mujer, joven pobre y persona de izquierdas.
Los casos aislados son casualidades. La repetición es norma. La norma, sistema. Y al sistema hay que cuestionarlo para vencerlo.

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